Sufrir, reír, llorar, triunfar, fracasar, esforzarse, emocionarse, sentir el dolor, el cansancio, la alegría del triunfo, del reto conseguido… Todo ello forma parte del Iron Bike, posiblemente el mayor desafío del mundo en cuanto a carreras de mountain bike por etapas, en el que Milton Ramos se ha proclamado campeón por quinta vez en la carrera por etapas más dura del mundo.

En el resto del apartado puramente deportivo, el guipuzcoano Joseba Albizu es subcampeón y el catalán Joan Pons, primero en masters y tercero en la general absoluta. Por su parte, la madrileña Isabel Pérez consigue la segunda plaza en la general femenina, seguida de la asturiana Paula Quiñones, que acaba tercera. Los vascos Gonzálo Gómez y Unai Paniagua vencen en la categoría de parejas, seguidos de Ander Corral y Asier Moreno, segundos, y Josep Maria Arnau y Jordi Auguet, terceros.

EL MAYOR RETO DEL CICLISMO DE MONTAÑA

Hace ocho días, un centenar de bikers colmados de nervios e ilusión daban sus primeras pedaladas en la localidad francesa de Tenda, para cruzar los Alpes y entrar en la región italiana del Piamonte, donde les aguardaban casi 700 kilómetros y 25.000 metros de ascensión acumulada repartidos en siete contundentes etapas.

Ayery, en la mañana del último día de carrera, en el campamento de Sestriere, las caras de alegría y satisfacción prevalecían sobre los cuerpos fatigados, tersos y curtidos, algunos incluso visiblemente magullados por las inevitables caídas, tras ocho jornadas de competición extrema.
Atrás han quedado ascensiones hasta los 3.000 metros de altitud, descensos imposibles y una veintena de pruebas especiales cronometradas . Quizá por ello la etapa de hoy, de apenas 53 kilómetros y 1.200 metros positivos se vislumbraba como un mero trámite, un paseo glorioso hasta la anhelada meta de Sauze d’Ouxl.

En carrera quedaban sesenta ciclistas que, si nada se torcía en el último momento, iban a conseguir el deseado maillot blanco de finisher del Iron Bike, un galardón que vestirán con orgullo y les hará recordar todo lo vivido en estos días.

DESCENSO DESDE LOS 2.700 METROS

La primera crono del día consistía en un descenso por el interior del bikepark de Monte Fraiteve, al que los ciclistas accedían mediante un telecabina, que les izaba hasta los 2.700 metros de altura.

Minutos antes de la salida, la niebla tomaba Sestriere por sorpresa y más de uno ha tenido que abrigarse debido al cambio de temperatura, pues a primera hora del día brillaba un sol radiante.
El mejor tiempo en la especial de Fraiteve ha sido para Iñaki Miravalles, seguido de Milton Ramos, a sólo 5 segundos, y Albert Roca, a 8 segundos.

A LO LEMANS Y EN BIKEPARK

El siguiente sector era neutralizado y consistía en ascender hasta la Cima Bosco, de 2.300 metros de altitud, en un puerto de 10 kilómetros. Le seguía una sucesión de llanos y falsos lla

Desde lo alto, y al más puro estilo Le Mans, con todos los ciclistas alineados en un margen dela pista y las bicicletas en el lado opuesto, se lanzaba la última especial de descenso del Iron Bike 2017.

EMOCIONES COMPARTIDAS

El apoteósico final ha sido un emocionante descenso de casi 10 km en el que Milton Ramos ha sido, otra vez, el más rápido. Joseba Albizu, segundo en la general,ha entrado a 35 segundos, y Ferran Escura, que ocupa el 12º lugar en la tabla, a 42 segundos.

La llegada del ya cinco veces campeón ha desencadenado una gran fiesta de abrazos, felicitaciones y enhorabuenas entre los finishers que entraban en meta, los familiares desplazados hasta Sauze d’Oulx y los que han seguido la carrera durante todos estos días, los miembros de la organización, los fisioterapeutas…

De repente, el caos reinaba bajo el arco de llegada del Iron Bike. Selfies, bicicletas aupadas, besos, achuchones, lágrimas de felicidad… Las emociones se entremezclaban y tomaba la plaza un sentimiento de empatía y comunión más propio de una expedición a una gran montaña que de una carrera cronometrada. Sin lugar a dudas, el Iron Bike es una prueba diferente.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.