Más que una enduro

Para los que recordéis y echéis en falta una bici que marcó una época en la marca americana, la Gemini, quizás tengáis a partir de ahora una sustituta en el catálogo de Cannondale. La Claymore bien podría ser su sucesora, pero con la ventaja añadida de contar con muchísimas más prestaciones.

Las Claymore fueron las espadas escocesas más utilizadas en el siglo XIII para luchar contra los invasores ingleses, eran ligeras para la época (1,5 kg), más cortas que las utilizadas normalmente y tenían las dos vertientes de la hoja afiladas, además de una larguísima empuñadura que les otorgaba un excepcional equilibrio para alcanzar una gran velocidad con muy poco esfuerzo. Como esa empuñadura necesitaba ser blandida con las dos manos, lo que impedía el uso de un escudo protector, adoptaban una cruz (dos pequeños brazos transversales a la hoja), que detenía los golpes del adversario.

Fueron un excelente arma de guerra, buenas en defensa y demoledoras en ataque, las mismas cualidades que hoy presenta otra Claymore, la creada en tierras norteamericanas por Cannondale. Una bicicleta que ofrece dos posibles recorridos, uno para conseguir una perfecta defensa en terrenos empinados, que podremos afrontar sin necesidad de recurrir a un remonte ni de morir en el intento, y otro para lanzar un ataque demoledor en las bajadas gracias a su gran capacidad absorbente.

 es la bici más radical de la marca y cuenta con 180 mm de recorrido. De hecho, éste es su recorrido máximo, ya que posee otra posición de 110 mm para poder escalar sin problemas cuando lo necesitemos. La elección entre uno u otro recorrido la realizaremos con un simple cambio de posición de una palanca que tenemos en el manillar. Más fácil y rápido imposible. Y ésta es la característica que tienen las tres posibles versiones del modelo.

Aunque en la prueba que tienes entre manos podrás ver la tope de gama, la Claymore 1, es importante destacar que podremos escoger otras dos posibilidades, Claymore 2 y 3, en las que el cuadro y amortiguador específico creado por FOX son idénticos. El montaje es el que hace que sean diferentes, así como también su precio, que empieza en los 2.999 euros de la 3. Sin duda, tres opciones para ajustarse a diferentes gustos y bolsillos en las que tendremos prestaciones muy parecidas.

Cuadro

El cuadro de la Claymore está fabricado en aluminio 6069 y sus tubos son hidroformados. Lógicamente, y más tratándose de una marca como Cannondale, la tubería está conificada y cabe destacar que llega incluso a poseer hasta siete gruesos diferentes; una muestra de la experiencia y capacidad de la marca americana.

Además, para asegurarnos la máxima rigidez en una bici de las características de la Claymore, se cuenta con mecanizados por todos los rincones del cuadro, aparte de secciones cuadradas que siempre ofrecen un extra de robustez. Otro punto en el que se ve que se ha buscado una máxima rigidez es la pipa de dirección, que además de contar con una generosa unión tanto con el tubo superior como diagonal, es 1.5” toda ella.

El tubo superior, denominado Kalashnikov por la similitud de formas con el famoso rifle de la antigua URSS, cuenta con un marcado slooping para ganar en maniobrabilidad, además de ofrecer una estética de lo más agresiva. Para aumentar la rigidez en el tren trasero, ya de por sí con una apariencia indestructible, contamos con un eje pasante X12 (142 x 12 mm), siempre efectivo en bicis de medios y largos recorridos. Los puntos de giro de la bieleta cuentan con rodamientos sellados con un diámetro de lo más notable para aumentar así la rigidez de los puntos de unión de la bieleta con el cuadro, a los que se le suma un eje pasante que maximiza la robustez espectacularmente. El sistema de suspensión es de cuatro puntos de giro, con bieleta de desmultiplicación. Uno de estos puntos está en los tirantes, junto al eje de la rueda trasera.

Y si el cuadro de la Claymore es especial y espectacular, su amortiguador todavía lo es más. Específico para este modelo por su longitud (165 x 60 mm), comparte tecnología con el de la Jekyll, hermana pequeña de la Claymore, también con dos cámaras de aire y dos regulaciones independientes de rebote, además de trabajar en extensión en lugar de en compresión como en la mayoría de los amortiguadores.

En ambos casos está fabricado por FOX, con las especificaciones de Cannondale para que se ajuste a las necesidades que han querido otorgarle a la bici. Una garantía que, a priori, debe darnos máxima confianza de funcionamiento. Es importante decir que en el anclaje inferior del amortiguador tendremos dos posibles opciones de rosca para variar la geometría de la bici en función de la que escojamos: caja de pedalier más alta (Hi) o menos alta (Low), con los consecuentes cambios de ángulos que ello comporta.

Componentes

Los componentes que acompañan al cuadro de la Claymore 1 son de lo más funcionales, para lo que se ha buscado ligereza sin comprometer la rigidez. La horquilla es una FOX 36 Talas RC2, con la que podremos escoger entre 180 o 140 mm de recorrido. Además, también podremos regular la precarga de aire, el rebote y la compresión en baja y alta velocidad. Sin duda, una horquilla perfecta con las máximas prestaciones posibles.

La transmisión está formada por el pedalier FSA Afterburner de dos platos (39/27) y una combinación de Shimano y SRAM de gama media/alta, con cadena KMC. La frenada se encomienda a unos Avid Elixir X0 Carbon con disco delantero de 203 mm y trasero de 185 mm. Las ruedas son unas Mavic Crossmax SX con cubiertas Schwalbe Fat Albert 2.4” Tubeless. Destaca de manera espectacular la tija de sillín telescópica Reverb de Rock Shox. Syntace pone el sello en potencia y manillar, este último de carbono.

Cómo va

Si al principio comparábamos la Claymore con la Gemini por su poderío, una vez probada podemos afirmar que la respuesta de ésta es mucho mejor. Y decimos esto porque la absorción en la posición Flow es espectacular, aprovechando al máximo sus 180 mm de recorrido con un tacto de lo más lineal, casi idéntico al que antaño ofrecía la Gemini, pero con la ventaja de ser una bici más ligera y a su vez ofrecer la posibilidad de subir pedaleando de una forma muy competitiva gracias a su recorrido de 110 mm. Está claro que los tiempos cambian y las bicis mejoran, pero hay una parte que nos ha recordado a aquel fantástico modelo.

Y más en la posición de caja de pedalier baja, en la que la posición se radicaliza al máximo. Cabe decir que en esta posición (BB Low según la inscripción), prácticamente será destinada a un uso de bikepark, ya que el ángulo de dirección queda muy lanzado para pedalear y es complicado controlarla correctamente en situaciones de una salida habitual, especialmente si lo tuyo son los senderos revirados. Si queremos pedalear con ella (aunque sea para llegar arriba de la subida), es mejor ubicar el tornillo inferior del amortiguador en la posición BB Hi, ya que de esta manera tendremos una mayor manejabilidad.

Con el modo de amortiguador en Elevate, sus 110 mm de recorrido ofrecen la posibilidad de subir de una manera efectiva y cómoda; incluso cuando nos ponemos de pie y aplicamos toda la fuerza a los pedales, el vaivén de la suspensión es mínimo, teniendo en cuenta la bicicleta que es. Es cierto que el peso se deja notar, pero no exageramos si te decimos que su eficacia es cercana a una all mountain de 140 mm de recorrido, mientras que bajando se comporta como una auténtica freeride.

Respecto al resto de los componentes, la horquilla ofrece unas posibilidades de regulación espectaculares y podremos disfrutar también de un perfecto funcionamiento de la parte delantera, acorde con la trasera. La opción Talas nos ofrece el cambio de recorrido de 180 a 140 mm, por lo que compensaremos perfectamente la geometría en cada momento, ya sea en el modo Elevate o en el Flow.

En cuanto a la transmisión, el hecho de contar con una combinación de hasta cuatro marcas diferentes, hace que la finura no sea tan buena como debería. Funciona, pero es mejorable.

 

La frenada respondió perfectamente, sobre todo en la parte delantera, donde se deja notar el disco de 203 mm, cuya potencia es espectacular. Gracias a su tacto y sus posibles regulaciones, lo bueno que tienen los frenos Avid es que permiten controlar su dosificación y progresividad en cada momento y en todo el recorrido de la maneta.

Destacaremos también la posición que otorga el manillar Syntace de 740 mm de anchura, con una altura y forma que hacen que el control sobre la bici sea muy fácil y dulce. También la perfecta tija telescópica Reverb de Rock Shox, que tiene un tacto excelente y que utilizaremos continuamente gracias a la seguridad que ofrece el subir y bajar el sillín a nuestro antojo con tan sólo pulsar el mando remoto. No nos convencieron los neumáticos, que mostraron muy poco agarre a pesar de bajar al máximo la presión. Y eso que eran tubeless…

En definitiva, la Cannondale Claymore es una bici que parece una all mountain subiendo, con el peso de una enduro y el funcionamiento de una freeride.

Galería

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.