Se venía diciendo en los mentideros, pero ayer ya se hizo oficial. Al filo de las 11 de la noche, Slipstream Sports, la sociedad que sostiene el equipo Cannondale-Drapac, comunicaba que no tienen patrocinador para la temporada 2018 y los corredores son libres para buscarse acomodo antes de que pase más tiempo. Ya a finales de agosto los huecos en plantillas del World Tour empiezan a estar un poco caros.

Según diversas fuentes en Estados Unidos y portales informativos como Cyclingnews, el equipo necesitaría unos siete millones de dólares para asegurar su supervivencia. Evidentemente, a día de hoy no los tienen. Es más: el propio Jonathan Vaughters, patrón de la estructura, publicaba un mensaje por Twitter en el que pedía “a riesgo de sufrir un spam colosal” ayuda a todo aquel que pudiese referirle alguna firma para encontrar apoyo financiero.

La historia lleva circulando desde hace varios meses por los círculos de rumores, pero el pasado día 2 de junio la web española Zikloland sacó a la luz las intenciones de Cannondale de reducir su aportación al equipo. No obstante, todavía se espera un milagro que permita sacar el proyecto a flote en los próximos días. En el comunicado del equipo se hace mención a negociaciones con una empresa que, tras haber estado cercanas, finalmente han acabado fracasando.

Oath, insuficiente

Poco antes del Tour de Francia, Cannondale anunciaba la implicación de la plataforma de creación de contenidos norteamericana Oath en el proyecto. La intención de la marca era, básicamente, utilizar los medios a su alcance para crear imagen con el equipo, pero con un apoyo económico demasiado escaso como para mantenerlo por sí mismo. Desde luego, no dentro del World Tour.

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El caso de Cannondale es muy curioso: realmente, el equipo ha estado sobreviviendo a base de fagocitar estructuras que veían como su patrocinador principal se marchaba. Ahora es la marca de bicis la que no quiere ser el primer sponsor del equipo, aunque en principio seguiría aportando las bicicletas. Primero el equipo fue Garmin, después aprovechó la estructura de Liquigas y, por último y ya con el nombre de Cannondale, cerró la fusión con el Drapac australiano. Veremos si se arregla esta difícil situación.

La renovación de Urán

En medio de todo esto, resulta que el equipo renovó a Rigoberto Urán hace unas dos semanas y por tres años más, hasta 2020. Con él se aseguraban un corredor capaz de pelear por ganar el Tour de Francia, como lo ha sido este año acabando en la segunda posición por detrás de Chris Froome. En el equipo pensaron que atar a su corredor franquicia les daría más posibilidades de obtener un sponsor. Ahora, Urán les ha dado dos semanas antes de empezar a buscarse otro sitio para correr el año que viene.

Otro que también ha renovado es Dylan Van Baarle, cuya situación pasa también a estar ahora en entredicho. En total son 28 corredores los que quedan libres, con nombres de buen calibre como Sep Vanmarcke, Michael Woods, Pierre Roland o Andrew Talansky, amén de los ya mencionados Urán y Van Baarle. El futuro pinta bastante oscuro para la estructura de Cannondale-Drapac.

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