Pedigrí de carreras

Cannondale para todos, para todos los terrenos y para todos los bolsillos. La marca americana posee desde 1990 una larga tradición en la fabricación, enriqueciendo el mercado con bicis de doble suspensión capaces de sacarle una sonrisa a cualquiera.

Renovarse o morir, y la Rush optó por amoldarse a este nuevo diámetro de rueda y ajustarse en precio. Éste es un fenómeno bastante inusual, puesto que normalmente las marcas promocionan en precio los modelos que gozan de éxito, y en cambio la Rush ha decidido tornarse más accesible, ¡con lo que costaba una Cannondale Rush de antaño!


Y es que para los que ya llevamos años en el sector, se agradece que una marca con la tradición y caché de Cannondale se haya apretado el cinturón y ofrezca precios más accesibles con la calidad de siempre, con garantía vitalicia. Si bien es cierto que evidentemente han tenido que recortar en algunos detalles técnicos que encarecen la fabricación del cuadro. No posee pedalier pressfit BB30, transmisión 2×10, horquilla lefty en su nariz o cableado interno… normal.

Quien tuvo, retuvo
Lo que sí sigue siendo top es su geometría y suspensión. Qué bien han sabido casar los ingenieros de la casa ambos conceptos tan importantes en una bici de estas características. Cuando hablamos de Rush, la asociamos a un sistema de suspensión monopivote.

La principal característica del tren trasero de la bici es la suavidad que consigue transmitirnos. El basculante empuja el amortiguador de una manera muy directa, muy sensible, muy suave, capaz de accionarse con tan sólo pasar encima de una colilla.
Si echamos la vista abajo cuando estamos pedaleando, veremos que la pequeña bieleta no para de trabajar y transmite al biker esa típica sensación de que la suspensión trasera va dibujando el terreno sin parar. Esta sensación de suavidad de la parte trasera nos aporta un muy buen feeling en terrenos algo desiguales o rugosos, aunque en ocasiones, sobre todo en subidas empedradas, esta suavidad del tren trasero contrasta con el tacto algo más duro y de accionamiento más selectivo que tiene la horquilla RockShox Reccon que equipa. Una horquilla que debería llevar un mando remoto por cable que permite accionar el bloqueo cómodamente desde el manillar, pero que curiosamente nuestros compañeros de Cannondale nos la han enviado sin este bloqueo. Simplemente matizarlo por si dais cuenta de ello en las fotos.

Y es que poder bloquear o desbloquear sin sacar las manos del manillar, siempre te da un plus de comodidad y seguridad. En cambio, el amortiguador trasero, un RockShox Monarch RL, posee una pequeña palanca desde el propio cuerpo del amortiguador que nos permite accionar el bloqueo total o mantener el amortiguador abierto.

Un servidor, acostumbrado a bicis rígidas y de geometrías que conceden pocas concesiones bajando, ha encontrado la geometría de la bici muy acertada. Redonda. Posturalmente menos exigente que la Scalpel (ángulo de dirección y tubo de sillín más relajados), cuenta con una muy buena posición de conducción, en su punto justo.

Y eso que antes de subirnos, sólo ver su generosa pipa, la dirección, las arandelas y sobre todo la altura de la potencia C4 (prácticamente el doble que la potencia Flatforce de Synatce que probamos unos números atrás), pensamos que sería excesivamente alta de delante y que ello nos comprometería la conducción, sobre todo en cuanto a agilidad, feeling y paso por curva.

Sin prejuicios
Sin embargo nos llevamos una grata sorpresa al ver que para nada parece penalizar. Tenemos la sana manía de no consultar la geometría ni información alguna de la bici antes de probarla y dejarnos guiar pos nuestras propias sensaciones intentando no dejarnos influir ni contaminar por ello. Y es que cuando procedemos a medir la geometría de la bici en talla M, apreciamos su generosa distancia entre ejes de 1127 mm, he aquí la razón. El slooping del cuadro tan marcado parece que empuja el punto de gravedad de la bici hacia abajo, lo que conlleva un buen manejo.

En las subidas por pista hemos accionado el bloque de ambas suspensiones para mejorar la efectividad del pedaleo con una buen respuesta, ya que sobre todo el
amortiguador trasero contamina en exceso el pedaleo cuando nos levantamos del sillín y exprimimos nuestras piernas. Esa sensibilidad de la que hace gala entonces se gira en su contra y apreciamos que es un sistema que en subida y con el amortiguador abierto penaliza en exceso el pedaleo.

Es una bici que cuando hemos pedaleado a medias y bajas revoluciones se ha comportado de maravilla, pero que, cuando la llevamos al extremo, salen a relucir algunas carencias normales en bicis de gama media, como algo más de rigidez, sobre todo en la parte de delantera, en apoyos bajando fuerte. Cuando apoyamos
en un peralte, descubrimos que un eje pasante de mayor diámetro le daría ese plus, pero también entendemos que entonces la bici no valdría lo que vale, sino un poco más.

Componentes, a prueba

Sus potentes frenos Shimano nos han llevado esta vez de cabeza, en concreto la pinza delantera, pero una vez solucionado el problema, han funcionado con la efectividad que acostumbran. En cuanto al triple plato, aquí si que le pediríamos encarecidamente a la marca que se apretara un poco más el cinturón y montara la bici con un doble plato con tecnología Hollowtech, que además de un mejor funcionamiento y el ahorro de peso la otorgaría un plus de modernidad. No queremos acabar sin deciros que los neumáticos WTB Nineline nos han resultado más efectivos de lo que nos parecieron al montar la bici.


Gozan de poco balón, lo que podría indicarnos que de poco agarre, pero ya en marcha ha funcionado con suficiencia, y mirad que más de uno en la redacción ya tenía el hacha preparada para atizarles. Uno nunca deja de sorprenderse, buena señal.

Ésta no es una bici extremada, excepto por sus colores, se trata de una bici para la mayoría de usuarios a los que les gusta rutear sin mirar el segundero con las simple expectativas de pasarlo bien.

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