Por menos de 2.000 euros tienes una magnífica bici con la que exprimirte en tus salidas o con la que competir con totales garantías. Una bici con un cuadro de carbono 5 estrellas y un precio bajo mínimos.

Nos parece sensacional que existan bicis como esta Grand Canyon CF SLX 8.9. Una bici que tras probarla nos ha encantado. Ojalá en nuestros inicios, cuando con un presupuesto de adolescente debías hacer imposibles por comprarte una bicicleta, hubiéramos tenido opciones como la de esta Canyon. Es cierto que 2.000 euros es una cantidad importante de dinero, pero lo que ofrece a cambio es realmente excepcional. Toda la fiabilidad de un grupo SRAM X9, horquilla Rock Shox SID, ruedas Mavic, componentes Ritchey de aluminio y, cómo no, un magnífico cuadro de carbono de 1.080 g en talla M y todos los estándares de las bicis más avanzadas del mercado.

Sobre el cuadro

Acorde con la personalidad de la marca, basada en un producto muy sofisticado tecnológicamente, el cuadro de esta Grand Canyon es de lo más avanzado. Especialmente lograda en cuanto a la estructura es la forma del cuadro, para conseguir el máximo rendimiento. En ese sentido, Canyon patentó ya hace años el concepto cambio de sección del tubo de sillín. Éste pasa de ser cuadrado en la zona del pedalier, para aportar más rigidez y optimizar la transmisión de fuerzas, a ser de sección redonda a medida que se aproxima a la tija del sillín, para brindar así más flexibilidad y confort en esta zona. Esta solución técnica fue incluso motivo de litigio legal en sus bicis de carretera, donde Canyon acusó a Cérvelo de plagio y, finalmente, los tribunales dieron la razón a la marca alemana.

grand canyon cf slx 5
Listo para correr

Por lo demás, estamos ante un cuadro sensacionalmente rígido, lateral y también vertical, lo que a la postre puede resultar algo contraproducente si buscas una bici para maratones o con un plus de comodidad. Esta bici tiene un cuadro de competición con sensaciones bastante puras, pues, a pesar del adelgazamiento de la tija, notas las irregularidades del terreno.

A la hora de pedalear, la bici es muy reactiva, un auténtico misil a pesar de no ser la tope de gama. No obstante, por el precio, la bicicleta tiene unos admirables 10,4 kg sin pedales en talla L. El eje trasero es un X12 y la dirección, tapered, por lo que no se puede reprochar nada en cuanto a firmeza y precisión en la conducción.

Sensaciones

Esta Grand Canyon es muy dinámica. Ayuda a ello la pipa de dirección baja, 115 mm en talla L y unas vainas de longitud inferior a los 440 mm que favorecen la aceleración. Cuando la conduces da la sensación de estar llevando una bici de gama superior . Puede moverse con facilidad en recorridos ratoneros y revirados, y tiene una buena posición de escalada a pesar de la potencia corta que monta de serie (90 mm en tala L9, que puede hacer que en pendientes muy duras, la bici tienda a levantarse del tren delantero).

Respecto a la horquilla, una RockShox SID, agradecemos que ofrezca el bloqueo remoto desde el manillar, imprescindible en una bici de este tipo. Su rigidez es correcta y el tacto, sensible y sobre todo muy lineal, lo que permite evitar notablemente el riesgo de hacer topes en compresión.

Geometría que permite una conducción ágil, rigidez, con la que podemos propulsarnos enérgicamente, y ruedas de 29’’ con las que volar. Todo por apenas 2.000 euros, no lo olvides.

 

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Aquí también puedes ver la ficha técnica de la Canyon Grand Canyon CF SLX 8.9

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