Un paso más

Temporada tras temporada, Canyon viene mostrando todo su saber hacer en una colección de modelos cada año más cuidada y que nunca deja de sorprendernos por su buen funcionamiento. La Nerve XC 7.0 es un claro ejemplo.

Es una gran obra maestra por sus buenos acabados, detalles y lo bien hecho que está. Estrenado en 2010, el cuadro Nerve XC cuenta con pipa de dirección tapered, tubos con hidroformados muy característicos y muy marcados, guiado de cables de la transmisión por el interior del tubo diagonal, sistema de cuatro puntos de giro con Horst Link con vainas asimétricas y amortiguador Float RP2 con nivel medio de compresión y suave de rebote.

En este caso, el FOX no es un High Volume como el que probamos el pasado año, sino que cuenta con cámara de aire estándar con un comportamiento previsiblemente más progresivo. La bieleta cuenta con un diseño muy afilado y presenta un posicionamiento muy plano.

Los detalles en la fabricación del cuadro están presentes por doquier, con un acabado en color negro mate de lo más elegante y atractivo. Su geometría podríamos decir que es bastante clásica, con un ángulo de dirección de 69.0º y eje de pedalier bastante bajo que se traduce en una buena estabilidad. El ángulo de sillín de 72.0º obliga a adelantar el sillín proporcionalmente más que en el resto de bicis para compensar este mayor retroceso respecto al pedalier y así contar con una posición más centrada, ideal para pedalear.

Equipamiento

Las Canyon están caracterizadas por contar con uno de los mejores compromisos en cuanto a calidad-precio del mercado, y la Nerve XC 7.0 no es una excepción. Cuenta con horquilla FOX Float RL Evolution series con regulación de rebote y bloqueo, ruedas Mavic Crossride -que aunque podamos pensar no son compatibles con tubeless- con neumáticos Schwalbe Nobby Nic Pace Star 2.25”. El pedalier y cambio trasero son Shimano Deore XT con pulsadores, casete de 10 velocidades y desviador SLX. Frenos Avid Elixir 3 con discos de 180 mm y componentes Ritchey como potencia y manillar. Sencillos pero que cumplen eficazmente su cometido. Los puños de goma son muy normales y nos gustaría haber encontrado un modelo al menos lock-on. La tija de sillín Iridium SL y el cómodo sillín de Selle Italia completan el equipamiento.

Parece un tópico pero generalmente cuando hemos probado uno de estos modelos Nerve solemos afirmar lo bien compensada que está la bici en cuanto a absorción y pedaleo. Contando con una suspensión trasera con Horst Link necesitamos cierta firmeza de amortiguación que ayude a aprovechar del mejor modo nuestras fuerzas, ya que toda bicicleta con Horst Link tiende a ser perezosa al acelerar e implica cierto vaivén a la hora de pedalear por la sensibilidad extra que provoca contar con un punto de giro entre vainas y punteras traseras.

Y precisamente así es la suspensión trasera de la Canyon, bastante firme, no al nivel por ejemplo que llega la Ghost con su amortiguador Float RL, pero sí lo suficiente como para minimizar el vaivén implícito al pedalear con el amortiguador en la posición de Propedal abierto.

Y aun así también se caracteriza por un buen nivel de absorción trasera, mejor que otros modelos sin llegar a ser la bici más absorbente, pero sí que valoramos muy positivamente el compromiso eficacia de pedaleo-capacidad de absorción logrado. Por otra parte, también podemos emplear la posición de Propedal activado siempre que queramos, logrando una gran dureza en la suspensión trasera sin llegar al nivel de un bloqueo total. No hay duda de que los ingenieros de Canyon saben muy bien lo que hacen, y así lo venimos constatando año tras año.

 

Una de las virtudes de todo sistema con Horst Link es la sensibilidad en pequeñas irregularidades y su tracción, y con la Canyon fuimos capaces de ascender hasta las subidas más duras en plato pequeño (donde pedalea mucho mejor que la mayoría de su competencia). Bajando cuenta con una manejabilidad muy buena, se lleva muy fácil y da más confianza que otros modelos, pese a que sus neumáticos no acaban de clavarse adecuadamente en el terreno y su goma dura no invita a arriesgar en las curvas.

En líneas generales, la Nerve XC 7.0 es una bicicleta con la que nos hemos divertido mucho más que con otras; uno de los mejores modelos en este segmento. De acuerdo con su comportamiento, la Canyon invita a pensar que estamos ante una bicicleta de una gama superior respecto a otras. Los componentes están muy bien pensados, su geometría demuestra ser un acierto y no podemos dejar de sorprendernos por su precio de 1.599 euros.

Galería

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