El descenso a tu alcance

Todo es novedad en la Canyon FRX 9.0. Una bicicleta de descenso con unas características muy especiales y repleta de buenos detalles que se sitúa en la franja de precio de mayor competencia del mercado y ofrece un equipamiento superelitista por casi la mitad de precio que la competencia.

Desde que vimos la primera Torque en el Eurobike de 2005 nos llamó la atención este novedoso concepto de bicicleta a medio camino entre el enduro y el freeride, con un cuadro y unas características de auténtico lujo. Así lo destacamos desde Solo Bici cuando Canyon aún era una desconocida en nuestro país pero que poco a poco ganaba protagonismo y se convertía en una marca más presente y, sobre todo, muy bien valorada en los foros de Internet.

Hoy, las Torque cumplen la séptima temporada de vida y su evolución durante estos pasados años ha sido constante. Desde 2009 cuentan con dos gamas de modelos subdivididos en dos segmentos: las Torque más endureras dentro un concepto que tiende al freeride, con tres modelos con suspensiones de aire con amortiguadores FOX DHX Air, y las Torque FRX, con cinco modelos más freeride-descenso con suspensiones de muelle, entre los que encontramos a nuestra invitada FRX 9.0, así como a la FRX 6.0 Speedzone de 2.199 euros, ambos modelos específicos de descenso.

Atrás quedan las bicicletas de freeride con ejes de pedalier más elevados, que ofrecían una mayor distancia libre al suelo para librar mejor ante los aterrizajes forzosos, con ángulos de dirección más verticales que las bicicletas de descenso, porque se supone que no sólo son bicicletas para bajar, con una supuesta mayor polivalencia de uso que al final se quedaba en nada porque todos utilizábamos estas bicis única y exclusivamente para eso, para ir cuesta abajo, al menos en el 95 % de los casos.

Si bien es cierto que sus versiones Torque FRX necesitaban un cambio porque se habían quedado ciertamente anticuadas con una geometría clásica heredada de los primeros modelos de freeride maquillados con un equipamiento de calidad, a Canyon no debemos reprochar nada. La evolución y el buen hacer, la mejoría de prestaciones y la puesta en escena de nuevos cuadros con geometrías actuales han dado la vuelta a la tortilla.

Fabricado en Taiwán en el que probablemente es el mejor fabricante que trabaja el aluminio, el nuevo cuadro Torque FRX cuenta con unas características de lujo y muy actuales. Sus tubos hidroformados poseen el diámetro y espesores ideales según cada zona del cuadro, con pipa de dirección tapered, caja de pedalier de 73 mm de anchura, eje trasero de 142×12 mm y anclaje ISCG05, y ofrece la posibilidad de optar entre dos recorridos de suspensión trasera, 203 ó 185 mm, que conlleva al mismo tiempo optar entre dos geometrías diferenciadas.

Habiendo probado las dos opciones y comprobado cómo se endurece la trasera en 185 mm respecto a 203 mm, y analizando el cambio de geometría y su comportamiento, lo recomendable es mantenerlo siempre en el recorrido máximo de 203 mm. En este caso es cuando nos encontramos una FRX 9.0 más equilibrada y compensada como verdadera bicicleta de descenso.

El test, en Sant Andreu

La prueba de fuego para esta bicicleta la realizamos en el descenso de Sant Andreu de la Barca, localidad clásica cercana a Barcelona que abre la temporada nacional de carreras de descenso año tras año. Siendo un circuito de una dificultad técnica media ausente de tramos verdaderamente peligrosos o muy empinados, se confirmaba a priori como un escenario ideal para probar la Canyon al límite. El serpenteante tramo inicial, con numerosas curvas de velocidad media, algún salto y cortado de medianas dimensiones, y los peraltes finales, así como varios enlaces de verdadero pedaleo a lo largo de todo el recorrido, serían el reto a superar para obtener un buen crono.

. Las primeras sensaciones al acelerar desde los primeros metros son bastante buenas –la bici es ligera y corre-, aunque la Canyon no puede ocultar un comportamiento de suspensión trasera muy activo, al igual que todos los modelos de bicicletas que confían en una configuración trasera clásica FSR con Horst Link. Acostumbrados a sistemas de suspensión más sofisticados, VPP, Zero, etc., en la Torque el vaivén es perceptible, aunque cerrando ligeramente el circuito de compresión en baja velocidad del amortiguador trasero Cane Creek Double Barrel mejora sobremanera el comportamiento pedaleando.

Precisamente, las operaciones sobre el amortiguador son un hándicap, ya que hay que quitarlo y volverlo a poner a la hora de realizar cualquier tipo de modificación en los settings, y eso en una bicicleta de descenso es mucho tiempo, debido a que es una operación que tenemos que realizar en multitud de ocasiones hasta dar con el mejor compromiso de funcionamiento posible según nuestros gustos y características del circuito.

En nuestro caso, una vez cerrados rebote y compresión en baja ligeramente y medianamente abiertos en alta, la Canyon es capaz de ofrecer lo mejor de sí misma.

Nueva FOX 40, espectacular

El comportamiento en las curvas es muy bueno, ya sean rápidas de trazadas largas como lentas con ángulos cerrados, donde no cuesta nada ir por el sitio, favorecido por una mitad trasera muy recogida que hace que la bici se comporte al mismo tiempo muy juguetona y ágil de reacciones. Estable también es la Canyon, y en la parte frontal, la horquilla FOX 40 RC2 Factory Series Kashima 2012 completa un pack de suspensiones de lo mejorcito que hayamos probado.

La nueva 40 sorprende con una sensibilidad nunca antes experimentada por esta horquilla, con una suavidad de desplazamiento y una linealidad que invita a cerrar hidráulicos o incluso a plantearte optar por el muelle siguiente (más duro) respecto al de serie si pesas más de 75 kg. Nos sorprendimos nosotros mismos terminando la jornada en Sant Andreu con una regulación de compresión en baja velocidad intermedia y compresión en alta casi cerrada del todo, para así evitar el exceso de linealidad con el que cuenta esta nueva 40 2012. Si fuese algo más progresiva, sería perfecta.

Ideal si te la puedes permitir

La tremenda solidez de la horquilla FOX delante deja entrever cierta flexión lateral en la mitad trasera de la bici; en cualquier caso, controlada. Que una bici flexe mientras no se retuerza en exceso es bueno, y en el caso de la Canyon es algo que sucede pero que no afecta a su estupendo comportamiento. Sólo si eres muy bruto encima de la bici o muy pesado (más de 100 kg) o te enfrentas a situaciones verdaderamente arriesgadas donde puedes someter la bici a cargas laterales importantes -como en una recepción de un salto donde no se haya enderezado la bici a tiempo o en los dos peraltes finales de Sant Andreu, por ejemplo-, notarás que la bici pueda flexar, pero en el caso de la Canyon apenas se nota, sobre todo comparativamente frente a otras bicicletas más sólidas.

Por prestaciones, no es la bicicleta de descenso que mejor pedalea ni la que absorbe del modo más brutal, pero sí la que posiblemente cuente con las mejores suspensiones del momento. Por equipamiento, no encontrarás una bicicleta mejor montada al detalle por este precio y este peso (menos de 17 kg), y no necesitarás cambiarle nada -si acaso, los gruesos puños Canyon Lock-on- para apuntarte a cualquier carrera. Un cuadro con geometría actual, con suspensiones, ruedas, frenos y neumáticos perfectos; ¿qué más buscas en una bici de descenso? Y no se ven muchas en las carreras… Canyon ha creado una bici de descenso de la que pueden estar muy orgullosos.

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