Nos cuesta imaginar un personaje con más peso y carácter dentro de la industria del MTB galo y que a su vez haya tenido tanto éxito encabezando proyectos como Sunn o Commençal. Podríamos incluir en esta sección a grandes nombres como el de Anne Caroline Chausson, Miguel Martínez, Remy Absalon, los hermanos Atherton, el carismático Cedric Gracia o Myriam Pompon Nicole. Todos ellos se lo merecen por sus grandes gestas, por brillar en lo más alto de la galaxia del MTB, pero todos ellos con un denominador común: todos bajo la sombra y batuta de Max Commençal, la mano que mece la cuna.

Sus inicios

Debemos remontarnos muy atrás para comprender la trayectoria vital de Max Commençal. Su primer trabajo fue de arquitecto, después de sacarse la licenciatura, pero enseguida su pasión por la moto de campo lo llevo a participar, todavía muy novel, en 1978, en su primer Rally Dakar. Para aquel entonces, fascinado por África y la aventura del Dakar, ejerció incluso de periodista aficionado para generar contenido y fotografía a las revistas del motor.

Una vez pasó página, empezó a trabajar en el mundo de la bici en 1980, cuando descubrió el BMX (la gran cantera del MTB de antaño), con la que decidió emprender su propio negocio dos años más tarde

Sunn

Max trabajaba a pequeña escala comercializando bicis de BMX hasta que un proveedor italiano le contó que un cliente inglés demandaba seiscientas bicis. Max no lo dudó, cogió el primer avión hacia Londres y se reunió con el cliente. Este le pidió que las bicis fueran de color cromo (y no blancas), con manillares personalizados, neumáticos negros con los flancos tipo skinwall y que, a ser posible, cambiara el nombre de la marca, pues el público inglés no era muy amigo de los productos franceses.

Desde ese momento pasaron a llamarse bicis Sunn (‘sol’ en inglés pero con doble N para darle más énfasis). La operación nunca se cerró, pero Max decidió mantener desde ese mismo momento el nombre y el estilo. En la segunda mitad de los ochenta veía cómo desembarcaban en Europa aquello que los americanos llamaban mountain bikes… Él pensaba: “Eso son bicis de carretera con neumáticos de taco”. Así que se decidió a diseñar él mismo una MTB inspirada en el BMX, es decir, cuadros de cromolio con soldadura reforzada, slooping muy marcados y manillares anchos. A principios de los años noventa tenía un equipo tan fuerte para bicicletas de montaña en ambas categorías: XC y DH.

Max y Commençal

Después de una mala experiencia final perdiendo el control de Sunn, decidió volver a intentarlo. A los 43 se vio con la fuerza vital y experiencia para no repetir algunos errores del pasado.

Con Commençal ha plasmado su filosofía de primeros precios sin dejar de lado su magia, su lado exclusivo y su calidad. Se trata de coger un cuadro de alta calidad y añadirle lo estrictamente necesario. Solo lo útil y lo esencial. ¿Y el resto? Queda para más adelante, dependiendo de lo que quiera o de los medios de cada uno.

Actualmente Commençal está presente en todos los continentes mediante la venta directa desde 2012. Son conscientes de que van dirigidos a un público reducido. No es una marca generalista y lo saben. Ello les resulta suficiente para una pequeña empresa con treinta personas. 2012 también es el año de la elección personal de “no al carbono a cualquier precio”. Max entendió que todavía no era a el momento de trabajar con el carbono hasta que no se dieran unas condiciones de higiene mínimamente aceptables que debían tener los trabajadores de China y otros lugares con tal de ganar un puñado de gramos. Un claro ejemplo de lo que es Max, genio y figura hasta la sepultura.

Fotos: Sebas Romero

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