Se podría decir que el Giro de Italia 2019 ha regresado a los años 90 en la confección de su recorrido. Una carrera muy ‘clásica’ con dos mitades bien diferenciadas. Primera semana para sprinters, con los favoritos tratando de no sufrir cortes y las cronos para establecer los primeros huecos. A partir de la mitad de la carrera, a subir puertos. Pero, ¿cuáles son los días donde se puede ganar o perder la carrera? Vamos a verlo:

9ª etapa: Riccione- San Marino, 34,7 kms CRI

Es la crono larga de esta edición del Giro. Quizás en distancia no es demasiado, algo menos de 35 kilómetros, pero el recorrido es realmente duro e incluye, justo después de entrar en San Marino, una subida de 12 kilómetros. Una etapa que, en principio, no es especialmente favorable para los grandes rodadores. Probablemente los escaladores podrán limitar las pérdidas. Pero ay del que tenga un mal día.

14ª etapa: Saint-Vincent – Courmayeur, 131 kms

Son sólo 131 kilómetros. Es la etapa en línea más corta del Giro… pero no hay un metro de respiro. Cinco puertos con algunos tan exigentes como el Colle San Carlo. Además, será el primer gran día de montaña propiamente dicho, por lo que alguien habrá que se le atragante.

15ª etapa: Ivrea – Como, 237 kms.

No es una gran etapa de montaña, pero sí acumula un desnivel más que razonable y, lo más importante, el final es calcado al de Il Lombardia. Y ya se sabe que en esa carrera prácticamente todo se rompe. Ghisallo, Sormano, Civiglio y San Fermo della Battaglia, las subidas de la ‘Clásica de las hojas muertas’ harán una enorme selección. Y ahí, normalmente, cortarse implica perder minutos porque los grupos caminan mucho.

16ª etapa: Lovere – Ponte di Legno, 226 kms.

Tal vez sea la distancia prevista. Tal vez sean los más de 5.700 metros de desnivel acumulado de la etapa. O puede que sea, quién sabe, el hecho de que se encadenen juntos el Gavia y el Mortirolo. Con el miedo que da escuchar esos dos nombres juntos. Evidentemente estamos ante el ‘tappone’ con mayúsuclas, y encima viene después de un día de descanso. De este día debe salir una clasificación más o menos clara y establecida. Un ‘statu quo’ diferente.


20ª etapa: Feltre – Monte Avena, 193 kms.

El último gran día de montaña, todo con puertos sin desniveles de locura pero muy largos. Tres subidas que superan los 18 kilómetros de ascensión y, por tanto, se acercan a la hora de esfuerzo. Con el desgaste que habrá acumulado ya en las piernas de los corredores, hablamos de una barbaridad de jornada. Será la penúltima oportunidad para dar la vuelta a la general… antes de la crono plana y corta de Verona, de apenas 15,6 kilómetros.

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