La Polar Gran Fondo La Mussara se ha convertido en apenas cinco ediciones en una de las pruebas cicloturistas más importantes tanto del panorama nacional como europeo. Por algo, en ese corto período de tiempo ha logrado incrementar el número de participantes años tras año hasta llegar a la notable cifra de 8.000 inscritos para 2018. A pesar de no transcurrir por una orografía de grandes puertos, esta prueba cicloturista ofrece al participante una gran cantidad de motivos para disfrutar de ella. En este artículo comentamos cinco de ellos…

1. El maillot: Desde su primera edición, la Gran Fondo La Mussara ha apostado por primeras marcas a la hora de encargar el maillot oficial de la marcha. Un obsequio del que se encarga desde hace un par de temporadas la prestigiosa firma italiana Santini, que propone siempre un maillot oficial de gama alta y, eso sí, tallaje muy ajustado (típico de las marcas de este país). Además, La Mussara fue pionera en el panorama cicloturista español al entregar el maillot antes de la prueba y proponer su uso obligado para todos los participantes, lo que ha dado siempre un colorido único y corporativo a esta marcha. El llamativo color rosa (o fucsia) ha sido otra de las señas de identidad de La Mussara, un color que este año se ha aplicado en tono pastel, más suave, pero que garantiza igualmente una gran visibilidad. Por supuesto, el maillot está disponible en versión masculina y femenina y en una amplia variedad de tallas. Santini también se encarga del merchandising oficial de la prueba y pone a la venta otras prendas conmemorativas: culote, chaleco, guantes…

2. Localización: Muchas veces no reparamos en estos detalles, pero la ubicación es uno de los puntos clave para el éxito de una marcha cicloturista. Y la elección de Reus como sede de GF La Mussara cumple con casi todos los requisitos. La ciudad tarraconense es casi equidistante de las grandes zonas de aficionados del cicloturismo: por supuesto, la más cercana es Cataluña, pero se encuentra a apenas a 4 o 5 horas (o menos) de Aragón, Madrid, Valencia, País Vasco, Navarra… Los accesos son rápidos por carretera, e incluso Reus cuenta con aeropuerto y Tarragona con estación del AVE. Para los que quieran ir acompañados de la familia, la zona (Baix Camp, Tarragonés) cuenta con una gran oferta de ocio: Port Aventura, Ferrari Land, restaurantes… y, claro está, mucha playa. Las nuevas  fechas de la prueba para el mes de junio fomentan el posible disfrute de esta oferta.

El recorrido, por la comarca del Priorat, es una de las claves de La Mussara (foto: J.L. Hourcade).

3. Recorrido: Desde la planicie de Reus hasta las montañas de Prades. La GF La Mussara ofrece un recorrido magnífico por unas carreteras que parecen trazadas expresamente para el ciclismo. El interior de la provincia de Tarragona no es una zona de grandes puertos, pero está plagada de parajes inolvidables y de puertos cortos y exigentes. Una zona cien por cien cicloturista que no deja al participante indiferente y que, kilómetro a kilómetro, deja huella en las piernas. En esta edición 2018, la organización ha remodelado la ruta larga y ha dejado paso a una tercera ruta intermedia de 133 km. Se ha eliminado la exigente subida de la ruta final –el famosos “No ploris, nen”, con rampas de hasta el 19 %– por el no menos duro “Mama por!”, que llevará a los participantes de las dos rutas más largas del pantano de Siurana a Arbolí, con un kilómetro en su parte inicial al 10 % de media. Con estas modificaciones, la prueba amplía su oferta para que casi cualquier cicloturista, independientemente de su estado de forma, pueda disfrutar de la belleza y carretera de la comarca del Priorat.

4. Avituallamientos: Otra de las señas de identidad de La Mussara. Avituallamientos nutridos, variados y bien situados. Hasta cinco puntos de repostaje se han previsto para la ruta larga de 184 km, todos ellos con comida y bebida para que no falte de nada, incluyendo geles, barritas energéticas y bebida isotónica. Todo un atractivo para los participantes que, en muchos casos, deberán resistirse a la tentación para no comer más de la cuenta.

5. Carreteras seguras: La seguridad es una de las premisas de esta marcha. Las carreteras están prácticamente cortadas en el recorrido inicial, sin coches al menos hasta coronar el alto de La Mussara (km 25). A partir de ahí, entramos en una zona con muy poco tráfico, en el que el gran número de participantes y de voluntarios –además de una amplio despliegue policial– permiten que rodemos con la sensación de que el tráfico está muy limitado. Además, la organización dispone una señalética perfecta, que indica tanto los hitos kilométricos más importantes, la proximidad de los avituallamientos y, lo que es más interesante, recuerda constantemente a los participantes que deben circular por la derecha. Además, desde la primera edición, los puntos cronometrados se circunscriben a las subidas y el crono de meta se coloca desde la segunda edición justo a la entrada de la ciudad de Reus, para que la parte final urbana sea un mero trámite para los participantes.

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