Cross country del cómodo

Así podríamos definir la característica principal de la Twelve de Coluer. Y no sólo por la posición de conducción que otorga, sino también por la absorción de vibraciones, mayor que en muchos cuadros de carbono.

Una de las principales dudas que tiene un ciclista a la hora de comprar una bici, siempre y cuando el presupuesto lo permita, es si adquirir una bici con cuadro de aluminio o de carbono. Y es que por el precio de la Twelve Crossride de Coluer, 1.869 euros, ya podemos comprar algún modelo con cuadro de carbono. Sin ir más lejos, el Poison Carbon de la misma marca que pudiste ver en el número 240 de Solo Bici, con un precio de “tan sólo” 1.428 euros. Si bien es verdad que el montaje de ésta es más básico, la opción de cuadro de aluminio o carbono está presente.

Por lo tanto, ¿qué nos compramos? ¿Una bici con cuadro de carbono y componentes más sencillos o una con cuadro de aluminio con componentes de gama más alta? Siempre dependerá de la ilusión y de la carbono dependencia que tengamos, que parece haberse apoderado de muchos de nosotros, aunque tampoco tendríamos que menospreciar al aluminio, que en muchas casos ofrece un mejor comportamiento que el composite.

El caso es que la Twelve Crossride monta un cuadro de aluminio 6061 de triple conificado que, si analizamos tubo a tubo, veremos que está muy bien trabajado. Destaca el tubo diagonal con secciones variables y ovalado discontinuo, con lo que se adapta en cada momento a la unión con otros tubo. De esta manera, tanto en la zona de la pipa como del pedalier, tendremos las secciones mayores para darle una rigidez extra al cuadro.

También destaca el wishbone de los tirantes, que empiezan como un solo tubo en la unión con el del sillín para luego transformarse en cada uno de los tirantes. Sin duda, otra muestra de querer otorgarle rigidez al cuadro. Los tirantes y las vainas también son achatados y en la dirección correcta para dar una máxima absorción de vibraciones. Lo único que creemos que desentona algo son las punteras, que son algo sencillas respecto el resto del conjunto de tubos, con unas líneas más elegantes.

Componentes

La horquilla de la Twelve Crossride es una Rock Shox SID RLT que permite unas regulaciones y una personalización total. Precarga de aire de la cámara positiva y la negativa, rebote, bloqueo desde el manillar mediante el mando Poploc y umbral de bloqueo. Para la transmisión, la apuesta por el buen funcionamiento es clara, ya que todos ellos son de la misma marca.

En este caso, un conjunto formado por los grupos SLX, XT y XTR de Shimano. Cabe destacar que viene de serie con unos pedales automáticos también Shimano. Para los frenos se apuesta por unos Avid Elixir 5 con disco delantero de 185 mm y trasero de 160 mm. Más que suficiente para las características de la Twelve. En cuanto a las ruedas, tenemos las Mavic Crossride con neumáticos Schwalbe Rocket Ron de 2.1”. Para potencia y manillar de doble altura contamos con Ritchey WCS, 4Axis de aluminio en el primer caso y en carbono en el segundo. La tija es una de aluminio con buen look, y el sillín, un Fi’zi:k Tundra.

Lo que destaca sobremanera de la Twelve es su magnífica comodidad. De hecho, ésta es la característica principal de todas las Coluer que hemos probado hasta la fecha. Una clara muestra es que dotan la bici de manillar de doble altura, que para los más pros seguro que será un sacrilegio. Entonces, ¿ha de estar reñida la comodidad con la efectividad? Pues con la Twelve nos demuestran que no, ya que se nota de lo más efectiva en todos los terrenos, si bien es verdad que con una posición más agresiva todavía lo sería más; los ángulos del cuadro no son tan radicales como una hardtail más enfocada a la competición.

Y son estos mismos ángulos los que nos dan una confianza y una seguridad más que interesante, ya que en todo momento percibimos las reacciones que tendrá la bici. A pesar de disponer de una buena manejabilidad, no tiene el típico nerviosismo en la parte delantera de una bici más radical de ángulos. En este sentido también ayuda la suspensión delantera, que con un buen ajuste absorberá sin problemas el grueso de las irregularidades con mucha naturalidad, lo que aportará todavía más seguridad si cabe. Es importante decir que cuenta con bloqueo desde el manillar, por lo que su activación viene perfecta y hará que la utilicemos mucho.

Otro aspecto que nos gustó mucho fue la comodidad que ofrece en cuanto a la absorción de vibraciones. Sin tener nada que envidiar a cualquier cuadro de carbono, está claro que el buen diseño de fabricación tiene mucho que ver, sin duda.

El resto, todo funcionó perfectamente, sobre todo la transmisión íntegramente formada por Shimano, cadena incluida, que actúa con una finura envidiable. La verdad es que asegurarse un buen funcionamiento en este sentido hace mucho, ya que al fin y al cabo es gran parte del feeling que percibimos de la bici. El conjunto de frenos fue correcto a pesar de no contar con regulación de acercamiento de pastilla, si bien es verdad que habríamos apostado por un disco delantero algo menor, quizás de 160 mm, tamaño más acorde al tipo de bici que es.

El enfoque de la Twelve es claramente para alguien que quiera una hardtail de aluminio efectiva, pero con un extra de comodidad tanto por posición como por ángulos.

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