5- Cortamos el latiguillo. 

 Hay que medir bien, si hace falta dos veces, y cortar sólo una vez con decisión. Si se corta con un cúter, lo apoyaremos sobre una base plana, preferiblemente de madera, o algo por el estilo. No usar nunca tijeras o alicate. El corte debe ser limpio, sin hilos de sobra.

6- Insertamos el racor de latiguillo. 

Se puede insertar con la herramienta apósita, la más recomendable, o bien agarrando el tubito con las dos mordazas que vienen en el kit de montaje de los frenos. Una vez se inserte el racor, debemos poner el ovalillo por el exterior.

7- Enroscamos el latiguillo en la maneta. 

Insertamos el latiguillo y lo apretamos con sumo cuidado con la tuerca, ya que un exceso de fuerza podría dañar la maneta. Empujamos el latiguillo para estar seguros de que esté bien colocado. De igual manera, procedemos a empujar el ovalillo con el tornillo de cierre. Y por último, volvemos a colocar el cubretornillo de goma.

8- Sólo nos queda ajustar. 

Situamos bien la maneta, exactamente a la misma altura que el otro freno, y comprobamos que las palancas del cambio cumplan bien su recorrido y que no se apoyen en el freno.

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