Si vas a un “vero ristorante italiano” a comer un plato de pasta o una pizza de esas que sólo ellos saben hacer, lo exclamarás; si te cruzas por la calle con un Ferrari, lo oirás; si Pirlo marca un gol con la venerada “squadra azzurra”, retumbará en toda la ciudad; si es a causa de una “bella donna”, lo susurrarán. ¡Mamma mia! es la expresión de admiración y a la vez de sufrimiento más usada en el país trasalpino. La misma que nosotros hemos utilizado para describir a estas dos joyas del MTB que hoy os presentamos.

Un poco de historia

Olympia

Hablar de Olympia es hablar de una de las pioneras del ciclismo italiano; no en vano, fue creada en 1893 por Carlo Borghi en un pequeño espacio de la Via Marco d’Oggiono de Milán. Olympia, que en sus inicios también fabricaba motocicletas, se caracterizó desde el principio por su pasión por el deporte; de hecho, el propio Carlo hacía las funciones de creador, corredor y promotor de eventos, y en 1898 incluso llegó a construir un pequeño velódromo de tierra batida para que los “más temerarios” pudieran desafiar las leyes del equilibrio con sus bicicletas.

En 1959, la familia Borghi decidió dedicarse en exclusiva a sus negocios textiles y traspasó la marca a la familia Fontana, que ya poseía una fábrica de bicicletas en Padua. En 1980, la nueva gerencia decidió aprovechar el naciente interés por el MTB desarrollando sus primeros modelos en esta disciplina, con un enorme éxito, y en 2004 era tal su fama, que inauguró una nueva sede en Piove di Sacco (Padua), que destaca especialmente por su departamento de investigación y desarrollo, que es donde se crean los cuadros de carbono que equipan hoy en día tanto Olympia como Scapin.

Scapin

Desde sus inicios, Scapin ha sido considera como uno de los referentes de la industria italiana, a la altura de marcas tan prestigiosas como DeRosa, Pinarello o Colnago. Fundada en 1957 por Umberto Scapin, un corredor profesional de la época, pronto destacó por sus innovadoras realizaciones, que tenían una cuidada artesanía de alta calidad, la utilización de la más novedosa tecnología y la pasión por el deporte, como denominador común.

Precisamente, esa pasión por la competición y especialmente por el Tour de Francia les llevó a sufrir serios problemas económicos en 2005, tras los cuales fue absorbida por la familia Fontana, dueña a su vez de Olympia. Lejos de condenarla, ese cambio potenció aún más su carácter y su progresión mundial con la creación de un novedoso departamento de investigación y desarrollo comandado por Stefano Scapin, hijo del fundador, que sigue la misma línea de trabajo que inició su padre.

Misma técnica, distinto carácter

Fluid Mould Technology son tres palabras que describen la nueva técnica de fabricación que ambas marcas utilizan en sus cuadros monocascos y gracias a la cual se consigue una perfecta compactación de las fibras, la ausencia de burbujas de aire y, por consiguiente, una mayor durabilidad y un menor peso de los cuadros.

Esa técnica consiste en proyectar fluido con una enorme presión constante en el momento de compactar las distintas piezas de carbono en el molde, desechando de esta forma la clásica vejiga de aire, que no permite alcanzar tanta presión. De este modo, la compactación es mucho mayor, lo que por una parte permite ahorrar material en ciertos puntos y, por otra, mejora la eliminación de resina sobrante, lo que permite un ahorro considerable de peso.

Utilizar la misma técnica de fabricación no significa en absoluto que Scapin y Olympia se vayan a hacer la competencia con dos productos idénticos o similares. Todo lo contrario. Ambas marcas han tomado caminos distintos.

En Scapin te encontrarás un producto de altísima gama, con unos detalles cuidadísimos y unos acabados de lujo, como así lo demuestra el cuadro mate con reservas brillantes, el cableado interior, las protecciones de cableado con el logo de la marca y un cuadro 210 g más ligero que el de su hermana (peso según fabricante)… en fin, un producto “high class”, que, evidentemente, tiene un mayor coste.

La Olympia busca un público más guerrillero, y aunque parezca mentira, más deportivo. Es como comparar un coche de carreras con un deportivo de lujo. Ambos alcanzarán altísimas velocidades, pero de una forma muy distinta. No queremos decir en absoluto que no estemos frente a un producto de altísima gama, de máxima tecnología y calidad, todo lo contrario, sencillamente aquí no han incluido esos detalles de superlujo que incrementan el precio final del producto.

Pruebas:

Scapin Oraklo S2 2012

Olympia Nitro 1.5 Race 2012

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