Cualquiera de estos 4 cascos se merecen el adjetivo de  ultraligeros. Están pensados para protegerte,  obviamente, pero también para que apenas notes que  los llevas puestos, para que sientas un confort infinito y  para que notes cómo tu cabeza parece volverse ingrávida  por momentos.

En los últimos tiempos, la búsqueda de la ligereza ha llegado también de manera notable al segmento de los cascos. Un accesorio tan importante como éste, del que depende nada menos que nuestra integridad física, parecía siempre estar al margen de las radicales rebajas de peso que en cuadros y componentes realizan algunos fabricantes para conseguir siempre el menor peso posible y que se suponían fatales cuando se trata de proteger nuestra cabeza. Sin embargo, la tecnología actual permite fabricar cascos de un peso realmente impensable poco tiempo atrás sin tener que renunciar necesariamente a elevados niveles de seguridad. Es obvio que a menos peso, existe también algo menos de protección, pero la suficiente en cualquier caso como para que nos podamos sentir totalmente seguros.

Ligeros, pero seguros

Precisamente en el apartado de la seguridad, hay que aclarar que cualquiera de estos cascos y de cualquier otro que se comercialice en nuestro país, está certificado con la normativa EN1078, que consiste en unos rigurosos y estandarizados tests de impacto y seguridad que todos deben pasar para poder ser comercializados en la Unión Europea. En la actualidad existen otras homologaciones en función del mercado en el que se quieran comercializar los cascos. A la europea EN 1078 se suman por tanto la CPSC para cualquier casco que se quiera vender en Estados Unidos y la AS/NZ 2063:1996 para el mercado australiano. Esta última es sin duda la homologación más difícil de conseguir y es especialmente rigurosa con la solidez de los puntos de anclaje y las correas.

Algunos de los cuatro cascos comparados en este artículo cumplen con todas ellas, aunque de manera independiente, es decir, puede que las unidades fabricadas para USA se hayan reforzado especialmente para pasar los tests específicos de aquel país y por tanto difieran un poco de los comercializados en Europa, donde los requerimientos son distintos. Es decir, un casco que se vende en Europa no tiene por qué cumplir con todas las homologaciones a la vez, aunque después su fabricante pueda destinar unidades de ese mismo modelo algo diferentes para pasar los tests y homologaciones de otros países.

Pruebas:

Cratoni Bullet

Limar Ultralight

Specialized Prevail

Giro Aeon


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