Detrás de todo buen proyecto se esconde siempre mucha ilusión, horas de dedicación y un poco de suerte, siempre necesaria.

Ángel Cheliz salía con un grupo de amigos a montar en bici por la zona de Ainsa, en la comarca de Sobrarbe, y después de muchas idas y venidas le ocurrió como a muchos de nosotros, que caemos en la rutina del mountain bike, al recorrer las mismas pistas y senderos que casi podemos hacer con los ojos cerrados.

Y así fue como decidieron dar un paso más, arriesgarse, y aprovechar el encanto del lugar: una naturaleza brutal, un espacio único para rodar de primera y la riqueza histórica y cultural, ya que esta zona de Aragón concentra una de las mayores densidades de pueblos deshabitados de Europa.

Recuperaron estos caminos y empezó a gestarse la idea de un centro BTT. Tras esta iniciativa estaban seis personas, de las que ahora están sobre del proyecto tres: Ángel Cheliz, que se encarga de hacer nuevas rutas; Rafa Bergua, finanzas y relaciones institucionales, y Jorge Ruiz, presidente y línea directa con las Enduro World Series (EWS), que vuelven a Zona Zero los días 22 y 23 de septiembre.

Recuerda Ángel –a quien siempre acompañan sus tres dálmatas: Lolita, Golfo y Lili– que cuando arrancaron aparecían centros BTT como setas. Empezaron en 2011 con 13 rutas y ahora tienen 60. “Vimos muchos centros promovidos por instituciones públicas y nosotros queríamos hacer algo distinto, y nos especializáramos en el enduro”.

La clave de su éxito radica en el entorno y en el diseño de las rutas, de las que Ángel es el principal responsable, y cuya media de sendero es del 48 %. Reconoce Ángel que hubo un antes y un después de la primera vez que acogieron las EWS en 2015, y prueba de ello es que mientras hablamos con él ya han pasado por el taller de su tienda Intersport en Ainsa tres neozelandeses.

A este paraíso del BTT llegan aficionados de toda España, de Nueva Zelanda, Rusia, Canadá, Brasil… “como si no tuvieran montaña allí”, exclama. Pero es que la propuesta biker de Zona Zero es especial.

Buenas rutas, bien señalizadas, rodeadas de un marco natural único, dominadas por los senderos, con el valor añadido del paso por pueblos deshabitados. “¿Qué dos rutas elegiría que definan a Zona Zero? País de Lobos, la nº 9. Pasa por pueblos deshabitados, básico, por bajadas de las EWS, y tienes la sensación de estar perdido y alejado del mundo; y una nueva, Burgasé, que tiene un 60 % de sendero, la nº 34”.

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