Parece un contrasentido, pero no lo es. Un deporte tan fascinante y divertido, que tanto aporta para el que lo práctica en el plano físico y emotivo, que genera una sensación de libertad al alcance de tantas personas, de un tiempo a esta parte solo hace que encontrar trabas para su correcta puesta en práctica.

Desde su nacimiento siempre se habían producido algunas situaciones de control a los ciclistas de montaña, pero últimamente las medidas restrictivas no dejan de ir a más.

Ya hemos informado en más de una ocasión de las prohibiciones en el Parque Rural del Nublo (Gran Canaria), en el Parque Nacional de Guadarrama (Madrid) o en Tenerife, a las que ahora se ha sumado, y parece que en velocidad de MotoGP, el Parc de Collserola, en Barcelona.

El tira y afloja entre las autoridades del parque y los bikers no es nuevo. Viene de tiempos ancestrales, pero sí que ha subido la temperatura de ebullición.

Máximo, 20 KM/H

Nueve son los municipios que se adentran en el Parc de Collserola –Barcelona, Esplugues de Llobregat, Sant Just Desvern, Sant Feliu de Llobregat, Molins de Rei, El Papiol, Sant Cugat del Vallès, Cerdanyola y Montcada i Reixac– y dos de ellos ya han aprobado la ordenanza que restringe el uso de las bicicletas dentro del parque –Esplugues de Llobregat y Sant Cugat del Vallès–, y el resto es más que probable que poco a poco vayan aprobando la ordenanza.

Se exige que las bicicletas lleven timbre, luces y elementos reflectantes homologados para que se hagan bien visibles, limitando el uso de estas a vías principales, pistas forestales y caminos de paseo con una anchura superior a los tres metros, y queda prohibido circular por senderos, rieras, reservas naturales, campo a través y en caminos en los que se indique que así sea, con una velocidad máxima permitida de 20 km/h.

De hecho, desde el pleno del Ayuntamiento de Sant Cugat ya aprobó la nueva ordenanza municipal para regular la circulación de la bicicleta en Collserola. Un cambio de normativa que permitiría al ayuntamiento definir los caminos por los que deben pasar los ciclistas y sancionarlos cuando incumplan las normas.

“La Policía local se encargará de asegurar el cumplimiento de la normativa y podrá multar a los infractores con sanciones económicas de hasta 500 euros según su gravedad”, publicaba La Vanguardia.

Desde IMBA denuncian esta situación. “Una vez más las Administraciones y los gestores del Parc desconocen que a mayor caja de camino, mayor velocidad y, por tanto, mayor peligro de accidente. Los senderos y las veredas son más estrechos, y eso hace que la velocidad se reduzca considerablemente y en igual relación el riesgo de accidente. La nueva normativa es una barbaridad”.

Ante esta situación los colectivos de bikers ya se han movilizado y existen un par de peticiones en Change.org y Osoigo.com para firmar en contra. Unas peticiones en las que se propone también un Trail Adoption Plan, de forma que se cuiden los senderos por los voluntarios y se puedan usar por los ciclistas de forma respetuosa, evitando prohibiciones infundadas; y ante las que IMBA ya está trabajando para presentar alegaciones en los siete municipios en los que se quiere aprobar.

El PRUG de la Sierra de Guadarrama

Por fortuna se ha suavizado la situación y parece ser que poco a poco las aguas vuelven a su cauce. El Plan de Uso y Gestión del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (PRUG) ha incluido algunas de las alegaciones planteadas por IMBA.

En primer lugar se define qué es el ciclismo de montaña, por lo que el apartado ya no empieza prohibiendo; y en segundo se considera el ciclismo de montaña como una actividad compatible con los fines del parque, en las zonas y recorridos que se han establecido en el anexo IV de cartografía.

Se elimina la ilógica restricción a las bicicletas pedelec o de asistencia eléctrica, admitiendo su uso y circulación por los mismos recorridos permitidos para las bicicletas. A su vez, se han ampliado los grupos de ciclistas y se regulan los grupos y los permisos necesarios en su caso, con mayor amplitud y flexibilidad que antes.

En resumen, parece ser que todas las partes implicadas han realizado un ejercicio de reflexión y parecen más inclinadas a ver y asumir la realidad de la zona geográfica que del parque.

Llueve sobre mojado

En Collserola ha sucedido lo mismo que en su día ocurrió en la Casa de Campo de Madrid, que al ser un parque urbano, se dio preferencia a los paseantes y a otros usuarios frente a los ciclistas. Que hay un gran uso de Collserola es una obviedad, no de ahora, sino de hace años.

Cada vez hay más personas que se apuntan a la vida saludable y al contacto con la naturaleza, pero poco se dice de las normativas que aprueban estos ayuntamientos, como el de Esplugues de Llobrebat, de la construcción de una nueva urbanización de edificios pegada al límite del Parc de Collserola, lo que no es nada bueno para la óptima preservación de la flora y la fauna locales, más aún a tenor del “Estudio de Convivencia entre Usuarios del Passeig de les Aigües” que realizaron el RACC y el Consorci del Parc de Collserola.

Este paseo es una de las áreas más visitadas del Parc, dada su accesibilidad y longitud y al ser el mejor balcón natural sobre la ciudad de Barcelona. El estudio decía que recibe más de 2,3 millones de visitas al año, y que un domingo más de 5.500 personas se concentran en pocas horas por su tramo sur.

El estudio concluía, cómo no, con estas palabras: “Si bien el grado de satisfacción de los visitantes es elevado, se producen conflictos entre los que van caminando o corriendo y los que practican deporte en bicicleta, destacando que el ciclismo de montaña supone “una degradación de la vegetación y una afectación a la fauna del Parc”.

Nada que no se haya dicho con antelación en alguna otra zona conflictiva, por ejemplo en la sierra de Guadarrama; donde gracias a la presión de IMBA y los colectivos ciclistas todas las partes implicadas hicieron un ejercicio de reflexión, modificando alguna de sus posturas para llegar a un entendimiento y un disfrute óptimo de la naturaleza. El MTB nunca debe ser un problema.

Normas y consejos en Collserola, Barcelona

Collserola es el principal destino para todos los bikers de la capital catalana y del área metropolitana de Barcelona. Un espacio natural, visitado y frecuentado por infinidad de personas.

Para evitar incidentes entre todos sus usuarios, el parque dispone de una serie de normas y recomendaciones pensadas solo para los ciclistas:

– Cuando no se pueden mantener las condiciones de seguridad hay que bajar de la bicicleta y andar.

– Hay que conducir con precaución para evitar daños a propios y a terceros.

– No está permitido la bicicleta de descenso ni hacer trialeras.

– El uso del casco es obligatorio hasta los 16 años y muy recomendable a partir de esta edad.

– Evitar hacer demasiado ruido, sobre todo si se va en grupo, tanto por el bien de la fauna como del resto de los usuarios.

– Circula solo por caminos y pistas habilitadas para el uso ciclista.

– La velocidad máxima autorizada en todo el Parque Natural es de 20 km/h.

– Evita situaciones de riesgo y frena cuando te encuentres usuarios que van a pie.

– No se pueden hacer carreras.

– Si te cruzas o avanzas a alguien, respeta la distancia de seguridad de 1,5 metros.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.