Victoria personal, cumplir tus propios objetivos, superación, confiar en uno mismo, humildad, respeto por los rivales y la naturaleza, conocerse a uno mismo, el miedo y la alegría, disfrutar y sufrir… y, sobre todo, una gran aventura, ¡el principal objetivo de cada participante en la 1000 Miles!

Por Jon Kopka y David Casalprim

Las 1000 Miles Adventure o Trans Czecho-Slovakia es la primera carrera de BTT y running de autosuficiencia de Europa. Consiste en cruzar de punta a punta la República Checa y Eslovaquia sin ningún tipo de ayuda externa, o, lo que es lo mismo, ¡un non stop de 1.600 km!

Las carreras de autosuficiencia, también llamadas Self-Supported Racing, no son muy conocidas ni habituales; de hecho, por ahora sólo me vienen a la cabeza dos en todo el mundo, la Tour Divide Route, que cruza Estados Unidos desde Banff, Canadá, hasta Antelope Wells, en Nuevo México, con 4418 km, y la Iditabike, que atraviesa Alaska desde Anchorage hasta Nome, con 1.800 km sobre la nieve y temperaturas de hasta -30 y -40°C. A estas dos carreras norteamericanas se les ha sumado una en Europa, la Craft 1000 Miles Adventure. Su organizador, el checo Jon Kopka, es un experto en carreras de este tipo y ha participado en ambas carreras e incluso ha ganado la edición de 2007 de la Iditabike.

Este tipo de pruebas de autosuficiencia tienen un reglamento muy sencillo: completar el recorrido sin ningún tipo de ayuda externa, sólo con tus propios medios y siguiendo el track con el GPS. Dónde comer, dónde dormir, dónde reparar la bici en caso de avería, etc., todo se debe ir solucionando sobre la marcha. Y esto es gran parte del encanto de la carrera. No existen etapas con principio ni final, empiezan todos los corredores un mismo día a una misma hora y cada uno decide lo que pedalea y lo que descansa hasta completar el recorrido de 1.600 km. Es una carrera muy larga donde cada uno decide su propio ritmo.

Lo mejor, las anécdotas

La Craft 1000 Miles Adventure está lejos de ser una carrera común. La organización no esconde los tiempos de los corredores, pero para muchos los resultados no son el criterio más importante. Para la mayoría, las experiencias que ofrece este tipo de carrera tan extrema y aventurera son lo primero. En esta última edición ha habido momentos al límite de la credibilidad.

Para Martin Vit, la Craft 1000 Miles Adventure ha sido una caja de aventuras. Aún sin saber por qué, Martin tuvo que cruzar un campo vallado donde al parecer habitaba un toro algo furioso que le invitó a huir de sus pastos de inmediato. En otra ocasión, un ciervo cansado decidió sentarse sobre él cuando Martin estaba durmiendo en su saco en medio del bosque, como si Martin no estuviera suficientemente cansado… Harto de buscar un puente para cruzar el río Ondava, Martin no tuvo más remedio que cruzarlo a nado, evidentemente intentando mantener todo el equipaje y la bici a flote…

Uno de los novatos de la carrera, Jan Samarák, tomó una increíble determinación para completarla cuando a mitad del recorrido su bici de gama alta dejó de funcionar como sería de esperar, y en ese punto decidió continuar con una bici vieja con cuadro de mujer. No tenía otra elección, las normas dicen que no se permiten las ayudas externas. “La bici no frenaba, cambiar de marcha era casi imposible y la suspensión era inexistente… Los brazos todavía me duelen”.

Después de haber participado en esta carrera confirmo por completo las palabras de Jan Kopka. Uno de los mejores recuerdos que me llevé de esta carrera fue el ambiente amistoso y único que creía ya extinguido, y el redescubrir una nueva forma de ciclismo donde los problemas son relativos y pedalear lejos, rápido y ligero no es una utopía.

Pero no basta con que te lo expliquen, ¡hay que vivirlo!

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