Otro nombre ilustre que se bajará de la bici. Si hace un par de días era Sylvain Chavanel, ahora el que ha decidido poner punto final a su trayectoria deportiva es el italiano Damiano Cunego, jefe de filas y capitán del Nippo-Vini Fantini. Pero no lo hará de forma inmediata, sino que terminará –una tendencia que se ha impuesto en los últimos años entre los ciclistas de relativo renombre- después de correr por última vez el Giro de Italia en 2018. En mayo, por tanto.

Aunque el equipo tampoco las tiene todas consigo. De hecho, en la pasada edición ni siquiera fue invitado. Se quedaron fuera de la Corsa Rosa igual que el Androni. El sueño del ‘Principito’, que precisamente se hizo mundialmente conocido en el Giro, es estar en la línea de salida una vez más pero para eso RCS tendrá que ser sensible a la estructura italojaponesa esta vez. Veremos.

Con sólo 23 años

Cunego se convirtió en estrella del ciclismo mundial con sólo 23 años, cuando en 2004 ganó el Giro de Italia. Iba en el Saeco de Gilberto Simoni con la intención de ayudarle en lo posible, pues ‘Gibo’ buscaba su tercera maglia rosa después de haber ganado en 2003, y antes en 2001. El joven Damiano había estrenado el palmarés dos semanas antes, en el Giro del Trentino, llevándose la general y otras dos etapas.

Los dos parciales ganados en la primera semana ya llamaron la atención de propios y extraños. Pero lo que nadie se esperaba era que, tras perder la ‘maglia’ en la crono larga que ganó Sergei Honchar, Cunego iba a llevarse otras dos victorias en la última semana y recuperar la prenda entrando como vencedor final en Milán. Un Giro precoz que hacía soñar a Italia con el regreso de otro Pantani. El ‘Pirata’ había fallecido apenas tres meses antes de que Cunego tocase la gloria.

Damiano Cunego celebra su Giro 2004 con coequipiers de Lampre

Pero ahí se quedó su historial en lo que se refiere a grandes vueltas. Aquel año se llevó también Il Lombardia, pero aquel joven que arrasó en Italia dejó de ganar. Al año siguiente estuvo discreto en el Giro y apenas logró dos victorias. Pareció volver a mejor nivel en 2006, con la cuarta posición en la Corsa Rosa y rozando el Top10 general del Tour además de llevarse el maillot blanco. También aumentó cosecha en cuanto a triunfos: seis, todos en pruebas de Italia.

Evolución

Aquel joven y descarado escalador fue evolucionando hacia un ciclista más de muros, con un perfil más clasicómano, capaz de disputar etapas en grandes vueltas pero ya no más las generales. Una caída en el Tour 2008 fue la puntilla a sus sueños de tres semanas. Volvió a ganar dos veces más Il Lombardia, se hizo con una Amstel Gold Race y también se apuntó dos etapas de la Vuelta a España, ambas en 2009. Pero en el Giro no volvió a ganar desde 2004 y ahora busca esa última oportunidad.

Tras una década en Lampre, fichó por el Nippo-Vini Fantini en 2015. Tres temporadas que acabarán siendo tres y media donde rendir la vejez a base de servir de maestro para los jóvenes del equipo y hacer de embajador de la estructura con lazos japoneses. En esos tres años ha sumado un triunfo: la etapa del Tour de Quinghai Lake de esta temporada. Pero eso es casi lo de menos. Se marcha un ciclista que lo prometía todo y al final puede mirar atrás con 35 victorias en el palmarés, algunas de enorme importancia, pero también con la sensación de que su propia irrupción le acabó pesando demasiado.

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