SOLO DE ESCUCHAR LO QUE CUENTA DANIEL GUERRERO SE ME PONE LA PIEL DE GALLINA. A su hija, con siete meses, le detectaron leucemia mieloblástica. Por fortuna, “gracias a Dios” –como dice su padre–, a los médicos, a la investigación y al trasplante haploidéntico, Isabel disfruta a sus 4 años del verano en la playa como cualquier otro niño y “una cosa tan simple como comer un helado nos llena de felicidad”. A raíz de la enfermedad de su hija, Dani se implicó en la lucha contra el cáncer. Participó en la Titan para recaudar fondos y piensa seguir protagonizando retos deportivos que sirvan para ayudar en la investigación del cáncer infantil y para hacer realidad la Unidad Cris de cáncer infantil en el Hospital de La Paz, en Madrid.

Dani, cuéntanos un poco tu historia para ponernos al día.
Lucho contra el cáncer infantil. Mi hija lució una leucemia mieloblástica, leucemia de lactante, con siete meses. Fue el 7 de marzo de 2014. Y por suerte se curó. Es una enfermedad de la que hay poca información. Gracias a Dios, al transplante, se curó.

Y decidiste aprovechar el tirón mediático de la Titan para dar a conocer tu situación.
Sí, fue un poco para hacer ruido para que la gente se conciencie y para recaudar fondos. Recaudamos 30.000 euros.

¿Montabas en bici antes?
¡Que va! Empecé a montar en bici con motivo de la Titan, a principios de enero. De pequeño, sí, recuerdo mi BH California. Tuve también una Phanter de BMX, pero desde los diez años no volví a coger la bici hasta ahora.

¿Te preparaste bien?
Fue con mi entrenador personal, Alejandro Santamaría, y con Luis Pasamonte, que es nuestro mentor, mi gregario contra el cáncer y con el que luchamos cada día para conseguir la Unidad Cris (acrónimo de Cancer Research Innovation Spain) en la planta 8 de Maternidad Infantil en La Paz, Madrid.

¿Saliste a rodar mucho?
Desde mediados de diciembre empecé a salir dos días, después todos los días hacía indoor, y los sábados y domingos estaba unas cinco horas encima de la bici. El fin de semana hacía unos 60-80 kilómetros cada día, y a la semana se convertían en unos 200 o 250 kilómetros.

¿Y la bici?
Empecé a preparar la Titan cuando me dieron la bici. Cross Chicken y Golpe de Pedal me dejaron una Cannondale para que pudiera correr. No tenía bici ni para entrenar.

¿Qué tal fue esta preparación en el desierto?
Fue muy bien. Todo fue perfecto. Sufrimos mucho, pero las piernas respondieron siempre, sin calambres. Simplemente fui víctima del cansancio general y solo llegué a estar hasta las narices de estar ocho horas encima de la bici. Podría haber hecho dos etapas más si no llega a ser por las ampollas.

¿Qué te pareció la Titan Desert?
Es dura, pero donde peor lo pasé fue con el tema de la hidratación, el calor y las ampollas, ya que no cambié los manguitos originales. Todo el mundo iba con los manguitos de espuma, yo no, y me salieron unas llagas inmensas en las manos. ¡No sabía ni cómo poner las manos!

¿Te gustó?
Repetiría la experiencia de la Titan. La repetiremos, seguiremos haciendo ruido y recaudando fondos. En principio estamos con un nuevo patrocinador, Santogal, unos concesionarios de Portugal que ahora quieren entrar en España. Yo la hago sí o sí.

¿Sales ahora en bici?
Mira, iba a devolver la bici, pero me dijeron que me la quedara, que la devuelva cuando me canse o cuando paguemos la cantidad, los 1.200.000 de euros de la Unidad Cris. La obra nos cuesta 950.000 euros, nos ayuda Avintia, y se iniciaron el pasado 7 de agosto.

¿Cómo te ganas la vida?
Soy gestor patrimonial. Me dedico a vender casas y a gestionar el dinero de otros y me queda tiempo para entrenar y todas las cosas que tengo que hacer. El trabajo me da de comer y las pruebas y mi lucha contra el cáncer me dan la felicidad. Mi
trabajo me alimenta el estómago y lo otro el alma.

Una persona que lea estas líneas, ¿cómo puede ayudar?
Vamos a hacer una campaña de crowfunding. Pueden ir a la página de Cris –www.criscancer.org/es– e informarse. Tenemos una plataforma para que la gente done dinero o por si quieren hacerse socios de la fundación, lo puede hacer desde 10 euros al mes.

Cualquier ayuda es poca.
Los 850.000 primeros euros ya los tenemos. El 80 % de lo que logramos es para la investigación y el 20 % para el mantenimiento. Nosotros somos unos revolucionarios, todo lo que conseguimos lo destinamos a la investigación.

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