Dudas y certezas del Opening Weekend

Dicen los puristas que la temporada de carretera no empieza hasta el fin de semana de apertura en Flandes, el último de febrero, con la Het Nieuwsblad y la Kuurne-Bruselas-Kuurne, dos clásicas con historia que se celebran desde 1945. Y tienen algo de razón. Su impacto mediático y carácter competitivo superan con creces a pruebas de nuevo cuño como el Tour Down Under –cancelado por la pandemia– o el UAE Tour. Y este año el Opening Weekend no ha sido una excepción.

Más allá de la resolución y los ganadores, Davide Ballerini (Deceuninck-Quick Step) se impuso al esprint en Ninove y Mads Pedersen (Trek-Segafredo) hizo lo propio en Kuurne, ambos sin discusión, el fin de semana dejó varias lecturas interesantes de cara a la gran cita del pavés en la zona, la Vuelta a Flandes, segundo monumento del año que se celebrará el primer domingo de abril.

Los autos locos

Son dos de los ciclistas más espectaculares del momento. Hacen cosas que los otros no intentan. Sus movimientos parecen de dibujos animados o de videojuego. Sí, son Mathieu van der Poel (Alpecin-Fenix) y Julian Alaphilippe (Deceuninck-Quick Step), grandes protagonistas del Opening Weekend pese a que no terminaron entre los primeros. Demuestran que no sólo se trata de ganar. El cómo también es importante.

El campeón del mundo dinamitó la Het Nieuwsblad con un ataque en el Berendries, a 32 kilómetros de la llegada. El hueco nunca pasó de los 25 segundos y la aventura se acabó a los pies del mítico Kapelmuur, pero no se dejó llevar y en el Bosberg asumió el papel de cazador pensando en la punta de velocidad de su compañero Ballerini, a la postre vencedor. La táctica de Alaphilippe es sólo una muestra más del potencial que tienen los lobos en el pavés. Todos contentos en casa de Patrick Lefevere.

Doble o nada, debió pensar Van der Poel, que un día después voló por los aires la Kuurne-Bruselas-Kuurne con un cambio de ritmo a 83km de la meta en el Kanarieberg. Sólo respondió un sorprendente Jhonatan Narváez (Ineos Grenadiers) y los dos se unieron a la fuga del día, formando un quinteto que mantuvo el pulso con el pelotón hasta los dos kilómetros finales. “Mi objetivo era hacer la carrera dura. Disfruté mucho”, remató el neerlandés. Una declaración de intenciones.

Pidcock asoma la patita

Al rendimiento de Narváez hay que sumar la magnífica carta de presentación de la última joya del ciclismo inglés: Tom Pidcock. A los 21 años combina ciclocrós, carretera y mountain bike con éxito. En edad júnior y sub-23 ya ganó la París-Roubaix y, pese a su fisionomía de escalador, en su primera aparición en Flandes con los mayores demostró categoría de clasicómano. El sábado saltó del pelotón al grupo de favoritos con una facilidad pasmosa y el domingo hizo podio (3º) ante rivales teóricamente más rápidos que él.

No sólo Pidcock y Narváez enseñaron el maillot de Ineos Grenadiers en el Opening Weekend. Gianni Moscon coronó primero el Kapelmuur en la Het Nieuwsblad y aguantó en solitario hasta el nuevo arreón del pelotón en el Bosberg. ¿Será capaz el italiano de recuperar la versión que en 2017 le llevó al top 5 en Roubaix y el podio en Lombardía? En juego está su próximo contrato.

La transformación de Movistar

Nunca antes el Movistar Team había tenido tanta presencia en una clásica de pavés. En la Het Nieuwsblad, el proyecto de pedruscómano Johan Jacobs se anticipó a la primera selección y el ataque de Alaphilippe con un movimiento lejano que le llevó a rodar muchos kilómetros en cabeza. Tras el reagrupamiento, un sorprendente Gonzalo Serrano, y, sobre todo, Iván García Cortina entraron muy bien colocados al Muur.

El asturiano exhibió templanza, fondo y patas necesarias para coronar en segundo lugar las dos cotas más duras del recorrido, pero en una llegada revirada y estrecha perdió varias posiciones y no pudo disputar la victoria (11º) pese al trabajo de Jacobs y Serrano. El mejor resultado para Movistar se produjo en la prueba femenina con el podio de la danesa Emma Norsgaard (2ª), otra de las caras nuevas en la estructura y que ganó el esprint del grupo ante la ausencia de la favorita Annemiek van Vleuten, eliminada.

Veteranos y noveles

Si bien el Opening Weekend queda todavía lejos de las grandes clásicas de pavés, arroja algunos nombres a tener en cuenta para las plazas más importantes. Greg Van Avermaet (37 años), Philippe Gilbert (38), Sep Vanmarcke (32), Heinrich Haussler (37) o Matteo Trentin (31) son sospechosos habituales de la especialidad y han mostrado fuerzas y colmillo en los momentos decisivos.

A un paso de la victoria se quedaron dos ciclistas menos conocidos: Jake Stewart (21), un rápido inglés del Groupama que fue segundo en la Het Nieuwsblad, y Anthony Turgis (26), experimentado francés que dio al palo el domingo en la Kuurne. Alex Aranburu (25), Kevin Geniets (24), Arjen Livyns (26), Jonas Iversby Hvideberg (22) y Olav Kooij (19) son otras de las agradables sorpresas y nombres a seguir en el futuro.

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