Rara vez salen por televisión, y cuando aparecen significa que hay problemas para los ciclistas. Pero su trabajo es fundamental para los corredores y equipos. De noche, cuando todo ha acabado y los deportistas descansan en el hotel, a ellos se les puede ver afanosos alrededor de los autobuses y camiones de logística del equipo. Son los mecánicos y todo el mundo sabe en qué consiste su trabajo, pero pocos conocen la forma en que se organiza.

Algunos de ellos son ex corredores que se han decantado por la mecánica como manera de seguir ligados al ciclismo. Como Roberto Ceruti, que fue ganador de etapa y gregario de Giuseppe Saronni en el Giro de Italia 1979 que ganó, y ahora trabaja de mecánico para Aqua Blue Sport. Otros son técnicos desde siempre.

Como es obvio, cada equipo tiene su propio sistema y forma de funcionar. Uno de los que más ilusión ha puesto en esta Vuelta ha sido el Manzana Postobon. Y también sus mecánicos: Antonio Méndez, de Granada, y los colombianos Freddy Puerta y Jimmy Martínez. Éste último es el que habla de su labor y, sobre todo, de la dificultad añadida para esta estructura por traer gran parte de su logística desde Colombia: “Para nosotros es todo más complicado porque tenemos que traerlo de allí, y los horarios son completamente distintos a las etapas de Colombia”, explica.

Pendientes de todos

El turno de mañana, para ellos, comienza más o menos a las siete y media u ocho: “Hay que cargarlo todo y revisar si se ha producido algún desajuste de la noche anterior”, explica Jimmy. Más o menos todos los equipos lo hacen parecido. Pero también hay otros mecánicos en la Vuelta: los del coche neutro de Shimano, que ellos mismos bautizan como #cochesazules.

Precisamente, ellos por las mañanas están más ocupados: “Tenemos más ajetreo. En la noche recibimos un comunicado de la organización donde se deciden asuntos a tratar al día siguiente. Nos dicen cómo es la llegada, si se necesitan desarrollos especiales… además tenemos que llevar todo tipo de material: frenos de disco, ruedas de perfil, clásicas, etcétera”, explica Rober San Emeterio, miembro del equipo, que antes de cada etapa pasa por los autobuses: “Si hubiese habido algún cambio de última hora en desarrollos o ruedas y nosotros no lo tuviésemos preparado, ahí damos un último repaso”.

“Para nosotros, lo principal es que somos neutros y, por tanto, estamos pendientes de todo el mundo por igual. No podemos mirar ni el maillot ni el dorsal. Cualquier corredor que pincha tiene las mismas necesidades, da igual el puesto de la general donde vaya. El equipo tiene que mirar a sus corredores; nosotros a todos”, explica Rober San Emeterio, miembro del equipo de Shimano en La Vuelta, aunque también hace días con el Caja Rural-Seguros RGA y la Selección Española.

De 7 a 23 horas

A diferencia de los neutros, para los mecánicos de un equipo lo verdaderamente complicado viene por la tarde: “Cuando acaba la etapa y llegamos al hotel, ya estamos coordinados. Vienen cuatro coches con 19 bicicletas, Freddy descarga las bicis de repuesto del camión, Antonio las va lavando y mira si hay alguna pieza desgastada. Y yo me encargo de ajustarlas, de hacer los cambios necesarios y dejarlas de nuevo a punto. Cuando uno acaba, va ayudando al otro y así tratamos de coordinarnos”, comenta Jimmy Martínez. “Nosotros por la tarde estamos más relajados, no es como un equipo que tiene que ponerlo todo a punto”, dice San Emeterio. Para los equipos, la tarde acaba cuando ya está el cielo oscuro: «Hay días que se nos va hasta las 11 de la noche».

La Vuelta, además, no es el mejor sitio para trabajar para un mecánico… por la dureza de sus puertos, que obligan a cambiar de desarrollos: “Trabajamos normalmente con platos del 38 y piñones del 11 al 28. Pero en días como los Machucos o Angliru metemos un plato pequeño del 34 y coronas del 30. Eso requiere un trabajo extra, porque hay que ponerlos antes de la etapa y volver a quitarlos después. Muchas veces nos dan las 11 de la noche”, concluye.

Detrás de los nueve ciclistas que corren cada Gran Vuelta hay un equipo de personas cuyo trabajo está fuera de los focos. Son anónimos, no suelen firmar autógrafos ni los buscan para hacerse fotos. Masajistas, auxiliares y, como en este caso, mecánicos. Los responsables de que las máquinas que usan los ciclistas estén en perfectas condiciones para que ellos rindan al máximo de sus posiblidades.

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