Si en un artículo anterior os mostrábamos el día a día del líder de la carrera, hoy os presentamos cómo se plantea el día a día de Toni García, el último clasificado y finisher de la Titan Desert. Un titán que ha empleado más de 72 horas y media en completar la prueba. Toni es un aficionado a la bici de montaña que roba tiempo de donde puede para dar pedales y aunque le cuesta coger ese deseado nivel de forma, no renuncia a vivir el reto de pedalear en el desierto. Eso hace que pase mucho más tiempo sobre la bici que el resto de participantes, y menos tiempo descansando, pues es el que menos puede estar en el campamento. Él mismo nos cuenta como se ha organizado durante las 6 etapas de la Titan.

Antes de la etapa

Me levanto cada día a las 5:00 ya que debido la edad que tengo, noto que a mí cuerpo le cuesta más ponerse a tono.

Acudo al baño como un reloj, para a las 5:30 en cuanto abren el comedor, poder desayunar sin prisas.

Mi desayuno ha ido variando conforme iban pasando las etapas y de cómo me iba encontrando. Se ha basado en cereales, tostadas, café algún día, zumo y poca cosa más. He evitado especialmente la leche, el arroz y la fruta.

Antes de iniciarse cada etapa, tengo mi propio ritual. Consiste en tumbarme en la haima un rato, solo y relajarme durante unos 20 minutos. En ese tiempo, repaso los errores que no debo cometer para salvar el día, ya que cada etapa es diferente y que cualquier mínimo error te penaliza.

Durante la etapa

Una vez arranca la etapa, sigo una pauta de alimentación consistente en jamón envasado al vacío, unos 150 gramos, que suelo comerme sin ningún tipo de acompañamiento a mitad de etapa.

Aparte del jamón, según me voy encontrando y de lo técnica que sea el trazado y de si hay mucha subida, me como alguna barrita energética y geles. Lo que sí debo decir es, que conforme ha ido avanzando la carrera, he ido comiendo cada vez menos barritas, pues el estómago se va saturando de este tipo de alimentación.

Respecto a la hidratación, siempre cargo dos bidones, uno con agua y otro con isotónico y la mochila llena de agua y por supuesto, he ido parando en todas las estaciones de hidratación. Mi plan es siempre comer durante la etapa, pues paso en ella unas 10 horas y cuando llego al campamento, es ya casi la hora de cenar.

Después de la etapa

Una vez acabada la etapa, lo primero siempre es disfrutar de la hazaña realizada mientras me tomo el recuperador. Una vez superado este momento de relajación, me ducho y como algo para mantener el estómago lleno hasta la cena.

Debo decir que luego esto ha ido cambiando y a partir de la tercera etapa, primero comía y luego me duchaba.

Posteriormente, visita al fisio lo antes posible para comentar con el grupo las batallitas de la etapa, comentar anécdotas y plantear la etapa del día siguiente.

Siempre ceno después del brieffing y solemos quedarnos posteriormente, un rato charlando, así que no tengo una hora fija de retirarme a descansar a la haima.

Antes de acostarme, siempre me dejo preparada la mochila de hidratación con todo lo necesario para el día siguiente no tener que ir con prisas.”

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