En Arueda ya informábamos del grave accidente, del mortal accidente, ocurrido en Oliva (Valencia), en el que una conductora, que dio positivo en el test de alcoholemia y cocaína, invadió el carril contrario y se llevó por delante a un grupo de ciclistas, causando la muerte a dos de ellos y dejando a tres muy graves. En un auténtico milagro, uno de ellos salvó la vida, después de que se viera venir el coche de cara y reaccionara yendo a la derecha, pegándose al guardarraíl. Precisamente, su posición en la carretera, sus reflejos y la suerte –iban dándose relevos y hacía nada tomó esa posición– le salvó la vida. Le pasó el coche a 30 centímetros y, cuando quiso avisar a sus compañeros, ya era demasiado tarde.

Este es el espeluznante relato de Jaime Escortell en el programa «Tiempo de Juego», de la Cadena Cope:

«He tenido toda la suerte del mundo. Hemos salido ocho y dos han querido hacer una salida más corta y a 500 metros del accidente se han dado la vuelta para casa y hemos seguido seis. Estaríamos allí a las 08.30 h. Yo iba delante en el lado derecho, arrimado al guardarraíl. De los dos fallecidos, uno iba a mi lado y el otro, no sé, porque íbamos relevándonos. El coche lo he visto casi a dos metros delante de nosotros. Podía ir a 90-80 km/h, no ha habido ni frenado. No ha habido tiempo de avisar al grupo. Me he arrimado al guardarraíl y el coche ha pasado de mí a 30 cm, casi me toca el espejo. Ha sido un atropello en toda regla. Yo lo he visto cruzando en diagonal, se ha saltado su carril. Hay 3 o 4 km de recta y el día era despejado. No he llegado a caerme porque me he apoyado en el guardarrail. Ha ido el coche unos 100 metros restregando por el guardarraíl hasta que ha ido al campo, y me he quedado mirando y he visto todo el desastre que había.

He sacado el móvil. He intentado llamar al 112 y los nervios me han traicionado, no podía marcar, lo tenía en las manos y no podía. Me he puesto en medio de la carretera a dar el alto a un coche y suerte que era un policía local. Ha llamado a urgencias y lo mínimo que pedía eran cuatro ambulancias. Me he puesto a buscar a los heridos, el desastre era tremendo. He hecho cursos de socorristas, pero no podía ayudarles. Me he puesto a buscar y me faltaba un compañero.

Había tres en el asfalto y me faltaba uno. Uno lo he visto en el canal y me faltaba uno y no lo he encontrado. Me he ido al coche. Me falta Edu, no lo encuentro. Me he ido al coche por si estaba empotrado ahí porque es el que iba a mi lado. Estábamos hablando de qué ruta hacíamos y no lo encontraba. Alguien ha dicho que había alguien en la acequia y no he querido verlo porque estaría muy mal.

A día de hoy no me quedan ganas de coger la bici. Nunca habíamos tenido ningún percance, lo normal, coches que no respetan el 1,5 m. Yo de hecho casi siempre salgo por las tardes cuando salgo de trabajar. La zona de Xàbia es muy turística y es cuando vienen todos de aquella manera».

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