Cuando sabes que no eres uno de los más fuertes de una carrera, sólo te queda darlo todo y esperar que todas las circunstancias jueguen a tu favor. En ésas está el equipo Caja Rural-Seguros RGA en esta Vuelta a España. Peleando de forma infatigable, apareciendo en el podio con el premio de la Combatividad y esperando que, uno de esos días, la fuga buena llegue y ellos puedan estar en el sitio adecuado en el momento oportuno.

A día de hoy, Caja Rural es uno de los cuatro equipos de la Vuelta que están aquí por invitación. La entidad celebra 30 años en el ciclismo y qué mejor forma de festejar que con una victoria en la mejor carrera a la que pueden aspirar, en un año donde precisamente eso es lo que falta: alzar los brazo. Llevan cuatro dianas, por 11 conseguidas el año pasado. En cualquier caso, por ganas no va a ser.

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“El problema es que los equipos World Tour no dejan nada para los demás”, dice medio en broma medio en serio el uruguayo Fabricio Ferrari, que tiene un hito honorable –de esos que no se suelen recordar en las crónicas- en esta Vuelta: fue el que lanzó la primera fuga válida de la carrera, en la etapa que del pasado lunes que terminaba en Andorra. El intento, como casi todos en una carrera de tres semanas, no prosperó.

“Peleando a tope”

Después de la jornada andorrana, llegó la de Tarragona y le sustituyó Diego Rubio junto a Nick Schultz: “Sabíamos que era muy difícil ganar, y más con el viento de cara. Pero hememos peleado a tope”. Es exactamente lo mismo que decía Ferrari el día anterior. “Yo me he vaciado y defendido con todo lo que tenía. No he podido dar más”, decía el uruguayo, a quien terminaron cazando en la Rabassa.

Las órdenes son claras: si hay corte, tiene que haber un maillot verde y blanco dentro. No tiene más. Los únicos que pueden estar más tranquilos con la  intención de pelear la clasificación general son Jaime Rosón y Sergio Pardilla. El resto, a poner la cara: “Queremos buscar fugas que sepamos que van a caminar a meta y pelear alguna clasificación especial, pero sabemos que no lo van a poner fácil”, repite Ferrari. Y tanto que no. Davide Villella (Cannondale-Drapac) es el líder de la Montaña habiendo coronado primero casi todos los puertos de estas primeras etapas.

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Diego Rubio, en el podio como Corredor Más Combativo en la etapa del martes en Tarragona. Foto: Photo Gomez Sport

Ayer le tocaba el turno a Héctor Sáez y Lluis Mas, que se marcharon en un grupo de 19. “Lo hemos intentado, hemos estado ahí, pero no ha salido. Quizás empecé a atacar demasiado pronto, debí mostrar más sangre fría”, explica Mas, que ahora es segundo en la general de la Montaña. Y hoy ha sido David Arroyo. Es decir: seis de los nueve alineados del conjunto navarro se han metido ya en algún intento de fuga, y aún no hemos alcanzado la primera semana de carrera.

Las fugas han cambiado

Hubo un tiempo, allá por los años 2010 y hasta hace un par de temporadas, en que no era raro ver etapas donde la escapada buena del día se marchaba en el banderazo de salida. Uno o dos corredores, cuatro con mucha suerte, y el pelotón que les echaba mano cuando les daba la gana. Con el terreno suficiente como para saber que podían controlarlas pero no demasiado lejos, para que no se les vuelva a mover el gallinero.

Eso mismo se pudo ver en el pasado Tour de Francia, especialmente en la primera semana. Sin embargo, de momento en la Vuelta a España todo está siendo mucho más peleado: “Hay muchísimo nivel este año en la carrera. Yo estuve con gente muy buena en la escapada –Thomas De Gendt, entre otros-, y cada día se marchan ciclistas de enorme nivel”, zanja Ferrari. De momento, Caja Rural está yendo a la guerra con lo que tiene, sabiendo que hay ejércitos mucho más potentes. Pero quien no prueba no gana.

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