El Galibier se iba a cobrar víctimas, eso estaba claro. Pero tampoco ha sido especialmente decisivo. En principio parece que Fabio Aru se ha caído –un poco- de la lucha por el podio. Cuando en un día como este no se está con los mejores, es complicado pensar que a lo largo de la tarde y la noche se vaya a recuperar para estar de nuevo mañana, en otra etapa alpina, en disposición de pelear la victoria. Puede ocurrir, pero no es lo más normal.

La otra gran víctima del día ha sido Simon Yates, que también está fuera de la pelea ya por algo que no sea mantener su puesto y el maillot blanco. El británico mantiene todavía ese entorchado con 2’28” sobre Meintjes, pero hoy ha llegado a meta completamente vacío y con casi dos minutos perdidos sobre el resto de favoritos. Peor le ha ido a un Nairo Quintana al que los Alpes directamente le están sobrando. Hasta trató de escaparse al principio, siendo alcanzado por el pelotón con facilidad. Y después trató de seguir a Contador sin éxito. Al final, seis minutos más a la cuenta de pérdidas.

Por otra parte, el ganador del día es un Primoz Roglic que ya no es simplemente un buen rodador. El esloveno está cuajando una temporada impresionante y se está convirtiendo en un corredor del estilo de Tom Dumoulin. Rocoso y duro en la montaña, y capaz de sacar distancias en crono. Ojo como siga creciendo. Hoy ha resuelto para Lotto NL-Jumbo, que ayer vio a su hombre fuerte Bennett irse a casa, una fuga de 30 en la que ha entrado de segundas Alberto Contador.

Bardet vs Froome

El único que ha sido capaz de discutir el tren impuesto por Sky, donde hoy ha ‘fallado’ Mikel Nieve, ha sido hoy Romain Bardet. Con un trabajo de equipo cuanto menos cuestionable, porque llegó a tener compañeros delante en la fuga y también presencia en el grupo de los favoritos, y sin embargo ninguno pudo echar una mano a su jefe de filas. Los británicos, en cambio, han vuelto a demostrar ser un engranaje perfectamente montado.

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Fabio Aru, durante un descenso. Foto: Peter Dejong

Hasta cuatro veces ha probado Bardet. Froome ha respondido en todas, pero no ha intentado en ningún momento alejar a sus rivales. Aru, tras entrar y ceder unas cuantas veces, ha terminado por torcer el brazo y quedarse cortado, dejándose medio minuto. Landa esta vez no ha estado mejor que sus rivales, y es que el Giro también se debe estar notando. El vasco ha entrado, no obstante, en el descenso del Galibier y ha seguido con su líder. Urán también ha respondido a todas, y además ha rascado la bonificación por la segunda plaza.

La general queda, pues, con Froome al frente, Urán y Bardet empatados a 27 segundos y Aru a 53. El Top5 lo cierra Landa a 1’24” en una carrera que se va pareciendo ya más a la Vuelta a España que al Tour por las diferencias a falta de cuatro días de carrera. Salvo desfallecimiento, parece que esa zona noble se va a repartir entre los cinco. Falta ver en qué lugar terminará cada uno.

Contador, dorsal rojo sin premio

Para alguien como Alberto Contador, subir al podio con el dorsal rojo al corredor más combativo de la etapa no es precisamente un premio que le pueda consolar. Una vez fuera de la lucha por la general, el madrileño buscaba una etapa. Pero eso no quita que su prestación haya sido valiente y haya intentado con su ataque a 114 kilómetros de meta llevarse el premio de verdad. El de ganar en Serre Chévalier. No ha sido posible, en las rampas del Galibier le atacaba Primoz Roglic y se terminaba marchando. Antes de eso, Contador ha batido todos los registros en la Croix de Fer.

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“Estaba nervioso por dentro porque no entré de primeras en la fuga. Deseaba que llegara la Croix para atacar y ver si podía cogerlos. He podido entrar, pero me he tenido que pegar una crono que luego he pagado en el Galibier. Una lástima, pero he disfrutado mucho de la etapa”, explicaba Contador tras cruzar la meta. El español es ahora noveno, vuelve a entrar en el Top10 y seguramente mañana vuelva a intentarlo con lo que le quede. Es la última oportunidad para dejar su nombre inscrito en este Tour, aunque lo más lógico sería que entrase en el podio de París como el ciclista más combativo de la carrera como ya hizo en la Vuelta a España 2016.

Mañana es el todo o nada. Froome sigue por delante y es claramente superior en crono a Bardet, y en ningún caso inferior a Urán. El colombiano sigue ahí, tapado, sin que le haya dado apenas el aire en la cara salvo hoy en el descenso cuando ha alejado a Aru, y en el sprint que le dio la etapa en Chambéry. Bardet es quien más tiempo necesita, porque si tiene un mal día el sábado le puede caer bastante tiempo. Izoard dictará sentencia.

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