Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y los del ciclismo sabemos que es una verdad absoluta. Se basa en una historia de leyendas, épica y nostalgia. Está escrita por el sudor y la sangre de los campeones en la dureza de las montañas. Es un deporte de gran fondo y al borde de la agonía, puertos encadenados y largas etapas contrarreloj, aunque ahora nos suene a cuento chino. El Tour desprecia esa riqueza de su relato y la Vuelta nunca lo ha tenido. Menos mal que nos queda el Giro, guardián de las tradiciones.

-¿Qué tenéis en contra de la nostalgia, eh?
-Es la única distracción posible para quien no cree en el futuro.
(La Grande Bellezza, Paolo Sorrentino)

Hace varios años que las carreras de tres semanas se han establecido alrededor de los 3.500 kilómetros totales. Ya no se estila la continuación de interminables jornadas por encima de los 200km. Nos quieren vender un ciclismo de días cortos y a toda mecha, el espectáculo era esto, repiten. El Giro no inventa y se guía por su pasado. En la presentación de la próxima edición destapó un recorrido clásico, con una media de 195km por etapa sin contar las tres contrarreloj, sí, tres. En el menú no faltan los colosos de toda la vida: Bondone, Stelvio, Agnello, Izoard…

El único pero está en la salida, que será desde Hungría, país que guarda una importante relación histórica con Italia más allá del parecido entre sus banderas, las dos en verde, blanco y rojo (y al revés), una horizontal y la otra vertical. Las cruentas batallas de la Primera Guerra Mundial entre el ejército italiano y el austrohúngaro en los Dolomitas son agua pasada. El ciclismo tiende puentes. Y el dinero también. Un prólogo en Budapest y dos etapas largas y llanas darán comienzo a la 103ª edición.

El previsible tedio húngaro se le perdona al Giro porque Sicilia y, más en concreto, Monreale dan inicio a la verdadera carrera. Municipio que domina la caótica Palermo desde una colina, se dice la cuna de los arancini, bocados de gloria. El final es todavía mejor, cuesta arriba en Agrigento, donde el Valle de los Templos, ideal para contemplar el esplendor de la Grecia Magna. El viaje continúa de la elevada Enna al Etna (18.2km al 6.8% de pendiente media), un juego de palabras para la primera llegada en alto. No podía faltar el volcán que cuando se enfada tiñe toda la parte oriental de la isla de ceniza.

Después de un corto trayecto entre Catania y Villafranca Tirrena, la corsa rosa se adentra en la península por Calabria con un parcial de genial diseño: 223km de Mileto –no es la de Tales– y Camigliatello Silano sin un metro llano y con el Valico de Montescuro (25.6km al 5.4%) en la parte final. De la punta al tacón de la bota, el pelotón se dará un paseo por el Adriático y sus playas de pago con dos finales para velocistas en Brindisi y Vieste antes del primer día de descanso.

La media montaña y los muros (lejos de meta) son otros signos característicos del Giro. La 10ª etapa ofrece un perfil para emboscadas: 212km entre San Salvo y Tortoreto Lido, con un bucle plagado de trampas en los Abruzzos y con el imponente Gran Sasso al fondo. Tras una nueva oportunidad para los hombres rápidos en Rimini, lugar de vacaciones y de triste recuerdo por la muerte de Pantani, llega el primer homenaje al Pirata con otra jornada incontrolable: 205km con salida y llegada en Cesenatico salpicados por nueve subidas en las carreteras que el mito frecuentaba en sus entrenamientos.

Después de pasar por Monselice y otro castillo en lo alto de una roca, ya en el Véneto, esperan dos días clave para los aspirantes al rosa. En la 14ª etapa, la contrarreloj (no tan) larga de la carrera, de 33.7km entre Conegliano y Valdobbiadene, entre los viñedos del espumoso prosecco, ingrediente indispensable para preparar el Spritz veneciano, aperitivo de moda que ha traspasado las fronteras italianas. Y en la 15ª, el segundo final en alto, Piancavallo (14.5km al 7.8%), donde Pantani empezó a ganar el Giro del 98 ante Tonkov y Zülle.

La contrarreloj (no tan) larga del Giro 2020 © RCS

La tercera semana arranca con otra sección pestosa de 228km entre Udine y San Daniele del Friuli que incluye tres subidas al Monte Ragogna (2.8km al 10.4%) en el circuito final. Será el anticipo para un tríptico de otra época con tres tappones –por algo en Italia se inventaron esa palabra– con más de 200km y que superan los 5.000 metros de desnivel positivo. En la 17ª, final en la estación de esquí de Madonna de Campiglio (12.5km al 5.7%), otro guiño a la leyenda de Pantani en el lugar donde conquistó su última gran victoria y lo perdió todo porque un después fue expulsado por superar la tasa de hematocrito cuando ya tenía ganado el Giro del 99.

En la 18ª, su majestad el Stelvio (24.7km al 7.5%), con los 43 tornanti, el mítico vídeo de Coppi en la retina y la sempiterna amenaza de nieve antes de terminar en los inéditos Lagos de Cancano (8.7km al 6.8%). Después de un paréntesis de 251km, el más largo del Giro, completamente llano camino de los Alpes franceses, la 20ª aguarda un colosal encadenado que se recita de memoria: Agnello (21.3km al 6.8%), Izoard (14.2km al 7.1%), Montgenèvre (8.4km al 6%) y Sestriere (11.4km al 5.9%). Solo falta la Finestre, por pedir.

De postre, una contrarreloj en Milán (16.5km) que parece inofensiva, pero podría cambiar el nombre del ganador, como ya pasó en 2011 –no me olvido de Purito– y 2017 en la victoria de Dumoulin sobre Quintana. Así es la mejor carrera ciclista del mundo y se celebra del 9 al 31 de mayo. El Tour no está a la altura, no se engañen. Con la historia no se juega. El Giro, guardián de las tradiciones.

El recorrido

  • 1ª etapa, sábado 9 de mayo: Budapest-Budapest, 8.6km.
  • 2ª etapa, domingo 10 de mayo: Budapest-Gyor, 195km.
  • 3ª etapa, lunes 11 de mayo: Szekesfehervar-Nagykanisza, 204km.
  • 4ª etapa, martes 12 de mayo: Monreale-Agrigento, 136 km.
  • 5ª etapa, miércoles 13 de mayo: Enna-Etna, 150 km.
  • 6ª etapa, jueves 14 de mayo: Catania-Villafranca Tirrena, 138km.
  • 7ª etapa, viernes 15 de mayo: Mileto-Camigliatello Silano, 223km.
  • 8ª etapa, sábado 16 de mayo: Castrovillari-Brindisi, 216km.
  • 9ª etapa, domingo 17 de mayo: Giovinazzo-Vieste, 198km.
    Descanso, lunes 18 de mayo.
  • 10ª etapa, martes 19 de mayo: San Salvo-Tortoreto Lido, 212km.
  • 11ª etapa, miércoles 20 de mayo: Porto Sant´Elpidio-Rimini, 181km.
  • 12ª etapa, jueves 21 de mayo: Cesenatico-Cesenatico, 205km.
  • 13ª etapa, viernes 22 de mayo: Cervia-Monselice, 190km.
  • 14ª etapa, sábado 23 de mayo: Conegliano-Valdobbiadene, 33.7km.
  • 15ª etapa, domingo 24 de mayo: Base Aerea Rivolto-Piancavallo, 183 km.
    Descanso, lunes 25 de mayo.
  • 16ª etapa, martes 26 de mayo: Udine-San Daniele del Friuli, 228km.
  • 17ª etapa, miércoles 27 de mayo: Bassano del Grappa-Madonna di Campiglio, 202km.
  • 18ª etapa, jueves 28 de mayo: Pinzolo-Laghi di Cancano, 209km.
  • 19ª etapa, viernes 29 de mayo: Morbegno-Asti, 251km.
  • 20ª etapa, sábado 30 de mayo: Alba-Sestriere, 200 km.
  • 21ª etapa, domingo 31 de mayo: Cernusco sul Naviglio-Milano, 16.5km.

El ‘tappone’ de los Alpes se antoja decisivo © RCS

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