Va camino de la primera década de vida una plataforma que se dio en llamar ‘Movimiento por un Ciclismo Creíble’, y que después de este tiempo sigue sin ser, del todo, el aglutinador del ciclismo profesional en la lucha contra el dopaje. De momento, apenas hay siete equipos WorldTour adheridos al movimiento, y eso que de parte de los organizadores de carreras se le ha dado impulso importante.

Por ejemplo, el Tour de Francia –y, por tanto, también ASO- ha manifestado públicamente su apoyo al mismo. Por sí solo esto ya es un espaldarazo importante. Sin embargo, entre los equipos no acaba de tener todo el respaldo deseado. Hay que tener en cuenta también que el Movimiento surgió como respuesta dentro del propio ciclismo para trasladar una imagen de tolerancia cero contra el dopaje. Es más: los propios equipos adoptaban unas normas complementarias y aún más duras que las mismas de la UCI y la AMA en contra de las prácticas prohibidas o siquiera sospechosas.

A día de hoy, donde más aceptación parece haber encontrado es en la segunda división: la Profesional Continental, con 22 de los 27 equipos  de la categoría agregados, entre ellos Caja Rural-RGA y Euskadi-Murias. Sin embargo, hay que ser realistas: todo lo que no sea una representación nutrida de conjuntos WorldTour no le puede dar al Movimiento una posición central. Es totalmente inviable. Tampoco entre los UCI femeninos hay un gran respaldo: seis conjuntos del casi medio centenar en activo.

Abandonos

Uno de los desencuentros más sonados fue el del Katusha en 2016. El equipo ruso vivió varios positivos –Vorganov, Caruso y Paolini- en un período muy corto de tiempo. La UCI dictaminó que no era necesaria una sanción colectiva al conjunto ruso. Sin embargo, el MPCC establecía que sí, que era pertinente un castigo a todo el equipo.

Giampaolo Caruso (Katusha)

Giampaolo Caruso (Katusha)

Así pues, encontrando un conflicto legal entre ambos organismos, el equipo decidió abandonarlo aunque reconoció en el mismo comunicado del anuncio que la plataforma había servido para instaurar una mejor imagen del deporte contra el dopaje. También Orica-Scott –ahora Mitchelton-Scott- abandonó la organización por encontrar que el endurecimiento de las normas UCI había absorbido gran parte de sus demandas. Antes se había ido Astana, Lotto NL-Jumbo y Lampre –ahora UAE Emirates-.

Polémica con Froome

La última polémica del MPCC tuvo que ver con Froome y su caso del salbutamol, todavía en fase de resolución. El Movimiento pidió que el corredor fuese apartado por el equipo Sky. Formación que tampoco está dentro: de momento sólo lo integran, dentro del WT, el EF Education First-Drapac, Dimension Data, Groupama-FDJ, Sunweb, AG2R La Mondiale y Lotto Soudal.

No todo son contras. De momento, muchos ciclistas se siguen enrolando en el MPCC motu proprio, hasta superar ya los 200 miembros. En el campo Continental es donde menos equipos hay que se hayan comprometido, apenas siete de las más de 150 formaciones continentales. Pero también es cierto que en esta categoría, en principio orientada a la formación y en transición entre el ciclismo amateur y el profesional, el pasaporte biológico no es obligatorio. El MPCC también hace sus propias pruebas. De hecho, hace unas dos semanas el organismo publicó que había efectuado 254 tests de cortisol, todos ellos negativos.

Así pues, estamos ante un movimiento que se ha anotado éxitos evidentes. La UCI ha asumido parte de sus demandas y necesidades reglamentarias. Además, ha conseguido el apoyo de estamentos importantes como la propia UCI o carreras de primer orden. Pero le falta lo más importante: el respaldo de la elite ciclista mundial.

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