No hay duda de que Tom Dumoulin es otro corredor tras haber ganado el pasado Giro. Esto es así: ganar una ‘Grande’ lo cambia todo. Ahora sobre el holandés se ciernen otras expectativas mucho más altas. Todo el mundo espera de él que honre cada carrera y hasta habrá quien se enfade si no lo hace. Pero el caso es que, precisamente él, es de esos ciclistas que pelean cada metro y no da ninguna competición por perdida.

Así ha ganado hoy el Binckbank Tour, la nueva denominación del hasta ahora conocido como Eneco Tour y que antes tenía el nombre de Tour del Benelux. Aunque hace muchos años que eso ya no es así debido a las obligaciones comerciales de la organización, que pone el nombre de su principal patrocinador a la carrera. Volviendo a lo deportivo, Tom Dumoulin ha logrado la victoria en la prueba y demuestra que ha reaparecido en plena forma. Hay ganas de verlo ya en la salida del Tour del año que viene… siempre y cuando ASO disponga alguna contrarreloj larga en el trazado. Si Bardet no las quiere, él ya ha anunciado que no irá si no hay ninguna.

Lógico, por otra parte. La presión en Francia aumenta en torno a la figura de Romain Bardet. Segundo el año pasado y tercero en esta edición por un segundo, el galo de 27 años parece la opción más fiable para que el país vecino vuelva a celebrar la victoria en su gran carrera más de 30 años después. Por eso, desde el entorno francés se insiste en eliminar la presencia de etapas contra el crono. Y si eso ocurre, Dumoulin prefiere entonces ir al Giro o la Vuelta y tratar de ganarlas, en lugar de ir al Tour sabiendo que va a perder.

Segundo y primero

Su victoria en el Binckbank Tour se cimentó en la etapa de ayer, una jornada con claro sabor a clásica de las Ardenas. Plagada de cotas y muros y regada por una constante lluvia propia de Centroeuropa, se escapó junto a Tim Wellens y se presentaron juntos en la meta. El belga ganó la etapa y Dumoulin se puso líder. Hoy era ‘solo’ defenderlo… en un trazado propio de clásicas de Flandes, con tramos de adoquines y varios pasos por el Kapelmuur incluidos.

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Dumoulin, durante la última etapa del Binckbank Tour. Foto: Cor Vos

En la etapa final con llegada en Geraardsbergen, Peter Sagan ha tensado muy fuerte la cuerda buscando la victoria parcial, pues de la general quedó fuera ayer tras una avería. Dumoulin, aunque a ritmo como siempre, ha sido capaz de responder mientras que Wellens se quedaba cortado en un primer momento. El neerlandés ha entrado en el sprint, con un tercer puesto que le ha permitido bonificar y llevarse la general sin excesivo sufrimiento. Ya fue segundo en su regreso en la Clásica de San Sebastián y ahora acaba con victoria.

Mundial contrarreloj

La realidad es que el objetivo de Tom Dumoulin es el Mundial contrarreloj que será dentro de mes y medio. El vencedor del Giro se saltará la Vuelta a España, que perdió en 2015 en la última etapa importante camino de Cercedilla. Hay quien piensa que llega demasiado bien de forma para todo lo que le queda por delante hasta la cita mundialista. Él piensa que no, y también pensaba que podía ganar esta carrera y lo ha cumplido.

“Ya en la presentación en Breda dije que venía a por la victoria”, ha dicho tras acabar la carrera. “Finalmente, hemos conseguido el objetivo. Hoy he sido la sombra de Tim Wellens, he visto cada movimiento suyo. Y cuando yo no podía responder solo, el equipo ha controlado bien”, ha explicado. Sube bien a ritmo, arrasa en la CRI, tiene mucho fondo y habilidad. Tom Dumoulin es un ciclista total y un hombre-Tour en potencia. Ahora depende del recorrido que ponga ASO en la ronda francesa para que se presente en la línea de salida o, por el contrario, piense en otras.

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