Apenas queda una semana para que el Tour de Francia haga oficial su recorrido en la edición 2018, pero lo cierto es que poco a poco se van filtrando detalles en la prensa francesa. Eso sí: hay que reconocer que al menos por ahora se está llevando bastante en secreto y se están conociendo pocas cosas del trazado en el que se desempeñarán dentro de nueve meses los mejores corredores del pelotón.

Hoy mismo, el diario francés Le Dauphiné ha publicado que en el ecuador de la carrera regresaría una cima tan mítica como trillada en la Grande Boucle: Alpe D’Huez. Ya se subió en 2015 –con doble paso- y ahora volvería a pasarse en una etapa que empezaría en Bourg-Saint-Maurice, sería en la duodécima etapa y acabaría arriba, según la cabecera francesa.

Sobre adoquines

El propio periódico aporta también detalles –de forma mucho más sucinta, eso sí- sobre la jornada anterior. Undécima etapa que, según desliza el periódico, podría terminar en la estación de esquí de La Rosière, con lo que se completarían un díptico en los Alpes. Dicha jornada comenzaría en Albertville. Después de la cadena montañosa centroeuropea, la carrera iría al sur para encarar los Pirineos.

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Tramo de adoquín del Carrefour de L’Arbre

Otro de los rumores más extendidos sobre la ronda gala es la presencia de los adoquines, una superficie que entre los vueltómanos suele despertar grandes temores porque no están acostumbrados a ella y no la dominan. La novena etapa, con final en Roubaix, sería el día clave del pavés. Según apunta el rotativo NordEClair serían cinco kilómetros divididos en cuatro sectores –por tanto, sectores largos- entre los que se apunta el nombre del Carrefour de L’Arbre. Nada de esto es oficial, por supuesto.

Grand Départ en Vendée

De hecho, lo único que se conoce gracias a la organización es la Grand Départ que tendrá lugar en la región de Vendée-Pays de la Loire. En concreto, en la localidad de Noirmutier-en-L’ile y donde se pasará por el siempre conflictivo Pas de Gois, la carretera que une la isla con el resto de Francia y que es invadida a diario por el mar. En 1999 le costó el Tour a Alex Zülle en una tremenda montonera donde se vio envuelto medio pelotón. Zulle perdería ese día siete minutos, y Armstrong le acabó sacando 7’37” en la general.

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Caída masiva en el Paso de Gois, en 1999. Foto: L’Equipe

La segunda etapa saldrá de La Roce-Sur-Yon y tendrá la meta en Mouilleron-Saint-Germain, llegada inédita. El primer test importante para los corredores de la general será la tercera etapa: una crono por equipos que rompe la monotonía de sprints de la primera semana tradicional en la ronda francesa. Trazado completamente llano y con algunos puntos técnicos con salida y llegada en Cholet, sobre 35 kilómetros.

Por otra parte, Bilbao ha declarado ya su intención de acoger una etapa, aunque todavía no está claro que sea precisamente en 2018 y podría quedar para más adelante. En una semana justa saldremos de dudas y veremos qué recorrido prepara ASO: si uno continuista que beneficie a Bardet o uno que rompa la línea actual, meta más kilómetros contrarreloj y pueda animar a Tom Dumoulin a plantar cara a Froome. Nos enteraremos pronto.

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