Se acabaron las concesiones. Bueno, esto es una frase hecha, porque en el Tour nunca nadie concede nada, y menos aún gratis. Pero lo cierto es que se acerca una de las etapas a las que más miedo tienen los corredores en esta carrera: la de Roubaix. Corta, apenas 154 kilómetros, pero con ¡15 tramos! de pavés que suman prácticamente 28 kilómetros entre todos.

La primera semana de carrera se cierra con un triple empate a victorias entre tres sprinters, y justamente ahora ya no hay más oportunidades en varios días. Puede ser, quién sabe, que un velocista gane en Roubaix, pero será porque tenga la cualidad de andar bien en las piedras, como le puede ocurrir a Sagan o al Degenkolb de sus mejores tiempos. De los que por otra parte parece estar lejos.

En esta octava etapa terminada en Amiens, ha vuelto a ganar Dylan Groenewegen, que se se iguala con Gaviria y Peter Sagan. Ya tienen dos victorias cada uno en este Tour. Por lo menos, ellos tres se van con los deberes bien hechos. Hombres como Démare, Greipel o Cavendish no pueden decir lo mismo. Y ya no quedan tantos días para ellos.

Dan Martin y Alaphilippe, víctimas

Como no hay día tranquilo en el Tour y alguien tiene que salir siempre perjudicado, esta vez les ha tocado el turno a Daniel Martin y Julian Alaphilippe. Demasiado bien le estaba yendo la carrera al francés de Quick Step, que estaba tercero en la general y por delante de prácticamente todos los favoritos. Era probable que la montaña se le hiciese demasiado larga, pero al menos la iba a afrontar en una posición ventajosa. Ahora ya ni eso.

Tramo de Mons en Pevele, que se pasa mañana

 

Tanto él como Dan Martin se han visto envueltos en una caída multitudinaria y han perdido 1’16” en meta. El irlandés se queda ya a 2’47” en la general y es ahora el último de los favoritos. Alaphilippe, por su parte, ha perdido la ventaja que llevaba pero se encuentra a 1’19” junto al resto de ‘gallos’ del pelotón. Bob Jungels es quien afronta esta etapa con algo más de medio minuto sobre el resto de hombres fuertes, con Valverde como mejor español en sexto lugar.

Y mañana, el pavés. 15 tramos. Casi 29 kilómetros. Sectores complicados como el de Mons-en-Pévele. Muchos equipos con el miedo en el cuerpo, y otros con ganas de dar aquí un buen golpe incluso antes de que llegue la montaña. El último gran día para sobrevivir, evitar caídas y darse codazos por la posición. El Tour va a cambiar de fase… pero antes deberá pasar sobre las piedras. Con todo lo que eso conlleva.

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