Mucha montaña. Puertos largos y altitud. Sobre todo altitud. Son las señas de identidad del Tour de Francia 2019, cuyo recorrido se ha presentado este mediodía. La carrera que saldrá de Bruselas para terminar, como es habitual, en los Campos Elíseos y que no sólo tendrá Pirineos y Alpes, sino también una incursión en los Vosgos y, lo más importante, varias jornadas de media montaña que si los equipos deciden jugar a ganar pueden ser un peligro.

Todo empieza con una doble etapa en Bruselas. La primera llana, con un paso más simbólico que otra cosa por el Kapelmuur, y la segunda una contrarreloj por equipos de 27 kilómetros de longitud donde se harán algunas diferencias, aunque probablemente no demasiado abultadas todavía. A partir del tercer día la carrera entra en Francia. No habrá muchas excursiones por otros países esta vez.

Y en el quinto día, los Vosgos. Con una primera etapa más bien accidentada en Colmar y después, ya sí, el primer final en alto de este Tour, y el que establecerá ya un maillot amarillo más o menos duradero. La Planche des Belles Filles espera a los corredores, además, con un final inédito y rampas del 24% en el último kilómetro, además sobre gravilla.

Con otro par de etapas accidentadas acaba la primera semana, y en la segunda tenemos ya el primer bloque serio de días decisivos: cuatro jornadas en los Pirineos, pero no un bloque de montaña convencional. En realidad, el primer día será una toma de contacto en Bagnères de Bigorre después de 202 kilómetros. Y justo detrás vendrá la contrarreloj en Pau. Serán 27 kilómetros, los únicos de lucha individual frente al crono. Muy pocos, una vez más.

Y luego, ya sí, los dos finales en alto de los Pirineos. El primero, en formato etapa corta de 117 kilómetros -no hay minietapas esta vez- con salida en Tarbes y llegada en el Tourmalet, y el Col de Soulor por el medio. Luego vendrá el final inédito en Prat D’Albis, en Foix. Más de 12 kilómetros de subida y, ojo, al final de una etapa bastante dura con varios puertos encadenados, el último de ellos el Mur de Peguère con sus dos kilómetros al 16%. Ojo a este día.

Para la tercera semana quedan los Alpes. Y los metros de altitud. Hasta en tres día seguidos se van a pasar, y con mucho, esos psicológicos 2.000 metros en los que empieza a acusarse la falta de oxígeno. Para empezar, la decimoctava etapa son 207 kilómetros por suelo alpino con las subidas al Col de Vars (2.108 metros), L’Izoard (2.360 metros) y, finalmente, el Galibie (2.646) antes de bajar a Valloire.

Al día siguiente tenemos jornada cortita pero explosiva entre Saint-Jean de Maurienne y Tignes. Serán 123 kilómetros y habrá sólo un puerto de paso: el Col de L’Iseran y sus 2.775 metros de altitud. Desde ahí para abajo y otra vez subida a la estación de esquí. Y el fin de fiesta en Val Thorens después de más de 30 kilómetros de ascenso y con el Cormet de Rosselend por delante. Todo esto tendrán que pasar los ciclistas antes de llegar a París. En definitiva, un Tour de mucha altitud,

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