“Me ha dicho Javier Guillén que está un poco preocupado porque no se avista relevo para las grandes estrellas españolas. ¿Tú crees que es así?”. La pregunta viene del periodista Daniel Friebe durante la presentación de la Vuelta a España. Desde que en el verano de 2008 se alcanzara la hegemonía con la victoria de Carlos Sastre en el Tour de Francia y de Samuel Sánchez en los Juegos Olímpicos, se instaló en el ciclismo español la preocupación por qué sucedería cuando nos faltara la generación de campeones que hoy vive su declive. Se recitaba de carrerilla los nombres de Valverde, Contador, Purito, Freire, Sastre y Samuel para terminar con el deje pesimista de cuestionarse si tras ellos vendría alguien.

“Que Lobato haya ganado en el Tour Down Under es digno de mención. Ha mejorado cada temporada. Ganará más carreras este año”. El análisis no viene de un periodista, de un aficionado o un técnico; es Mark Cavendish, en plena semana de sinsabor por las derrotas que le ha infligido Fernando Gaviria en las ‘volatas’ del Tour de San Luis, quien lo emite en Twitter. El esprínter británico de Etixx otorgó el justo valor a la impresionante victoria del gaditano de Movistar Team en el repecho de Stirling y lo contextualizó en una trayectoria que mira hacia el cielo desde que salió del equipo Andalucía.

“Rubén Fernández, corredor de Movistar, listo para asegurar la continuidad del ciclismo español”. Lo titula Cyclingnews tras fijarse en cómo el murciano se colaba entre los once mejores en las cuestas decisivas de Stirling y Paracombe; el sábado, en Willunga Hill, dio un pasito más para terminar 3º y afianzar un meritorio 5º puesto en la general final de su primera carrera UCI World Tour con Movistar Team, la segunda de su vida. También Gorka Izagirre se coló 3º en el final de Stirling antes de plegarse a labores de equipo. David de la Cruz, en su debut con Etixx, trabajó para Meersman y Bouet y aun así terminó 24º de la general, rubricando una actuación tan meritoria como prometedora.

“Sustituir a la generación de Valverde, Contador o Purito no va a ser difícil, sino imposible. Pero lo vamos a intentar. Es un error decir que detrás de ellos no viene nadie”. Lo asevera el propio Fernández en Cyclingnews. Expresa así que los tópicos se perciben como realidades cuando son afirmados una y otra vez. Lo que creemos nos crea, y en España hemos pasado demasiado tiempo creyendo que no habrá futuro y, con ello, mermándolo o directamente destruyéndolo. La joven promesa española cotiza bajo en el mercado global por mil factores; uno de ellos, que nosotros mismos no la seguimos, ni la espoleamos.

Por suerte o por desgracia, la última de varias generaciones doradas que han mantenido a España en lo más alto del ciclismo mundial durante casi tres décadas está a punto de hacer su reverencia postrera y salir del escenario. Toca poner en valor el talento que atesoran quienes se están asentando en la élite y afrontan años decisivos para determinar cómo será su carrera deportiva, si podrán aspirar a los mayores éxitos o deberán conformarse con algo menos. La clase media de Movistar, que gracias a que Nairo Quintana y Alejandro Valverde solapará gran parte de sus objetivos disfrutará esta temporada disfrutará de muchas oportunidades para brillar en carreras del nivel del Giro, tendrá mucho que decir; también el arsenal de jóvenes que ha armado Caja Rural. Pero habrá que apoyar a los Continentales como Murias o Burgos, a las carreras que sobreviven, a quienes trabajan la base con ilusión, denuedo y buenas ideas.

Nos toca a los periodistas crear un relato positivo en torno a nuevas figuras; a los aficionados, entusiasmarse con él y atenderlo; a los ciclistas, técnicos, gestores y federativos, estar a la altura y dar lo mejor de sí mismos. Es sencillo: el ciclismo español tiene futuro, mucho, y puede ser muy bueno. Debemos reemplazar ese mantra por el manido “no hay relevo”. A quien todavía no se lo crea sólo hay que mostrarle el Tour Down Under.

Verano austral
La carrera de las antípodas es la gran fiesta del ciclismo australiano. No sólo es la competición de mayor categoría que se disputa en su suelo; también sucede que, dado que se disputa en pleno verano austral e invierno boreal, los ciclistas locales llegan un estado de forma considerablemente mejor que europeos o norteamericanos. Así, no es de extrañar que el podio de esta edición de la carrera haya estado copado por ‘aussies’ ni que hayan ganado cuatro de las seis etapas, cinco si contamos la de un neerlandés prácticamente nacionalizado como Wouter Wippert, que brindó en la ‘volata’ de Adelaide el mayor éxito de su ya larga historia deportiva al equipo Profesional australiano Drapac.

Richie Porte cumplió las expectativas y fue el rival a batir; no obstante, los pronósticos se equivocaron porque Rohan Dennis, fue muy inteligente en la resolución de Paracombe y cazó unos segundos de ventaja y bonificación que a la postre resultaron decisivos. Aun así, el tasmano de Sky puede estar contento: en Willunga Hill demostró una excelsa condición física y protagonizó una imagen de gloria cruzando victorioso la línea de meta. Igualmente feliz puede estar Cadel Evans, que se despide del ciclismo de primera división desde la zona noble antes de colgar la bicicleta el próximo domingo en su carrera, la Cadel Evans Great Ocean Road Race.

Mucho menos lustroso ha sido el papel del mejor equipo del país, Orica-GreenEdge. Sin Simon Gerrans, que no pudo defender el título por mor de una caída que le rompió la clavícula y la preparación, la escuadra de Matthew White fue tan voluntariosa como decepcionante. Su actuación estuvo perfectamente reflejada en su mejor hombre, el sudafricano Daryl Impey: en la pomada pero lejos de la victoria. Los Clarke, Meyer o Durbridge también se mostraron. La actitud fue buena, los resultados no acompañaron; salvaron la cara sin enmendar la plana. Vendrán días mejores para ellos, al igual que para un Marcel Kittel que se marchó de vacío tras no participar por distintos motivos en ninguna de las tres llegadas masivas del Tour Down Under. El pabellón de Giant-Alpecin lo mantuvo Tom Dumoulin, 4º de la general a sólo dos segundos de la frontera del podio que delimitó Evans, impresionante en las cuestas aun pesando 20 kilos más que muchos de sus rivales.

Más información
Web oficial del Tour Down Under

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