Tal vez no sea lo más correcto decir que ha nacido una estrella, porque ya se le veía venir. Pero sí que Enric Mas se ha consagrado a nivel mundial esta tarde en el Coll de la Gallina. El balear ha ganado la última gran -por dura, que no por larga- etapa de la Vuelta a España 2018. Y por si fuera poco ganarle a Miguel Ángel López, Yates, Urán, Pinot o Kruijswijk, encima se ha metido segundo de la general.

El corredor del Quick Step sabía que tenía que hacer algo para entrar en el podio del que Kruijswijk lo sacó ayer. Y lo que hizo fue ser inteligente. Sin gregarios de ningún tipo, Mas ha aprovechado el momento en el que Simon Yates salía a por Miguel Ángel López, que sí ha apostado al todo o nada. El equipo Astana ha tomado el mando de la situación a falta de 60 kilómetros, en plena subida a Ordino.

La situación era perfecta. Miguel Ángel López marchaba por delante con Nairo Quintana, que había atacado anticipando un posible movimiento de Valverde que no llegó. De hecho, el murciano ha vivido la cara amarga de la carrera. Vacío, se ha dejado tres minutos en la cima y, con ellos, también el podio. Se queda quinto en la general final.

Así que cuando Yates fue a por los dos colombianos, Mas se soldó a su rueda y ambos empezaron a abrir hueco en el descenso de la Comella antes del puerto definitivo. Comenzando la subida a la Gallina, Yates se dejó caer unos segundos, tal vez intentando gestionar las fuerzas en lugar de pasar la línea roja y reventar, lo que sí pondría en riesgo su victoria. Con un margen de unos 20 segundos, ambos se han jugado la etapa de tú a tú.

Pero Mas ha demostrado que pese a su edad, no le falta inteligencia. De ninguna manera. El ciclista balear ha entrado al último kilómetro soldado a la rueda de López. Cuando el colombiano le pedía relevo, Mas se lo negaba en redondo. Hasta que ya en los 200 metros finales de cara a meta, el del Quick Step ha cargado el plato, ha lanzado el sprint cerrando la última curva -había visto el vídeo todos los días durante la última semana, según ha dicho después- y López no ha podido con él.

Es la etapa, pero no es sólo la etapa. También es ser segundo de la Vuelta con sólo 23 años. El ciclista español más joven en el podio de una grande desde hace más de una década. Y una señal de que relevo, haberlo, haylo. Y ya se está asomando.

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