No ha sido fácil el cambio de temporada para un equipo como el Euskadi-Murias. En realidad, el proceso que vivió la formación vasca no es muy distinto al de cualquier equipo ProConti, más o menos modesto, que tiene una temporada muy por encima de lo que espera. Llegan los peces más grandes y miran hacia abajo buscando refuerzos.

Así, el equipo que dirige Jon Odriozola terminó por perder a sus dos puntas de lanza: Eduard Prades se marchó rumbo al WorldTour en Movistar, y Jon Aberasturi se fue a un Caja Rural-RGA que quería dejar de ser el típico equipo animador con corredores en fuga para convertirse en una escuadra de sprinters. El caso es que, sin un aumento de presupuesto importante, la formación verde sólo tenía un camino: reinventarse.

Y ya llegan los primeros frutos. Manteniendo a los jóvenes del equipo -Barceló, Barthe, Irizar y Óscar González, por ejemplo-, echó el resto para poder renovar a un veterano como Enrique Sanz que, aunque competitivo, en 2018 no fue un ciclista ganador. Una etapa en la Volta a Portugal como botín. Pero ahora, en marzo y de nuevo en el país vecino, Sanz ha demostrado que la apuesta fue correcta. Dos etapas consecutivas en la Volta ao Alentejo dan fe de ello.

Es más: el navarro ya había merecido mejor suerte en varias ocasiones antes. Segundo en una etapa de la pasada Vuelta a Andalucía detrás del campeón de Europa, Matteo Trentin, y otros cuantos puestos de honor en el principio de temporada, estaba demostrando un gran nivel aunque, en sus discursos, siempre se mostrase autoexigente. En cualquier caso, ha logrado anotar pronto y eso para un sprinter sólo puede ser indicio de una buena temporada.

Además, el bloque vasco está rindiendo bien. Precisamente en Alentejo, Mario González se encuentra entre los mejores en la general antes de una crono que será decisiva y le puede venir estupendamente. El cántabro regresa a un buen nivel después de pasarlo mal en Omán por problemas de estómago. Y Beñat Intxausti lleva camino de acabar la carrera tres años después, y además está teniendo un papel activo controlando las escapadas. El año pasado, Euskadi-Murias tardó en rematar, luego llegó la primera y vino un temporadón. Este año, pese a perder a sus puntales, ha logrado abrir la lata mucho antes. La reconversión surte efecto.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Share This