Mucho nos temimos que esta podía ser una de las últimas entrevistas que fuéramos a tener con Gunn-Rita Dahle como biker profesional. Y así ha sido…

A sus 45 años, tras anunciar su retirada del MTB, parece ser que está lista para asumir nuevos retos, después de ganarlo todo y de demostrar que se puede ser madre y seguir rindiendo al más alto nivel.

¿Qué sensación se le quedó en el cuerpo al acabar la temporada?

Siempre acabas muy cansada después de una temporada tan larga, tanto física como mental, pero esta temporada 2018 ha sido genial, aunque me quedé un poco decepcionada tras el Campeonato del Mundo, ya que tres semanas antes tuve una caída y me rompí dos costillas. Fue muy doloroso y me quitó el punto de forma en la recta final de la temporada. Fue una pena, pero forma parte del juego del MTB, un deporte duro y técnico que no perdona.

Entonces, ¿la sensación fue agridulce?

Seguro que sin las costillas rotas habría luchado por las medallas, tanto en el Mundial de XCO como el de XCM.

De todas las carrera disputadas esta temporada, ¿cuál fue la más complicada?

Sin ningún tipo de duda el Campeonato del Mundo de Cross Country de Lenzerheide (Suiza), en el que competí con las tres costillas rotas. Me costó incluso arrancar.

Y ¿la mejor carrera de todas?

Mi victoria número 30 en la Copa del Mundo de MTB en Vallnord. Fue genial. Mágico.

¿Dónde está la clave para que una mujer como usted, 45 años, tenga este nivel?

El secreto está en trabajar duro todos los días. En ponerle mucha pasión y creer mucho en ti. También es importante que a tu alrededor haya personas que conozcan de verdad tu deporte, que te conozcan, sepan lo que puedes dar y que te apoyen encima de la bicicleta.

¿Le resulta extraño o complicado seguir compitiendo con 45 años?

Para nada, pero sé que hay personas que pueden pensar que es extraño que una mujer de mi edad siga compitiendo como yo lo hago.

¿Afronta las carreras con la misma mentalidad?

Ahora tengo que estar más preparada física y mentalmente que cuando era joven. Cuando eres joven no se piensa mucho en estas cosas, en la preparación. Entonces, no tenía ningún tipo de miedo y no veía las consecuencias de algún error o acción imprudente como ahora.

Su marido, pieza clave

¿Ha tenido que variar los entrenamientos?

Ahora, tengo que entrenar más la explosividad y de forma más agresiva varios días a la semana en comparación con hace 15 años. También es importante trabajar la parte técnica, ya que ahora es muy importante porque los circuitos de la Copa del Mundo han cambiado mucho.

¿En qué circuitos se encuentra más cómoda?

Me gustan todos, la verdad, pero si tuviera que elegir, me quedaría con los circuitos duros y técnicos, en los que haya más zonas de dura subida que tramos llanos y rápidos.

¿Le cuesta recuperarse de los esfuerzos?

Cuando estás en plena forma, el tiempo de recuperación es mucho más corto que cuando la preparación no es tan buena. Cierto es que hay algún período de la temporada en que cuesta más recuperarse del esfuerzo de las carreras que en otros. Tras tres duros fines de semana de carreras necesito un poco más de tiempo que cuando era joven, sí.

Quedó embarazada con 35 años, ¿llegó a plantearse el regresar a la competición?

Todo fue mi relajado, pero no estaba segura de si quería volver a las carreras. La prioridad era ser madre y asegurarme que mi salud y la de mi hijo estuviera al 100%. Corrí por primera vez a los tres meses de haber tenido a Bjørnar. Desde casa seguía las carreras.

Pero ¿cuándo decidió volver a las carreras?

Decidimos que volviera una vez que tanto yo como mi hijo Bjørnar estábamos bien.

¿Cómo se lo hace para tener tiempo de todo?

Realmente… Estoy muy ocupada, sobre todo siempre que estoy en casa. Pero tengo un buen apoyo en mi marido –Kenneth Flesjå, que también hace de entrenador–. Él me apoya en todo lo que hago y mis padres han viajado mucho con nosotros los últimos nueve años.

Habrá ayudado mucho el hecho de que su marido sea también su entrenador, ¿no?

Nunca podría haber regresado con el nivel que lo hice si no hubiera sido por el apoyo de mi marido. Es uno de los mejores entrenadores.

Explíqueme, ¿cómo fue el regreso?

Tomé parte en mi primera competición pequeña siete días después de nacer mi hijo. Fue muy complicado competir en 2009. No tenía fuerza en las piernas, me faltaba la técnica. Tuve que esforzarme mucho mentalmente para aceptar que me iba a costar volver a ser la que era. Pasaron más de dos años antes de que ganara mi primera carrera XCO después de dar a luz. Fue duro y aterrador, sí, pero a la vez fue muy divertido.

¿Lo que está claro es que cambiaron sus prioridades en la vida?

Por supuesto. Lo más importante era y es ser una buena madre en la vida diaria. Todo lo demás pasa a un segundo plano.

¿Qué fue lo que peor llevó de ser madre?

Me encantaba ser madre. Es verdad que hay una falta de sueño en los primeros meses, pero es algo con lo que ya cuentas.

¿Se planteó seguir tras la desaparición del Multivan Merida Biking Team en 2016?

Cuando esto sucedió no me planteaba dejar las carreras porque estaba ganando importantes carreras. Así que decidí, junto con mi esposo Kenneth, continuar e intentar comenzar nuestro propio equipo. Recibí el apoyo de Merida Noruega y Merida Taiwán, y esta temporada ha sido excelente, con el buen apoyo de la selección nacional de Noruega.

Lo que ha demostrado es que se puede ser una atleta de élite y ser madre.

Es posible y lo he demostrado, pero no ha sido fácil, y sin el apoyo de mi familia no lo habría logrado.

Seguro que ha habido otras chicas que se le han acercado para pedirle consejo.

Hay muchas bikers que vienen y me piden consejo, no solo para ser madre, sino para saber cómo combinarlo con las carreras profesionales. Me preguntan mucho sobre el entrenamiento, el entrenamiento mental, cómo combinarlo con la bicicleta, etc.

Usted es una de las bikers más admiradas.

He conocido a mucha gente fantástica por todo el mundo y sé que a mucha gente le gusta lo que hice y lo que defiendo, pero también sé que hay quien piensa que ya soy demasiado mayor para el MTB y que ya he ganado mucho.

¿Le gustaría que su hijo siguiera sus pasos?

Le encanta andar en bicicleta y tratamos de salir juntos varias veces a la semana. Todavía no compite, pero si luego muestra un gran interés, por supuesto que lo apoyaremos. Ahora es más importante que haga más deportes: juega a fútbol, corre, nada o hace senderismo en las montañas, que le encanta.

¿Piensa tener más hijos?

Eso espero, aunque la edad juega en mi contra. No perdemos la esperanza de tener más.

¿Hasta cuándo se ve compitiendo?

Competiré en mountain bike toda mi vida, pero no estoy segura de qué dirección voy a tomar en los próximos años. Hacemos un deporte fantástico en la naturaleza, en el que hay más cosas que solo ganar. Aventurarme junto con mi bicicleta y conocer otro tipo de ciclismo es algo que me está esperando.

Suena casi a retirada.

Yo siempre voy a montar en bici.

Elija tres momentos de su carrera.

Es imposible quedarse solo con tres momentos. La mayoría de las medallas de oro conseguidas tienen una historia detrás.

Recuérdeme cómo se hizo profesional.

De alguna manera, nunca lo decidí, sucedió. Comencé con el ciclismo de montaña en 1995. Me uní a un grupo de chicos que entrenaban en carretera en Stavanger y me encantó el deporte desde el primer momento.

¿Y su primera carrera?

Mi primera competición fue solo unas semanas después de mi primera experiencia en carretera. Hice una carrera local en Sandnes y pedí prestadas unas zapatillas con calas, y recuerdo que me costó horrores sacar las zapatillas del pedal.

Ya para acabar, en una frase, ¿cómo definiría su trayectoria?

Me siento muy afortunada de ser ciclista/biker, que practica un deporte que muchos practican y que cada cual puede marcarse unos objetivos. Siempre habrá nuevos senderos y nuevos objetivos esperándome.

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