Entrevista a Ignacio Ávila, subcampeón paralímpico
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Ignacio Ávila: «Cuando vamos relajados en el tándem nos contamos chistes»

El ciclismo es el tercer deporte español con más medallas (43) en los Juegos Paralímpicos. La última, lograda precisamente por Ignacio Ávila.

Formando tándem con Joan Font fue subcampeón paralímpico en Río de Janeiro. Con deficiencia visual, Ávila se enfundó el arcoíris tres veces y también hizo historia en la Titan Desert 2019 al ganar una etapa en tándem. No hay reto que se le resista a este ciclista que previamente había ganado dos mellas paralímpicas en atletismo.

Además, cabe apuntar que el ciclismo es uno de los deportes más populares y espectaculares del programa paralímpico, que comprende pruebas de pista y carretera. En sus inicios solo lo practicaban los tándems, pero gracias a handbikes y bicis adaptadas se abrió a otras discapacidades.

¿Qué recuerdas de la plata lograda en Río de Janeiro?

Se iban acabando los Juegos y la última oportunidad que teníamos era la carretera. En la persecución habíamos logrado un cuarto puesto y en la contrarreloj fuimos décimos. Recuerdo que fue un poco extraño porque a los 8 kilómetros pararon la carrera y tuvimos que volver a empezar porque no había ambulancias. No sabíamos lo que estaba pasando. Y luego nos enteramos que fue por la muerte de un ciclista de otra categoría. Fue un sabor agridulce… La carrera costó mucho. Por las fugas que neutralizamos. Nos lo jugamos todo en el último puerto. Arrancamos y tuvimos fuerzas. Y al final solo quedamos dos tándems y nos la jugamos al sprint. Madre mía lo que costó. Una plata que vale un oro.

¿Con cuál de los tres Mundiales de ciclismo ganados te quedas?

Con el de Nowtill (Suiza) en 2015 porque fue el primero. Además, la llegada fue muy curiosa. Significaba algo. Tenía que ser para mí porque acababa en una pista de atletismo y lo ganamos al sprint en la última recta. En ese Mundial, como éramos tres tándems españoles, nos quedamos fuera de la contrarreloj. Fue un palo muy duro, pero luego supo a gloria cuando logramos ese maillot arcoíris.

¿Hasta qué punto ha sido importante Joan Font en tus éxitos?

Es parte fundamental. Mis éxitos son sus éxitos y al revés. Yo venía del atletismo y me enseñó el pedaleo, cómo se entrena, cómo se hacen las cosas en ciclismo, cómo es una contrarreloj, cómo es una prueba en ruta, cómo es la pista… Un tío con experiencia que lo que te aporta, al final, es tranquilidad. Y lo que tengo que hacer es igual que cuando voy en tándem: dejarme guiar por él. ¿Qué puede haber mejor que tenerle como profesor a él? Tiene las cosas claras y sabe hacia dónde vamos.

¿Cómo es vuestra comunicación en una carrera sobre el tándem?

Cuando las cosas van bien, vamos suave o la gente está relajada, nos contamos anécdotas o chistes. O Joan me narra lo que ve fuera del circuito. Hay otros momentos que no podemos decir ni mu porque vamos los dos con el gancho. Y hay otros momentos que Joan, cono ese olfato que tiene, me dice que va a haber un ataque de tal tándem. Me comunica en todo momento lo que cree que va a pasar en carrera, lo que tenemos que hacer y cuándo debemos atacar. Y el momento que tenemos que relajarnos. La comunicación tiene que ser así. Para que no nos pille en un despiste. Que él quiera hacer una maniobra y yo no le acompañe. Por eso la comunicación es fundamental encima del tándem.

¿Cuál es la estrategia para que un tándem funcione bien?

Es fundamental hablar fuera del tándem. Marcase los objetivos. El compromiso de cada uno. Poder entrenar cada uno por separado cuando no estamos juntos. Esa es la esencia de un tándem. Hay momentos que Joan lo ha pasado mal y me ha apoyado. Y al revés. Somos unos amigos que queremos montar en bici juntos, que quieren conseguir objetivos y disfrutar de estar en lo más alto de un podio.

Cuéntame alguna anécdota de las que habéis vivido en tantas competiciones o viajes.

Una de las primeras fue en Canadá. íbamos de ruta entrenando. Paramos en un bar a tomar una Coca-Cola y acabamos cantando La Bamba en un karaoke. Tengo un vídeo de eso.

¿Y alguna más?

Cuando vamos al extranjero, no sé cómo lo hacemos, pero acabamos siempre en caminos de tierra con la bici de carretera. Hemos acabado bañándonos en un lago, en la playa o tomando un coco. Y recuerdo pinchar en México y llamar a una puerta por si tenían una bomba para inflar. Hemos tenido bastantes vivencias juntos. ¡Y las que nos quedan todavía!

Hiciste historia en la Titan Desert al formar parte del primer tándem que ganaba una etapa.

Era nuestro objetivo cuando fuimos por primera vez en 2017. La novatada la pagamos ahí. En 2019 íbamos con mejor material, sabíamos navegar, que es muy importante en la Titan Desert. Había mucha gente a favor nuestro, al ver como un tándem con un chico con discapacidad estaba delante, nos admiraban por cómo corríamos por las dunas como locos, salvando los obstáculos que teníamos con el tándem, que no es nada fácil. Pero por otro lado también me quedo con la decepción de gente…

¿Cómo dice?

Había gente que solo veía cuatro piernas y dos tíos encima de un tándem. Decían que así cualquiera gana. Y es un error pensar eso. Demostramos que somos deportistas de élite, que estamos arriba y que damos más del 100%. Y que estamos muy bien preparados para afrontar cualquier reto que nos venga.

Habías destacado en atletismo, incluso con dos medallas paralímpicas. ¿Qué te hizo cambiar al ciclismo?

Me pasé al ciclismo porque las lesiones en atletismo son frecuentes. Y sobre todo tuve que pasar por quirófano en 2011, el año que estuve más fuerte que nunca. Y ya no volví a ser el mismo. Llegué justito a los Juegos de Londres y los resultados no fueron los esperados. Y ahí te quedas fuera de beca. Entonces mi mujer, que salía en tándem y que también tiene problemas de visión, me animó. Lo estuve probando y me dijeron que me buscara un piloto y un entrenador porque me veían cualidades.

Desde Sidney 2000 has formado parte del Comité Paralímpico Español. ¿Cómo has visto su evolución?

En 2005, cuando se creó el nuevo plan paralímpico (ADOP) y se involucró al gobierno para buscar patrocinadores, teníamos 6 millones de presupuesto y actualmente estamos en 18-20 millones. Con dinero hemos podido evolucionar como deportistas para podernos becar. Se ha luchado también para que el CSD reconociera a los pilotos y guías como deportistas de alto nivel. Y que se reconocieran también nuestros éxitos para ayudas, entradas en centros de alto rendimiento… Esto ha cambiado muchísimo. Pero todavía falta.

¿Qué falta?

Creemos en una integración total. En el ciclismo la tenemos porque formamos parte de la UCI pero todavía hay mucha ignorancia en ese tema. Y se creen que a los discapacitados hay que darles de comer a parte. Pero deben comer donde come todo el mundo. El deporte es una herramienta integradora. Y eso es lo que ha luchado mucho el CPE, por una integración total de deporte.

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