Rafael Martínez (01/07/1981) decidió crear una plataforma, cansado de ser señalado en sus salidas en bici por Collserola, de ser agredido y de romperse la clavícula por una trampa en un sendero.

Por ello nació Collserola Sport, Respecte i Ciclisme (CSRC), con el objetivo de defender los derechos de los practicantes del mountain bike en este gran parque natural que oxigena a Barcelona.

¿Cómo nace este interés tuyo por defender la práctica del mountain bike en Collserola?

Tuve un accidente en Collserola y me rompí la clavícula por culpa de una trampa que colocaron en un sendero con unas piedras. Este hecho me indignó muchísimo. Una cosa es la prohibición, pero llegar a este extremo me pareció demasiado. Me informé y vi que desde el Parque de Collserola se había hecho una campaña sobre el uso de la bici en la que se la acusaba de todos los males, de la erosión en el terreno, de la falta de convivencia, de que los animales no pudieran ni comer ni reproducirse, de dañar la flora del bosque o de la contaminación. Yo, que llevo practicando mountain bike desde hace doce años, no estaba nada conforme. A mí yendo en bici por Collserola me han insultado e incluso me han llegado a empujar en un sendero. Por todo ello empecé a navegar por Internet y vi que en un foro de mountain bike había unas personas que estaban pasando por lo mismo. Contacté con ellos, decidimos hacer un grupo de WhatsApp, y desde entonces hasta ahora.

Y no te ceñiste solo al ámbito de Collserola.

Solo he competido en el ámbito local, pero sí que me he movido y contacto con gente de otros lugares como Terrassa, Montseny, Maresme, Garraf o Tarragona. Ves que la problemática es común. Creo que los ciclistas llevamos el ADN de respeto a la naturaleza, y decidí que había que dar un empujón a todo este tema.

¿Qué te llamó más la atención al principio?

Vimos que no había ningún estudio que diera la razón al Parque de Collserola acerca del efecto negativo de la bicicleta, solo una conclusión científica en la que se basaban para acusarnos. Soy ingeniero de telecomunicaciones y hablé con algunos compañeros a ver si conocían la existencia de algún estudio que dijera que la bici degrada el medio natural erosionando caminos. No encontramos ninguno, pero sí uno en Canadá, en la zona de Whistler, que concluía que una bicicleta no erosionaba más el terreno de lo que lo podía hacer una persona andando o un caballo. Busqué un planteamiento científico y concluimos que el coeficiente de roce de una bicicleta es inferior al de una pisada de una persona.

¿Qué crees que aportáis con este estudio?

Ya discutíamos la teoría que había inculcado el parque como una verdad absoluta que la bici es la que más degrada y la causante de todos los problemas. Fuimos a Collserola a hacer la foto a 30 senderos a ver qué conclusiones sacábamos, donde había una gran afluencia de ciclistas, y vimos que en algunos puntos la bici erosionaba, pero que en el 99 % de los casos la erosión es por la lluvia.

¿Cuál fue la reacción del Parque de Collserola?

Creamos nuestros perfiles en las redes sociales para dar a conocer nuestra problemática. Y tuvimos una respuesta brutal. Todo lo que nos decían o denunciaban se lo decíamos nosotros al parque, y este se vio obligado a contestar. Recuerdo el trabajo que hicimos en una zona que hay debajo del Tibidado. Recogimos más de 300 kilos de basura. En las redes tuvimos una reacción muy positiva y el parque nos contactó. Les dijimos que queríamos mantener una reunión. Considerábamos que su política era errónea. Queríamos que cualquiera pudiera encontrarse con unos senderos limpios.

¿Cómo fue la reunión?

Nos querían conocer. Expusimos nuestra propuesta y la vicepresidenta del parque nos reconoció que la erosión no era el problema de Collserola, sino que se trata de un parque natural que está rodeado de cinco millones de personas y que recibe entre cinco y seis millones de visitas al año. Les dijimos que ellos llevan años diciendo que la culpa de todo era de las bicicletas y que no lo encontrábamos justo porque nos sentíamos señalados, que había habido políticas de prohibición y que queríamos hablar de regulación. Me parece sorprendente que se quiera demonizar una actividad deportiva que tiene el ADN de respeto por la naturaleza, de lo que se trata es de salir en bici y disfrutar de la naturaleza.

¿Cómo ha quedado el tema?

Les planteamos nuestra propuesta y nos dijeron que el 29 de octubre, en la mesa de entidades, tendremos 10 minutos para exponerla, y que el resto de entidades decidirán si la elevan al Consejo Regulador del Parque. Si la propuesta prospera, se votará y si los políticos lo consideran, se aplicará. Pero vemos casi imposible que prospere, ya que la mayoría de las entidades son contrarias a la bicicleta.

¿Cuál es vuestra propuesta?

Queremos generar una especie de Centro BTT, un Trail Center. Tiene que garantizar tres cosas. El mantenimiento y el cuidado de los caminos inferiores a tres metros. Generaríamos una app y su uso sería para toda persona que disfrute de Collserola, a pie, en bici o a caballo. Segundo punto, la educación. Establecer unas normas, en un papel, con unos carteles visibles en los que se informe de la conducta cívica. Esta campaña hay que realizarla en el parque y en las escuelas de los municipios que rodean a Collserola. Y también trabajaríamos en una señalización de la dificultad de los senderos y caminos.

Importante entrar en las aulas.

Yo fui al colegio y jamás me dijeron que tenía un parque natural a mi alrededor. Nuestros hijos lo tienen que saber, haciendo excursiones y enseñándoles Collserola, pero no a base de prohibiciones. Y hay que intentar buscar organismos que nos quieran ayudar para que el Parque Natural de Collserola esté bien conservado. El Trail Center será sin ánimo de lucro y cualquier beneficio que se obtenga se invertirá en el parque. Tiene que haber una cultura de disfrutar de la naturaleza haciendo deporte e implicándose en el medio natural.

Y está la manifestación que queréis organizar.

Queríamos hacer una movilización. Vimos que el sector quería decir que lo que pasa en Collserola no es correcto. Esperamos demostrar al parque y a los políticos que el sector ciclista está aquí. Nos tienen que escuchar.

¿Habéis pensado establecer una sede?

Lo hemos hablado con varios alcaldes y para no masificar más el parque, la estableceríamos en alguna población pequeña, no en Barcelona. Crearíamos una o dos oficinas, a las que pudiera ir el ciclista. Nos hemos reunido con los alcaldes de Cerdanyola, Molins de Rei o Sant Cugat y nos han dicho que no están de acuerdo con lo que firmaron en su día, en función de lo cual su policía local puede sancionar en Collserola. Cuando han visto nuestro proyecto, les ha encantado. Ven que es la solución, que es una gran idea para promocionar la cultura de la naturaleza y que la gente pueda disfrutar de la montaña.

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