Nada más dejar el fútbol, Roberto Solozábal no dudó en comprarse una bicicleta, de la que tenía un gran recuerdo de su niñez.

Desde entonces, el exfutbolista profesional –jugó de central en el Atlético de Madrid y en el Real Betis Balompié entre 1987 y 2003, además de ser internacional con España en doce ocasiones y uno de los integrantes de la Selección Española que se hizo con el oro olímpico en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 en el Camp Nou– puede decirse que no se ha bajado de la bici, tanto para hacer deporte y sentirse libre como para seguir sintiéndose competitivo en pruebas de superación, como la Andalucía Bike Race o la Madrid-Lisboa.

¿Cuándo volviste a engancharte a la bici?

Lo primero que hice cuando dejé de ser jugador profesional fue comprarme una bicicleta de montaña. Empecé en plan aficionado, hasta que cinco años más tarde ya me dediqué más en serio. Luego fue una casualidad que me invitaran a un Ironman y a partir de ahí llevo unos cinco años pegándole mucho a la bici.

¿Qué bici te compraste?

Una BH del equipo Coronas, de segunda mano. Ahora llevo una Black, marca poco conocida de un amigo mío.

¿Rígida, doble?

Es rígida, ahora quiero comprarme una doble, pero tengo dudas. No soy nada fiel a una marca. Soy poco sensible a este tema, me basta con que sea medianamente buena. Tampoco soy un loco de los componentes. Soy de los que piensa que lo que funciona son las piernas y la cabeza.

Disputaste dos Ironman, te acabaste de enganchar a la bici y te llegó la oportunidad de disputar la Titan Desert.

Sí y fue cuando conocí a Samuel Trives, que fue profesional del balonmano, y siempre hemos corrido juntos. Así, como anécdota, ganamos en nuestra categoría la Madrid-Lisboa.

¿Qué te aporta el MTB?

A alguien como a mí, al que le gusta mucho la naturaleza y la libertad, mucho. Me gusta hacer cosas solo y me permite hacer un deporte de resistencia, y al hacerlo en pareja es muy bonito, tanto la bici de montaña como la de carretera. Por la vida que llevo puedo montar a horas en las que no hay mucho tráfico y disfruto muchísimo.

¿Sales mucho a montar en bici?

Va por rachas, pero se puede decir que cinco o seis veces a la semana seguro, y a veces si tengo que hacer gestiones en Madrid, también voy en bici. Ahora no concibo un viaje sin llevarme la bici o alquilar una. Cuando empecé a montar veía a gente que tenía muchas bicis y pensaba que era una flipada. ¡Y ahora yo tengo cinco o seis!

¿Qué recuerdas de tu primera Titan?

Era la primera vez que hacía algo por etapas en plan serio y no pensaba que pudiera ir tantas horas tan rápido en bici. La Titan es un poco más de dinámica de carretera. Es bastante llana, técnicamente no es muy difícil y son muchas horas de pista. Me quedé impresionado. Fui a probar y fui muy rápido para mi nivel.

¿Y la segunda?

La única diferencia es que fui con una doble. Las dos veces fue bien, aunque en la segunda tuve problemas mecánicos. Los últimos años he corrido con doble, pero me acostumbro a todo.

¿Eres un habitual de la Madrid-Lisboa?

Sí, la he corrido en trío, en dúo el año pasado y con Samuel no teníamos ninguna presión de ganarla. En la quinta etapa nos enteramos de que íbamos primeros. Es una carrera que me gusta y que este año haré en solitario.

¿Y ahora acabas de completar la Andalucía Bike Race (ABR)?

Es una de las carreras más bonitas. La corrí por primera vez cuando era un aficionado y fui muy despacio. Es un carrerón. A veces nos vamos a la otra punta del mundo y tenemos en la ABR una carrera que tiene un nivel impresionante, con unos paisajes fantásticos. Mientras monte en bici la seguiré corriendo. La he hecho tres veces y me encanta.

¿Próximos retos?

Igual corremos en los Alpes. El año pasado con Samuel hicimos el Iron Bike. Cuando me preguntan si una prueba es dura, siempre digo que va en función del ritmo de competición y del tiempo, pero el Iron Bike es dura solo hacerla, ya que tiene desnivel de más de 4.000 metros al día y hay que portear mucho la bici. También es una carrera preciosa, una aventura. También quiero hacer la Cape Epic y la Transpirenaica.

Y ¿después?

Cuando deje de competir, acabaré haciendo cicloturismo, ya que en las carreras no te da tiempo a disfrutar de los sitios porque vas concentrado en la carrera.

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