Entrevista: Abraham Olano, de campeón del mundo en ruta a titán del desierto
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Entrevista: Abraham Olano, de campeón del mundo en ruta a titán del desierto

El ciclista guipuzcoano acaba de finalizar su cuarta Titan Desert y se ha convertido en todo un especialista en la arena del desierto. Repasamos con el legendario Abraham Olano cómo afronta una carrea de Mountain Bike por etapas de tal magnitud y su afición por esta modalidad en particular.

Entre los 425 participantes que tomaron la salida de la Titan Desert 2021, uno de ellos destacaba por su palmarés de leyenda. No se trata de un ciclista de montaña curtido en la Copa del Mundo XC o en carreras por etapas. Hablamos de Abraham Olano, vencedor de la Vuelta a España en 1998 y único ciclista hasta la fecha que puede presumir de ser campeón del mundo en ruta y en contrarreloj.

A sus 51 años, Olano acaba de finalizar su cuarta Titan Desert y va camino de alcanzar el estatus de Titan Legend, reservado para aquellos ciclistas que sumen un total de 3.500 km en la prueba. El de Anoeta conserva su espectacular planta de rodador sobre la bicicleta, con una cadencia muy depurada y un estado de forma extraordinario.

En esta edición, Olano ha sido sancionado en una de las etapas centrales por saltarse involuntariamente un punto de control, junto a Sylvain Chavanel y otros ciclistas, con una penalización de cinco horas sobre su tiempo total. Aún así, ha finalizado en el top 50 y hemos podido verle finalizar cada etapa en posiciones muy superiores.

Aún con las marcas solares en la piel tras cruzar las dunas doradas del Erg Chebbi y después de completar 640 kilómetros y más 7.500 metros de desnivel en 6 días, Abraham Olano atendió a Solo Bici en el hotel Xaluca de Maadid, relajado y liberado de la tensión de la competición. Hemos querido abordar esta entrevista priorizando su experiencia en ciclismo de montaña en general y la Titan Desert en particular. Una perspectiva diferente de charlar con un ciclista acostumbrado a responder a preguntas sobre su trayectoria profesional en carretera.

En primer lugar, ¿qué balance haces de esta Titan Desert? ¿Ha sido la más dura de tus cuatro participaciones?

Ha sido muy dura, sobre todo las dos primeras etapas. No lo digo pensando tanto en los que han ido a disputar la carrera, que también habrá sido duro para ellos, sino para quienes vienen a hacer la Titan Desert como un reto personal. Enlazar dos días tan duros y la duna tan larga… También es bonito venir al desierto y pasar por las dunas. Hay que buscar el equilibrio.

La pregunta es obligatoria. ¿Cómo acaba un doble campeón del mundo en ruta convirtiéndose en un veterano de la Titan Desert?

Me gusta la bicicleta de montaña y Melcior (Mauri) me suele llamar cuando tiene sitio libre en el equipo KH7 Sport. Si me encaja en la agenda me animo a venir y de momento van cuatro veces.

Cada vez hay más ex profesionales de ciclismo de carretera participando en carreras de Mountain Bike. Pero tu caso es llamativo porque prácticamente te centras solo en la Titan Desert.

Organizo una marcha de Mountain Bike con la Peña de Tolosa desde hace más de 30 años y es la que hago anualmente, aunque es bastante corta, algo más de 30 kilómetros. Además de esta marcha, es cierto que sólo hago la Titan Desert con bicicleta de montaña. Me gusta porque es una carrera de rodar, no es tan técnica, aunque la técnica no me da miedo. Me dejo engañar por Melcior y vengo a disfrutar la experiencia.

¿Qué te proporciona la bicicleta de montaña que no te da la de carretera?

En primer lugar, me ayuda a comprender la dureza que pueden soportar las bicicletas en este tipo de pruebas, cuando cruzas ríos o pasamos por tramos de piedras grandes. Es sorprendente sabiendo que el material es tan ligero y aparentemente frágil. Impresiona.

¿Por qué crees que va en aumento la presencia de ex corredores profesionales de carretera en pruebas de MTB?

En las de fondo es más común porque, aunque no es lo mismo, es muy similar. Consiste en tirar de fondo, que es lo que tenemos. Las que son más rápidas y cortas, de tipo sprint, son más complicadas para nosotros. Cuando lo dejas ya tienes unos años y lo que más se pierde es la ‘chispa’. En las pruebas de fondo, cuando llegas a los 100 km, te das cuenta que la gente que hace Mountain Bike ya no tiene tanto gas. No quiero decir que yo llegue con más gas, pero te das cuenta de que los que marcan el ritmo ya no tiran tan fuerte.

En la Titan Desert has participado con una Giant Anthem, uno de los modelos de competición para XC y Maratón más exitosos. ¿Qué virtudes encuentras en esta bicicleta?

Para la Titan en primer lugar la doble suspensión. Además en relación calidad precio, creo que es una bicicleta que está muy equilibrada. Es muy ligera, aunque no es de las que más, creo que tiene un buen baremo respecto a la resistencia. Hay quienes se rompen la cabeza por buscar una bici súper ligera y está poniendo en juego otros valores. La Giant Anthem aguanta bien el maltrato al que la sometemos aquí.

¿Haces alguna adaptación al montaje de la bicicleta antes de venir a la Titan Desert?

No. La bicicleta la empaqueté hace dos años, después de la Titan de 2019 y desde entonces ha estado con la arena todavía adherida. Antes de venir la llevé al taller para hacer una puesta a punto y pedí unas cubiertas más anchas para poder rodar mejor sobre la arena.

Tengo una Giant rígida en casa que es con la que suelo salir más, aunque realmente este año no la he usado demasiado porque he preferido disfrutar más de la de carretera. Hemos tenido buen tiempo en el norte y he montado más carretera que MTB.

Una de las particularidades que tiene este deporte es que permite a los aficionados compartir parrilla de salida con las grandes figuras del ciclismo, incluso en activo. En tu caso, eso no sucedía en tu etapa de profesional, y me imagino que ahora sí habrá muchos aficionados que quieran acercarse y contarte sus recuerdos de tus grandes éxitos.

Los que seguimos ‘andando’ en bicicleta, yendo a las marchas y a eventos como la Titan Desert podemos pedalear con gente que te ha estado apoyando a la orilla de la carretera o a través de la televisión porque no han tenido la oportunidad de ir a las carreras. Pedalear con ellos es bonito e incluso muchas veces, en marcha, la gente se hace selfies conmigo. Cuando he sido profesional estás a otras cosas, concentrado al 100% en lo tuyo. Marcas una distancia entre el público y tu carrera y puedes hasta hacerte antipático.

Por último, con toda tu experiencia acumulada en el desierto, ¿qué consejo le darías a un ciclista que quiere venir a la Titan Desert y aún no se ha atrevido a dar el paso?

Lo primero, que entrene. A una prueba de un día, como la Quebrantauesos, también hay que entrenar, pero se puede ir a intentar terminar. Si no puedes acabarla porque no eres capaz, pues no pasa nada. Pero a la Titan no. Venir hasta aquí, hacer una etapa y tener que retirarte y no poder seguir corriendo es duro para uno mismo. Hay que tener una base de entrenamiento. No es necesario que sea diario, pero sí al menos cuatro días a la semana en bicicleta. El culo sufre mucho aquí, incluso aunque traigas una bici de doble suspensión.

Por tanto, lo primero entrenar y lo segundo, y más importante, venir con ganas de sufrir. Al final todos en el deporte queremos ir un poquito más rápido de lo que a veces podemos y en estas pruebas al final se pagan las consecuencias.

¿Repetirás?

Ya sabes que, en estos momentos, justo al terminar, es lo último en lo que piensas. Pero yo pienso que sí, tengo que hablar con Melcior para ver cómo tiene el equipo. Creo que hemos tenido un poco de mala suerte dentro del equipo, pero las cosas han ido bien. Yo siempre digo que la buena suerte hay que buscarla, la mala te puede salir. Este año nos ha tocado mala y habrá que venir otro año para que nos toque buena y salga todo redondo.

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