Puede que Sergio Mantecón (25/09/1984) no despierte la pasión ni el fervor que despiertan y han despertado otras figuras del MTB nacional, pero este correoso cántabro ahí está.

Lleva 19 años en la élite internacional y quiere llegar a Tokio 2020. Sería el broche de oro a la carrera de un corredor, de un hombre sencillo, honesto, trabajador y entregado a la causa que le motiva cada día a salir de la cama cuando suena el despertador: su pasión por la bici.

¿Cómo está yendo la temporada?

Estoy contento porque tengo mucha confianza para estar a un nivel muy competitivo. El cambio de equipo me ha dado esa chispa, esa vidilla que siempre hace falta. A veces los cambios traen cosas buenas. El cambio de equipo me devolvió la lucha, la esperanza y la ilusión, y, junto con todo mi grupo de trabajo, desde hace dos años hemos arrancado un método bastante diferente del que estaba trabajando.

¿En qué consiste este método?

Los entrenamientos se basan en dos cosas: potenciar tu punto fuerte o mejorar los flojos. Antes potenciaba los fuertes para determinados circuitos, pero ahora intento ser un corredor más completo y mejorar mis puntos flojos.

¿Cuáles serían los puntos flojos?

Tampoco te los voy a decir. Soy un corredor más de ritmo, más del mountain bike antiguo. En el actual, desde que entró la tele, las carreras han bajado de 2 horas a 1h20, y los circuitos ahora son más cortos. La subida más larga es de un minuto y es mucho más técnico. Yo soy más de fondo. El MTB está yendo por otro lado y me tengo que ir adaptando.

Podrías pasarte al maratón.

Nos movemos por ilusiones, y mi ilusión e competir con los mejores del mundo, y para mí están en el cross country. Me veo competitivo. Ya llegará el momento, todavía tengo un par de buenas temporadas en mis piernas.

Trek era como tu casa, ¿tuviste muchas ofertas al acabar tu contrato?

Tras nueve años con Trek, me imaginaba mi futuro con ellos, pero no pudo ser. Me sorprendió mucho que, sin buscar ni llamar a nadie, muchos equipos se interesaran por mí. Esto te da buen rollo, alegría, de ver que algo bien estaré haciendo cuando hay bastantes equipos que se interesaban. Kross fue el que más me llamó la atención, porque no es solo el proyecto de un equipo, sino de una marca. Hace unos años era una marca de gama baja-media, pero arrancó este proyecto para desarrollar bicis de competición, de máximo nivel.

¿Qué te sedujo más?

Tienen una fabrica de carbono propio en Polonia, y ahora ellos pueden hacer lo que quieran. Es un proyecto joven y todo el mundo está muy cualificado. Es gente fresca, joven. Tienen una energía y un brillo en los ojos que se transmite. Esto me motivó, cuando ves que todo el mundo da el 120%, yo doy el 140%.

¿Firmaste por…?

Dos años, si algo tengo claro, es que voy a seguir hasta Tokio 2020. El objetivo es este.

En Tokio 2020 España tendrá dos plazas y estarán más que disputadas, con demasiados gallos en el corral.

Sí. Van a estar muy disputadas, pero no estamos corriendo como equipo de manera coordinada, cuando hay otras selecciones, como Estados Unidos o Italia, que sí lo hacen. Yo lo propuse a principio de año, ya que no me gusta regalar plazas. En España tenemos calidad de corredores para tener tres plazas, pero tenemos que hacer las cosas bien.

Los 34 años no te impiden hablar claro.

Hace tiempo que digo lo que pienso, con educación. Las cosas hay que decirlas como son.

Llevas media vida en la alta competición, ¿recuerdas tu primera Copa del Mundo?

Fue en 2004, en Houffalize (Bélgica) o Offenburg (Alemania). No lo recuerdo bien. Corríamos sub-23 y élite juntos y recuerdo tener dorsales por encima del 250. ¡Imagina cómo eran las salidas! Eran cuerpo a cuerpo, de búscate la vida. Yo iba con los ojos bien abiertos, ya fuera en la carrera, paseando por el paddock, viendo lo que hacían los mecánicos.

¿Satisfecho de tu trayectoria?

Sí, para mí el mountain bike es una forma de vida. Cuando empecé no era algo que yo buscara. Mi prioridad eran los estudios. Quería estudiar ingeniería o arquitectura, pero me dije que ya habría tiempo para eso. Estudié TAFAD y después empecé la carrera de licenciatura de Ciencias del Deporte, hasta que sin yo buscarlo entré en un equipo profesional, y llegó un día que estudiar y la bici eran incompatibles.

¿Te arrepientes de algo?

No. He tenido la suerte y el privilegio de trabajar de lo que me gusta, de convertir mi hobby en trabajo. He disfrutado y disfruto mucho haciendo lo que hago.

¿Sales a montar por placer?

Sí, la bici me gusta como profesión, como deporte, yendo solo, en grupeta… Toda ella me gusta y mi pareja también la practica.

Antes hablabas de la fábrica de carbono de Kross, ¿la has visitado?

Llevo seis meses y aún no me ha dado tiempo, pero sí que hay proyectos para realizar nuevas bicis enfocadas al alto rendimiento, pensando en Tokio. Tenemos una fábrica de carbono y todos los ingenieros son gente muy capacitada. Gente joven, fresca, ilusionada, y por eso tienen la mentalidad muy abierta. Se va a hacer un buen trabajo y escuchan a la competición.

Guíame, quiero comprarse una Kross. ¿Cuáles lleváis vosotros?

Vamos con la rígida (Level) y la doble, la Earth. La Earth la uso en el 95% de los circuitos. Facilita ir rápidos y seguros. Es bastante ligera, el cuadro es full carbon y lo que más me gusta es que el sistema de suspensión es muy eficiente. Con el amortiguador abierto puedes pedalear normal y si lo llevas ajustado a tu peso, no contamina nada. La geometría es muy buena.

La marca no es que sea de las más conocidas en España, tú puedes ayudar a su difusión.

Exacto. Es una marca joven en España y para mí es un reto ayudar a conocer esta marca con mi imagen y mi presencia en carreras y eventos.

Cuando firmáis un contrato con una marca, ¿hay alguna cláusula especial de por medio?

Yo no tengo ninguna restricción, más allá de aparecer o publicitar temas de alcohol o sexo. Como el 99 % tenemos nuestros bonus por resultados en carreras internacionales. Me gusta hacer mucha moto de enduro y no tengo restricciones de deportes de motor, por ejemplo.

¿Te gusta más el MTB de ahora o el de antes?

Ha evolucionado mucho en todos los aspectos: nivel, material, participantes… La bici y el mountain bike están de moda y cada vez hay más practicantes. Se venden más bicis. El MTB de competición lo ponen en la tele, y esto ha cambiado del deporte. Pasó con muchos deportes y ahora con el cross country olímpico, que es como la F1 del BTT. La gente quiere ver carreras cortas, técnicas y espectaculares.

¿Cómo te ves el día de mañana?

No sé. Tengo muchos frentes abiertos y no quiero pensar mucho en ello. Seguro que seguiré vinculado al mundo de la bici y de la competición. No sé, ligado a una marca, ayudando a otras personas que quieran competir…

Has competido junto a Van der Poel, la nueva bestia del mountain bike, ¿qué destacarías?

Es un corredor con mucho talento y así lo está demostrando, porque en cualquier modalidad de ciclismo no es que destaque, es que gana. Es un privilegiado, un portento.

Qué hachazo le dio a Nino en Nove Mesto.

Fue listo. Tenía dos opciones y apostó. Está bien que vengan corredores nuevos, que las carreras no sean un monopolio de un corredor.

Y ahora vives el amor en Siete Aguas. ¿Quién te iba a decir que acabarías en Valencia?

¡Y tanto! He vivido en Málaga (es de Santander), Lorca y ahora en Siete Aguas, con Paola. Estoy muy contento. Es un pueblo pequeño, que invita a hacer deporte y mountain bike. El terreno es increíble.

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