Habitual en las carreras de rally cada fin de semana, un buen día Francesc Guerra (Vilafranca del Penedès, 1990) decidió adentrarse en el mundo de las carreras maratón y le encantaron. Tanto que abandonó el XC y se centró en el XCM.

Hizo historia el pasado mes de marzo junto a Luis Leao Pinto, ambos defendiendo los colores del Buff Scott, al igualar la que hasta ahora era la mejor posición de un biker español en la Cape Epic, el 4º puesto logrado por José Antonio Hermida en 2013.

Pasados cuatro meses, ‘Guerrilla’ ya ha digerido este éxito. Además, recientemente ganó con una mano la Scott Marathon Cup de la Vall de Boí. Suma y sigue.

Foto: Igor Schifris

Sorprendiste a todos con tu gran rendimiento en la Cape Epic y acabas de arrasar en la Scott Marathon Cup de la Vall de Boí.

Viaje a Boí después de unos días de descanso tras una primera parte de la temporada muy intensa con la Cape Epic y La Rioja Bike Race. Además, después cogí un resfriado y se me juntó con la fatiga. La verdad, me quedé flojo. Paré un poco y me ha ido bien.

¿Cómo se prepara una carrera de estas características, tan dura, selectiva y especial?

Es la pregunta del millón de dólares. Nunca lo sabes a ciencia cierta cuando preparas una carrera. Cada prueba es un mundo. La Cape Epic era muy rodadora, y yo que soy de poco peso tenía que trabajar el fondo físico. En la TransAlp tienes que entrenar las subidas largas con desnivel y hacer algunas semanas en altura. La preparación es diferente. La Cape Epic es una prueba de más larga distancia, de zonas rápidas. Piensa que en la Cape la media hubo días que fue de 27 km/h y en la TransAlp igual de 18 km/h. Es cuestión de mirar los perfiles y las altimetrías.

Siempre formas pareja con Luis Leao Pinto.

Tenemos una relación muy buena. Antes de que entrara en el equipo y fuéramos a la Cape Epic juntos ya teníamos buena relación. Después en la Cape nos comunicamos bien y teníamos claro que queríamos repetir en otra carrera importante por etapas. Él es un corredor con mucha clase y yo aprendo mucho de él. Es un hombre que transmite la experiencia y el potencial que tiene. Y a mí me motiva para seguir mejorando. Con él al lado enfocas una carrera en la que sabes que vas con un corredor top. Y esta motivación todavía es mayor teniendo entre ambos una gran relación personal. Tenemos una relación más de amigos que de compañeros de equipo. Todo suma. Si estás a gusto y tranquilo puedes dar lo mejor de ti mismo.

La clave de competir por parejas

¿Qué aportas tú a la pareja?

Se lo tendrías que preguntar a él, pero pienso que aporto ganas y motivación. Él igual es más metódico. Yo trabajo y siempre intento sacar una sonrisa en los momentos más delicados. Él está mucho más centrad. Pienso que nos compenetramos y equilibramos bien. Él aporta el punto de seriedad, yo también lo tengo, pero me gusta estar un poco más distendido. En una carrera los dos somos muy serios. Lo importante es estar por lo que tienes que estar y no cometer errores, y por las tardes intentamos relajarnos un poco.

Decías que cuando vas a una carrera vas al 100%, pero, ¿te sorprendió vuestro gran rendimiento en la Cape Epic?

Sabía que me había preparado muy bien. La duda era cómo nos encontraríamos en una carrera, en la mejor carrera por etapas y la más dura, y en la que no había estado nunca. Siempre existen las dudas. Sabía que era un recorrido que para mí no se ajustaba al 100%, porque yo prefiero una carrera con más desnivel y técnica. Hacer terceros en el prólogo fue una sorpresa, ya que competíamos contra equipos que venían de la Copa del Mundo. Fue una sorpresa, pero también un voto de confianza. Si ese día estuvimos tan arriba quería decir que los días posteriores también podíamos estar arriba. Pensabas que con el paso de los días el desgaste pasaría factura, pero estuvimos delante hasta el final. Es cierto también que cuando estás tan concentrado yendo delante el sufrimiento se lleva de otra manera, aunque sabes que no puedes competer errores, das lo mejor de ti mismo aunque estés muy fatigado. Íbamos día a día, pero sí, nos sorprendió un poco hacerlo tan bien, y más aún cuando llegas a casa y ves cómo nos ha seguido la gente y animado desde la distancia. Es entonces cuando dices que ha valido la pena sufrir tanto.

Foto: Igor Schifris

¿Volveréis?

En principio, sí. Volveremos la temporada que viene y espero volver con Luis Leao Pinto de nuevo, así como con el resto del equipo, pero que este año haya salido tan bien no quiere decir que siempre vaya a ser así. Sé que la gente nos lo pedirá. A nosotros nos constará superar lo logrado, pero la mentalidad en 2019 será hacerlo mejor que en 2018.

Doble o rígida, pros y contras

¿Qué bicis llevastéis a la TransAlp?

La Scale, la rígida. En el recorrido hay muchas subidas largas de pista y de carretera, y después sí que hay bajadas por senderos, pero la diferencia se marca en las subidas. Peso 54 kilogramos y ese kilo más de la doble lo notas. En la Cape eran pistas rápidas, un terreno roto.

Tienes 28 años y pareces muy maduro para tu edad. ¡Cómo pasa el tiempo, te recuerdo de joven siendo un rally man puro y duro.

Los tiempos cambian. Antes era un rally pro y no había nada más, hasta que hace seis años empecé a correr las carreras por etapas, y poco a poco me fui introduciendo, hice la Scott Marathon de 60 kilómetros y con la edad vas ganando resistencia y fondo. Y se me da bien lo que hago. Soy un corredor que no soy nada explosivo, sino de ir a un ritmo constante y alto, al que una subida larga le favorece. Mi cuerpo responde mejor en las carreras largas. Y poco a poco fui haciendo, que si la Andalucía Bike Race, la Volcat… y veía que podía hacerlo mejor. Ahora el rally es muy técnico, intenso y corto, y muy difícil, y me encuentro muy cómodo en las carreras de maratón.

Foto: Carlos García

Pero el año pasado sí que llegaste a combinar rally y maratón.

Sí, y acabé saturado. Después no acabas rindiendo bien en ninguna de las dos.

Te vimos en la TransAlp, pero, ¿dónde más te veremos compitiendo?

Tenía pensado ir al Mundial, pero creo que iré a la Swis Epic. Fui el año pasado y para Scott es importante y me dijeron si podía ir. Al final, sí que me haría ilusión ir al Campeonato del Mundo, pero el equipo necesita que vaya a la Swiss Epic.

¿Te da para vivir la bici?

Ahora me dedico sólo a la bici, el equipo me paga un sueldo. Acabé Ingeniería y Telecomunicaciones y estuve trabajando a media jornada y seguía compitiendo. Un día le dije al equipo que si querían que siguiera compitiendo necesitaba un apoyo económico, ya que sino no merecía la pena sufrir tanto. Lo que hago lo hago porque me gusta, pero hay muchos días que me dejo el alma y al final necesitas una recompensa.

Foto: Carlos García

¿Cómo está el tema del contrato con Scott?

El proyecto del equipo tiene mucha pinta de seguir varios años más. La idea de cara al año que viene es la de seguir con ellos y de seguir mejorando, es lo bueno de estar en una estructura formada por dos grandes marcas: Buff y Scott.

Y, ¿sueles leer lo que se escribe sobre ti?

Sí, sí, lo que ya no me gusta tanto es verme en vídeos. Me da ese punto de vergüenza…

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