Su mirada, sus manos explican lo que ha sido el descenso en España. Padre de familia de dos niños preciosos y centrado en sus labores profesionales en la tienda de bicis, Iván O’Show Oulego atiende una vez más a un servidor para hablar cinco minutos, de cuya conversación podeos extraer que Iván sigue siendo un crack, genio y figura de nuestro deporte, además de un a gran persona.

Echamos la vista atrás y vemos una nueva edición del DH de Sant Andreu, ¿qué piensas cuando lo haces?

Primero orgiulo porque he visto nacer este deporte en Sant Andreu y he visto la evolución. Desde los inicios en los que se corría con bicis sin suspensión a las de ahora, cuando veo competir a gente con bicis de enduro, muy preparadas. También me gustaría destacar los cambios que hemos introduciendo en el circuito. Los primeros años se tardaba tres minutos en completarlo y ahora es la mitad de tiempo, aproximadamente. Al principio había un 60% de pista y ahora casi no la pisamos.

Este año distéis un paso adelante.

Sí, mejoramos en el montaje e hicimos una cosa que siempre queríamos, que era la de tener una pantalla en meta, en la que se pudiera ver la carrera en directo y los tiempos de los corredores.

¿Recuerdas la primera vez que competiste?

Era junior y recuerdo que iba con una Massi. Ganó Carles Barcons. Recuerdo poco la verdad, más allá que era la primera vez que se hacía un DH en Sant Andreu. Recuerdo más la época que era Larios, al segundo o tercer año. Y me acuerdo que era Open de España, estaba patrocinado por Larios y salían buenos reportajes en la tele. Era mi primer año de élite y tenñia muchas ganas de hacerlo bien, pero aún no tenía una doble. Fui con una rígida. Me salió una muy buena bajada. En aquel entonces se hacían tres bajadas y contaba la mejor de las tres. Tenía opciones de ganar, pero me caí en la última curva y quedé tercero. También fue el primer año que tenía un entrenador y al estar todo el día encima de la bici estaba muy fuerte.

¿Cuántas veces has ganado en Sant Andreu?

Creo que cuatro. Es un circuito que aunque sea el de mi casa no se me da especialmente bien. Es más para una persona que sea muy fuerte y yo soy al contrario.

Y este año la segunda manga la hiciste con una bici que no era la tuya.

Tuve un problema mecánico y no tenía recambios.  Así que cogí la bici que hacía un año que no me subía a ella, la del cadete Adrián González –el que ganó su categoría–. Tal como entró en meta le cogí la bici y corrí. Y estoy muy contento de cómo fue todo.

¿A qué te dedicas ahora?

A la tienda, a los niños –tiene dos, Pau y Martí, de 5 años y el otro de 17 meses– y a la escuela de BMX que llevo. Voy dos días a la semana y es el único día que subo a la bici. Tenemos unos 60 niños.

Ahora harás 42 años, pero los veteranos estaís ahí dando guerra, tal como se vio en Sant Andreu.

Sí, ahí estuvo Pasqual Canals o David Vázquez. Estuvieron ahí con tiempos bastante buenos y ninguno de ellos entrena. Y es que me gustaría destacar que en nuestra época tuvimos mucho nivel. Que sin entrenar Canals hiciera un top 10 quiere decir mucho del nivel que teníamos.

Eres padre, entrenas menos y ¿has dejado de dar gas en las carreras?

Entreno con más cuidado, eso sí; pero una vez escucho la cuenta atrás voy gas a fondo. Al final lo de ser padre e ir más despacio son excusas. Lo que molesta de verdad es hacerse daño. De joven caes y es igual. Lo que nos falla a veces es el coco, porque éste tiene memoria y se acuerda de las caídas y la slesiones.

Finalmente, escoge tres momentos de tu trayectoria como descender.

Es difícil, ya que a día de hoy disfruto mucho de las carreras. Voy sin presión y me lo paso bien. Me quedaría con los inicios, en el 2000. Tuve muy buenas temporadas, cuando estaba a tope con buenos resultados a nivel internacional. Y en 2002 y 2003 me fue muy bien. Y otro sería el de los inicios, cuando tienes mucha ilusión, cuando eres inocente. Cuando empiezas todo es nuevo y experimentas.

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