Cinco años ha durado la aventura del equipo Euskadi-Murias. Tres campañas en la categoría Continental y las dos últimas en Profesional Continental contemplan una progresión lenta, pero segura. Con ocho victorias en 2018 y nueve, hasta ahora, en 2019, la formación vasca parecía asentada en segunda división. La realidad es otra: sin apoyos económicos no hay continuidad. Y la dirección deportiva ha anunciado que el equipo no saldrá adelante el próximo año. La noticia ha sentado como un jarro de agua fría en el mundillo del ciclismo.

Euskadi-Murias ha sobrevivido cinco años gracias al empeño de Jon Odriozola, exciclista profesional e ideólogo del proyecto. A la postre director deportivo, cerró el acuerdo con un patrocinador principal, la constructora guipuzcoana Grupo Murias, que aportó el sustento para alumbrar un equipo por y para el ciclismo vasco. “Nuestro objetivo es volver al Tour con una nueva marea, ésta vez verde, como la naranja del Euskaltel”, soñaba Odriozola tras conseguir en 2016 el apoyo de Euskadi Basque Country y la primera victoria de la estructura, de Imanol Estévez en la Volta ao Alentejo (2.2).

Soñar es gratis, pero el mundo del ciclismo requiere algo más. El mánager tocó muchas puertas, siempre con la misma respuesta. No encontró patrocinadores para dar el salto a Profesional Continental y en 2017 ya amenazó con la desaparición. Un año después renovó los apoyos y subió a la segunda división. El salto de calidad llegó de la mano de varios ciclistas no vascos: Óscar Rodríguez, que logró el primer triunfo del equipo en la Vuelta a España, Eduard Prades, que conquistó las generales del Tour de Noruega (2.HC) y el Tour de Turquía (World Tour), Fernando Barceló, Cyril Barthe, Sergio Samitier o Enrique Sanz.

Esta temporada aumentó el número de victorias, de ocho a nueve, pese a la importante baja de Prades y gracias, sobre todo, a la punta de velocidad de Sanz, que se anotó cinco triunfos: tres en la Volta ao Alentejo, uno en la Vuelta a Castilla y León y otro en el GP Internacional Torres Vedras. En la segunda mitad de la campaña, dos éxitos de prestigio en la Volta a Portugal y el premio gordo, otra vez en la Vuelta, esta vez de mano de Mikel Iturria en Urdax-Dantxarinea. “Si te lo crees, a veces estos sueños imposibles se cumplen”, declaró un emocionado Odriozola en la meta.

Ni el ejemplar trabajo de cinco años, paso a paso hasta llegar a la élite, ni las victorias en el escenario más grande posible, la Vuelta, han evitado la desaparición del Euskadi-Murias. Las peores perspectivas ya rondaban la cabeza de la plantilla antes de la ronda española, pero la dirección del equipo confiaba en encontrar a un patrocinador principal. El acuerdo que apalabró durante la Vuelta y tras el triunfo de Iturria se esfumó en los últimos días y el equipo ha decidido cerrar sus puertas, un jarro de agua fría. Ya no hay marcha atrás y los ciclistas tienen vía libre para buscar un nuevo destino. Es el turno de la Fundación Euskadi.

Mikel Iturria, victorioso en la meta de Urdax durante la Vuelta

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