Nuestra participación en la cuarta edición de la Playtica Epic Israel nos ha proporcionado una experiencia singular al combinar mountain bike y turismo. Un viaje en el que hemos conocido mejor este milenario país y las posibilidades que ofrece recorrerlo en bici.

Texto y fotografía: Miguel Ángel Sáez / Epic Israel

ETAPA 1: Pistas polvorientas y senderos exigentes

Distancia: 80,5 kilómetros – Ascensión: 1.617 metros – Velocidad media: 19,7 km/h – Temperatura media: 27ºC

Después de tres fantásticos días de turismo por los lugares más emblemáticos de Israel, su capital Jerusalén, el Mar Muerto o la moderna Tel Aviv, nos dispusimos a participar en la primera etapa de la Epic Israel, la prueba de tres etapas que se disputa por parejas y que, en este 2017, se ha llevado a cabo íntegramente en el distrito norte del país. La primera jornada constaba de 80 km, que a la postre resultaron ser muy rápidos. Lo cierto es que en el trazado predominaron las pistas polvorientas, como la que nos encontramos en la primera ascensión del día y donde fue incluso complicado no poner el pie a tierra debido a la dificultad de avanzar en una pista inundada de unos 10 cm de arena. La parte central de la jornada, con un sendero ascendente que transitaba en un tupido bosque rodeado de granjas, fue la que sin duda más nos hizo disfrutar y nos dejó claro que Israel no es solo desierto y zonas de montaña despobladas de vegetación. En él se marcaron las mayores diferencias entre los favoritos, pero por lo que respecta a nuestra experiencia, fue la que más nos exigió y la que nos puso a prueba como bikers. Sin ser un tramo extremo, estos senderos exigían siempre una buena gestión del esfuerzo, en subida, revirados y con tramos pedregosos o de raíces de tracción complicada que, con la fatiga acumulada, hacían que el seguir subido a la bici se convirtiera en un reto.

ETAPA 2: Tocando el cielo de Israel

Distancia: 102 kilómetros – Ascensión: 1.920 metros – Velocidad media: 18,2 km/h – Temperatura media:29ºC

La segunda etapa de esta Epic Israel fue la que puso a prueba a todos los participantes, incluido el equipo de Solo Bici, formado por nuestro colaborador Ferran y Miguel Ángel, el director de la publicación. Fue una jornada en la que se recorrieron algo más de 100 km y en el que se ascendía, sin llegar técnicamente a la cima, al punto más alto del país, el monte Hermón, con 2.814 metros sobre el nivel del
mar. La etapa discurría mayoritariamente por pistas bien pisadas, inicialmente sin desnivel, y por las que literalmente se voló, entre una gran polvareda y el ruido del helicóptero que sobrevolaba los diferentes pelotones de corredores. Sobre el kilómetro 25 comenzó el ascenso constante y con rampas de hasta el 20 % hacia el coloso Hermón, donde el entorno nos recordaba a paisajes típicos que podemos encontrar en zonas similares a la sierra madrileña, el prepirineo catalán o las montañas que rodean una cuidad como Granada, por ejemplo. Las rampas hacia la parte alta del monte Hermón atravesaban fincas, prados y zonas de olivos, pero a medida que se ganaba altitud, la vegetación era más escasa y los ciclistas quedaban más expuestos al viento o al sol, aunque, afortunadamente, el día de la prueba amaneció algo nublado, lo que atenuó la sensación de calor a los participantes. Una vez superado el punto más alto de la etapa y de toda la carrera, afrontamos un descenso vertiginoso hacia el camino de vuelta a la meta, ubicada en un centro de convenciones que, al mismo tiempo, era el cuartel general de la Epic Israel durante los tres días de la prueba. Cada día se salía y llegaba del mismo lugar con etapas circulares. El descenso, con tramos incluso de carretera que nos hicieron sentir como si estuviéramos descendiendo un puerto del Tour de France, nos llevó rápidamente a la zona de planicies que con un rodar endiablado y gracias a la formación de pelotones, nos llevó a meta durante los últimos 30 kilómetros de etapa. Fue una etapa ideal para corredores rodadores y potentes, a excepción de las empinadas rampas al monte Hermón, la menos técnica de todas en todo caso.

Al margen de la orografía y del devenir de la etapa, el día estuvo marcado por una meteorología algo hostil para competir. Sin sol, pero nublado y con un alto índice de humedad, el ambiente era ciertamente agobiante. Algo en todo caso característico de septiembre y una zona como esta, en la que por lo general las temperaturas son más altas de lo que estamos habituados en casi cualquier zona de España. Para que os hagáis una idea, el clima de Israel en esta zona norte puede asemejarse al del levante español, al de zonas como Alicante o Murcia; de hecho, no podemos olvidar que estamos en un país también bañado por el mar Mediterráneo. Más de cuatro horas de etapas nos dejaron algo mermados de fuerzas, pero excitados ante los comentarios que nos llegaron de que la última etapa, la del día siguiente, contaba con un largo sendero de descenso que nos aseguraban que nos iba a hacer enloquecer.

ETAPA 3: Fiesta final en un sendero de 23

Distancia: 65 kilómetros – Ascensión: 1.340 metros – Velocidad media: 21,4 km/h – Temperatura media: 23ºC

La tercera y última etapa nos tenía reservado el que para nosotros fue el mejor momento de la Epic Israel. Esta iba a suceder cuando transitáramos por un serpenteante singletrack que discurría en la parte media de esta etapa, bordeando el valle de Jule. Nos habían advertido y la verdad es que no nos defraudó. Pero antes de llegar a este sendero, el trazado nos hizo rodar por pistas y otros caminos siempre con la sensación de ir subiendo. Uno de los momentos críticos en esta parte de la etapa sucedió cuando todos los corredores tuvimos que cargar las bicis al hombro y superar unos 400 metros de cortafuegos cuya pendiente hacía imposible pedalear. Las piernas ya estaban fatigadas tras dos largas jornadas de mountain bike y, sinceramente, un regalito de esta naturaleza te puede dejar fuera de combate. Pero superadas estas dificultades, afrontamos un sendero simplemente espectacular. Con una superficie natural, pero muy bien pisada y sin excesivas dificultades como pudieran ser escalones o raíces. Era uno de esos senderos para ir con flow, donde la dificultad la pones tú mismo con la velocidad a la que estés dispuesto o seas capaz de ir.

Durante casi 23 kilómetros gozamos de lo lindo, primero en un terreno descendente, a alta velocidad y enlazando curva tras curva, que nos dibujó una enorme sonrisa en la cara. El sendero se interrumpió por el segundo avituallamiento de la jornada, pero una vez repusimos agua y alimentos, proseguimos con la segunda parte del que nos aseguraron era uno de los segmentos más populares de Strava en Israel. Esta segunda parte combinaba tramos cortos pero explosivos de subida con segmentos de bajada serpenteante entre árboles que además de un alto nivel de esfuerzo físico, requería de una gran concentración máxima para ser eficiente y trazar de manera que no perdiéramos velocidad. La adrenalina que nos hizo segregar tal cantidad de curvas reviradas y velocidad terminal en un singletrack de apenas medio metro de ancho, nos sirvió de motivación e impulso para pedalear a toda velocidad durante los últimos 10 kilómetros de esta tercera etapa, y que era una pista totalmente llana. Un terreno rápido, sin desniveles, pero con una superficie pedregosa que hicieron que a más de uno se le atragantaran estos últimos compases. Al final, cruzamos la línea de meta con una cara de absoluta felicidad, por haber disfrutado de tres días de auténtico MTB y de un país que nos ha acogido, sin ningún tipo de duda, con los brazos totalmente abiertos, con y sin bicis. Gracias, Israel, hasta la vista.

NUESTRAS ARMAS

Cuando se nos brindó la oportunidad de participar en la Epic Israel tuvimos la idea de incluir una bici de test a nuestra aventura. De esta manera, podríamos tener la oportunidad de probar una de nuestras bicis en unas condiciones diferentes y, sin duda, más exigentes de lo que podemos hacer habitualmente. Nuestra candidata debía ser lógicamente una bici de XC. Preferiblemente de doble suspensión, para poder tener más comodidad y capacidad de salir airoso en situaciones técnicamente complicadas, algo que es muy habitual en pruebas maratón, en las que generalmente no conoces el trazado y tienes que ir improvisando trazadas según las encuentras en competición. A pesar de ello, solo tuvimos disponibilidad de una bici rígida, lo que sin ser óptimo, tampoco suponía un impedimento. Siendo positivo, lo que perdíamos en comodidad y estabilidad lo ganábamos en ligereza.

La bici que nos llevamos a Israel finalmente fue una Radon Jealous 9.0 SL. La marca alemana, que, recordemos, ha apostado también por el modelo de venta online, ofrece en este modelo una bici rígida con geometría y montaje específico para competición de XC o XCM. La versión 9.0 en concreto monta un grupo 1×11 SRAM X01 y horquilla FOX Float SC Factory. Un montaje realmente ligero que hace que la bici en talla L y sin pedales pese, según nuestras propias comprobaciones, 9,1 kg. Solo realizamos dos modificaciones sobre el equipamiento de serie para adaptarla específicamente a la Epic Israel, una prueba con un trazado bastante pedregoso. La más importante de ella fue cambiar las ruedas originales, unas DT Swiss XR1501, por unas Mavic XA Pro Carbon. Estas ruedas pesan solo 80 g más que las DT Swiss, pero son más rígidas, con aro de carbono y más anchas, lo que permite una mayor sensación de rodadura y rodar con presiones más bajas usando neumáticos tubeless, como fueron los Maxxis Ikon detrás y Ardent Race en la rueda delantera que montamos. El otro cambio que nos permitimos realizar fue atendiendo a un gusto personal y fue en un componente tan crítico como el sillín. Sustituimos el Selle Italia SLR por uno de los nuevos Specialized Phenom en su versión PRO, con raíles de carbono, más absorbente, con canal antiprostático central y con una mayor superficie de contacto.

El equipamiento
Casco, zapatillas y ropa Giro formaron el equipamiento básico con el que acudir que la Epic Israel
Éstas son las principales piezas:
Casco Giro Cinder MIPS [01] 149 euros – Maillot Giro Chrono Expert [02] 99,95 euros – Culote Giro Chrono Pro [03] 199,95 euros – Zapatillas Giro Empire VR90 [04] 279 euros

EL MTB COMO RELIGIÓN

Si te pidieran que nombraras tres o cuatro destinos ideales en todo el mundo para pedalear, lo más probable es que no incluyeras un país como Israel. Porque este país sigue siendo (de momento) un relativo desconocido para ciclistas de todo el planeta, tanto de MTB como de carretera. Sin embargo, cuando lo visitas, te das cuenta de lo ideal de su geografía para practicar cualquier tipo de ciclismo, por carreteras, por pistas o por senderos, y lo que es casi mas importante, de la enorme afición que impera en el país por el ciclismo.
Te das cuenta rápidamente primero por el alto nivel de las bicis que te cruzas simplemente en la calle o en el monte. Esto te da a entender que hay gente muy aficionada en Israel, dispuesta a gasta mucho dinero por su afición. En segundo lugar, por la cantidad de pruebas, eventos e iniciativas ciclistas que hay en el país. Empresas de viajes, de turismo en bicicleta o, sin ir más lejos, la formación este año 2017 de un equipo profesional continental, el Israel Cycling Academy. Un equipo creado inicialmente con una filosofía de equipo de formación, pero que para el próximo año dará un paso adelante con la contratación de corredores de mayor nivel para estar presente en pruebas WorldTour.
Tal es la afición por el ciclismo y el interés de las instituciones de encontrar en este deporte nuevas formas de turismo y de actividad, que, como muchos sabréis, en el próximo 2018 el Giro de Italia celebrará sus tres primeras etapas en suelo israelí. La cultura por la bicicleta y en particular la afición al mountain bike hace que Israel sea un país repleto de caminos y senderos en muy buen estado para practicar bici de montaña, tanto en los montes del norte como en zonas del sur o las próximas al mar muerto. A esto hay que añadir la red de senderos históricos recuperados para su uso actual, como el Sugar Trail,
antigua ruta en la que se transportaba el azúcar desde el Mar Muerto hasta la ciudad de Jerusalén y que ahora supone uno de los senderos naturales más divertidos y populares del desierto del Negev y de todo Israel. Te sorprenderá también saber que Israel representa uno de los países que más ventas de bicis proporciona, a escala mundial, a marcas como Niner o Trek, entre otras, teniendo en cuenta que su población es de apenas 8 millones de habitantes. Realmente, sorprendente.

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