No es fácil viajar hasta Nueva Zelanda. No es fácil desplazarse hasta este país de Oceanía, que de hecho se halla un tanto aislado de la civilización y, cuando pones pie en tierra, te seduce por su magia.

Situada a unos 2.000 kilómetros al sureste de Australia, en el mar de Tasmania, sus vecinos más cercanos al norte son Nueva Caledonia, Fiyi y Tonga.

Pero, pese a este aislamiento, la nómina de riders que ha aportado al mountain bike es extensa, en todas las disciplinas, como la del joven Keegan Wright.

Este biker melenudo natural de New Rotorua no solo compite en las mejores citas internacionales, sino que hace unos años se embarcó con su marca de bicis, Devinci, en una aventura que bautizaron The Wright Line y de la que nos ha llegado ahora la cuarta entrega.

La metodología de la misma es sencilla: viajar hasta los senderos más salvajes e inhóspitos, que cualquiera de nosotros soñaría con recorrer a lomos de su bici. Wright, uno de los habituales en las citas del Crankworx y que tiene en el actor Connor McGregor una de sus fuentes de inspiración, nos muestra algunos de los rincones más mágicos que hayamos podido ver y de una forma un tanto original.

A toda velocidad

A bordo de una miniembarcación, y en la que suponemos que la bici iría bien sujeta porque el piloto de la barca recorre un río a toda velocidad, derrapando en todas las curvas, tanto que incluso Wright no puede disimular un cierto rostro de estupefacción ante la velocidad que adquiere la embarcación, Keegan llega, no sin un aparcamiento un tanto violento, a la orilla.

Primero se toca el cuerpo como diciendo, sí, estoy bien, después pone pie en tierra y lo hace junto a su bici, a la que han dado un buen tute en una aproximación por el agua no apta para todos los estómagos.

Tras llegar a una bahía aislada, Wright se pone el mono de trabajo y nos enseña a todos uno de los senderos capitales en el disfrute del mountain bike. De hecho, esta bahía es conocida entre los lugareños por ser la puerta de entrada a un camino conocido por los nombres Te Tihi o Tawa, a través de los cuales este rider natural de Rotorua demuestra todo lo que es capaz de hacer con la bici, rodeado de una naturaleza salvaje y con un flow que tiene la virtud de hacer sentir muy próxima esta aventura a quien la observa.

A la lavandería

Cabe destacar, como sucede en estos casos, tanto la destreza de Wright como la del fotógrafo que ha inmortalizado las espectaculares imágenes que acompañan estas palabras –Phil Harris–, o la del director que registró todos los momentos que pudo para montar después una película que puedes disfrutar en YouTube y que en la web de Solo Bici ya te hemos avanzando: John Colthorpe.

Wright, a quien le gusta tanto el enduro como el descenso o los eventos referentes como el Crankworx, demuestra todas sus habilidades rodeado de una naturaleza salvaje, rodeado de helechos, y de una humedad que se impregna en la retina y en los tacos de sus neumáticos y, cómo no, en su ropa de montar, de ahí que el final de esta entrega sea el ya habitual de todas las sesiones anteriores.

Así, y como ya hemos visto en las tres películas previas de The Wright Line, Keegan acaba más bien sucio de polvo y barro y finaliza su aventura en la lavandería, castigo al que incluso somete a algunos de los componentes de su Devinci.

Ya estamos esperando una quinta entrega. ¿Tendremos que aguardar mucho? Esperemos que no y que de nuevo Wright vuelva a sorprendernos con su arte encima de la bici y con su originalidad.

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