Explorando el Prepirineo zaragozano en bici

Una ruta redonda Día 2: Vuelta a Puy Moné 52 km/1.130 m+Ruta PrePirineo zaragozano

Nuestro segundo día en Uncastillo promete aún más emociones. Hoy la ruta empieza y acaba en la localidad vecina de Luesia, a 13 km de Uncastillo por una carreterilla que parece sacada de un clásico de Berlanga.

La jornada empieza épica ya con el desayuno, una especie de ofrenda votiva de frutos de la tierra: nuevos embutidos y quesos, mermeladas de sabores distintos a los de ayer, tortas de manteca… ¡Así cualquiera pedalea!

Empezamos a rodar por una pista ancha que discurre junto al río Arba, en suave subida, por un valle amplio y arbolado rodeado de montañas. Extasiados por la luz y el aire puro de esta atmósfera, alcanzamos enseguida el pozo Pigalo, una espectacular poza de aguas cristalinas que, de no ser por esta fría y extraña primavera, se habría convertido en el primer chapuzón de la temporada.

La senda se convierte en una montaña rusa que nos vuelve locos de remate

La cuesta se endurece levemente poco más allá, llevándonos hacia las alturas por el interior de un espléndido pinar. Más arriba, a pocas curvas de llegar a la collada de Fayanás, divisamos la quijada de roca que forma la sierra de Santo Domingo.

Un último esfuerzo y coronamos los montes de Biel, para acometer enseguida el primer descenso potente del día, que nos lleva en vilo durante casi 2 km y nos regala, además de sendos pinchazos, diversos tramos técnicos de los que aportan dudas y diversión en forma de vigoroso singletrack.

Ruta PrePirineo zaragozanoEn Biel, que también merece una visita, empieza la segunda ascensión de la jornada, que nos lleva pausadamente por pistas y caminos hasta lo más alto del Puy Moné, de 1.303 metros de altitud. Desde la cumbre, ya a la sombra de unas nubes que han aparecido de la nada, contemplamos atónitos un paisaje inolvidable: sobre la sierra de Santo Domingo aparecen los Pirineos, completamente cubiertos de nieve, reflejando el sol que brilla ahora sobre la cordillera. “Es increíble. Parece el Himalaya…”.

El descenso final es de libro. Arranca por una especie de estrecho cortafuegos que divide la cresta de la montaña, dejándonos dentro de un hayedo en el que las bicis vuelan bajo. Al final del camino encontramos el refugio de l’Artica, donde el track nos invita a cruzar la pista que baja directamente a Luesia y tomar un sendero que se pierde en el bosque. Una subida, una bajada, otra subida, otra bajada… La senda se convierte en una montaña rusa en la que nos volvemos locos de remate. Singletracks y más singletracks, durante más de 4 km. A Luesia llegamos poco antes de que se ponga a lloviznar, con los ánimos por las nubes. Ha sido un día realmente redondo.

Recuerda que al final de nuestro recorrido encontrarás Información de interés

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