François Gissy, el hombre que en 2014 batió un récord del mundo poniéndose a 333 kilómetros por hora sobre una bicicleta ganando una carrera a un Ferrari, ha muerto en Francia mientras entrenaba con su última bicicleta modificada.

Este ciclista francés de 35 años de edad, conocido como «El Hombre Cohete», instalaba un cohete propulsor bajo el sillín para alcanzar velocidades de vértigo.

El accidente lo sufrió el pasado sábado en el circuito de Munchouse cuando estaba entrenando.

Su fallecimiento lo confirmaba su hermano desde el propio canal de Youtube de Gissy, donde colgó un video titulado «299 km/h – La última carrera de mi hermanito».

El video llega acompañado con el siguiente comentario, que traducimos.

«Es con un inmenso dolor que escribo este pequeño texto para rendirle homenaje. Francçois era una persona singular. Siempre respetuoso y dispuesto a ayudar a los demás, de una gentileza infinita. Estoy desolado por su desaparición. Él ha muerto a unos metros de mi, esta mañana, a los 36 años. Después de muchos años, su única razón de vivier era su pasión por la velocidad, o con más precisión la aceleración en la pista con «motores» poco comunes».

«Se ha matado esta mañana encima de su tercer «vehículo experimentar» en la segunda prueba que hacía con él (el anterior fue hace unos días).»

«Después de su récord de velocidad en bicicleta a 333 km/h de 2014, logró una aceleración de 0 a 100 en 55 segundos con un triciclo con agua a presión, estaba trabajando en un nuevo vehículo propulsado con agua caliente.»

«Y esta mañana, muy temprano para estar sólo en pista y no correr riesgos de herir a nadie, ha realizado su segundo ensayo con teste vehículo en la vieja pista de aviación de Munchouse».

«Evidentemente, conocía perfectamente los riesgos, que eran enormes. Pero esta era su vida. Hace diez años que dejó de trabajar para dedicar todo su tiempo y su poco dinero a desarrollar estos motores diferentes. Gracias a los amigos, a los que quiero agradecer su apoyo de todo corazón, logró grandes progresos con muy pocos medios. Y debo decirles a todos los que le han apoyado que no se deben sentir culpables, en absoluto. Fue su elección, nada le abría podido parar. Ha muerto por su pasión.

En el video podéis ver su última carrera, en homenaje. Estoy seguro que es lo que él hubiera querido. Lo hago, pues, por él. Evidentemente, el final ha sido cortado. 299 km/h con una presión de (sólo) 40 bares».

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