Os acercamos una nueva colaboración que nos llega desde iMBA.

“Hay una falta evidente de educación y de interés por aprender, por formarse y por tener conocimiento del medio en que nos movemos, así como del elemento mecánico que usamos para desplazarnos por el medio natural. Hace unos días leía en una página de una tienda de bicicletas una encuesta sobre quién tiene preferencia en un sendero, el que sube o el que baja. La cantidad de respuestas era significativa y además de las que opinaban en uno u otro sentido, había una serie de ellas que eran de antología del disparate.

Se llegaba a decir que si bajas por un sendero y te encuentras a alguien paseando, lo atropellas y listo. Otra decía algo así como que después de lo que te has preparado la bajada, siempre tendrá preferencia, puesto que tú lo vales.

En este sentido iban las respuestas que más me pusieron los pelos de punta. Muchas de las personas que contestaban en este sentido parecían jóvenes o muy jóvenes, aunque había de todo. Y ahora es cuando surge la pregunta de si estas personas han acudido a algún curso de formación o capacitación en alguna entidad o club que les haya dado los rudimentos necesarios para circular con una bicicleta por la montaña o ellos mismos se habían “tirado” al monte para obtener la adrenalina que necesitan de tanto en tanto.

Conozco bien la dependencia de la adrenalina, he practicado deportes que generan mucha más de la que pueda generar un descenso en bicicleta, por lo que se de lo que hablo.

Me planteo si es necesario o conveniente que existan una serie de canales de acceso a la formación mínima tanto en cuanto al uso responsable de una bicicleta en cualquiera de sus modalidades, así como en cuanto la forma de comportarse en el medio natural de forma respetuosa con él y con el resto de usuarios.

Cada día se nos están planteando un mayor número de prohibiciones al uso de la bicicleta en entornos naturales y siempre surgen los mismos argumentos en contra de la circulación por el monte: que la velocidad de paso es muy alta, que asustan a los senderistas, que no respetan la prioridad de paso, que gritan e insultan al pasar junto a grupos de caminantes.

Lo triste de todo esto es que debemos reconocer que hay por ahí una serie de animales en bicicleta que van haciendo el borrico encima de una bicicleta, sin educación, ni formación y, claro, sin respeto alguno.

Tratemos de concienciar a estas personas de que su actitud nos echará a todos del monte y tratemos de reconducir su actuación mediante la mínima formación que podamos trasladarles”

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