Puede que lo sepas, pero probablemente en tu vida de biker te hayas beneficiado, de forma directa o indirecta del trabajo de Fernando Boada, ya sea en su labor como uno de los fundadores de IMBA o como uno de los responsables de que marcas como Canyon o Manitou hayan tenido la trayectoria que han tenido y tienen en nuestro mercado.

También puede ser que lo asocies como el rostro de la marca alemana de bicis Radon en España, pero es mucho más. Y eso que en sus inicios no tenía nada que ver con el sector.

Fernando Boada (Madrid, septiembre de 1972) gestionaba la red de ventas de una empresa de tráilers en España, hasta que se cansó. Y un día, montando en bici con los amigos, decidieron dedicarse al sector de la bici.

Como si fuera tan fácil. “Desde fuera piensas que el sector no es tan profesional como debería ser”, explica.

Montaron una pequeña empresa de distribución, Bikestage, y asumieron la distribución de marcas como Canyon, o las horquillas Pace de carbono o Maverick. “A mí me tocó ser la cara de Canyon en España durante 13 años, hasta que dejé la empresa en 2013”.

Pasó por un periodo de transición, hasta que coincidió con los responsables del Grupo Hayes y asumió la distribución de sus marcas en España, entre ellas Manitou.

Más adelante sumó la alemana Radon, para la que hace de consultor de marketing. “Jamás pensé que me iba a dedicar a esto. Yo soy old school y empecé a montar en los noventa. Después, cuando estaba en el sector industrial, lo dejé y regresé”, afirma.

“¿Un consejo para quien quiera lanzarse a la piscina como yo? Que esto es mucho más duro y difícil de lo que parece. Parece que las Administraciones públicas quieran que todo el mundo sea emprendedor y es un suicidio. Hay que estar muy preparado y tener conocimientos de gestión para no estrellarte. Este es un sector muy competitivo”, asegura.

Inquieto como es, no pudo quedarse parado cuando en la prehistoria, en 2005, vio los problemas que en algunos sitios había ya para montar en bici, especialmente en la sierra de Guadarrama. “Empezamos a asociarnos y movilizarnos, a crear un pequeño movimiento ciudadano”, recuerda.

Entonces, el actual presidente de IMBA, Víctor Tarado, le dijo que había que profesionalizarse, que solo así los tomarían en serio, así que “fuimos a Canadá y montamos IMBA en el año 2005. Fui el primer presidente y gestor, pero en cuanto entré en sector de la bici en 2006, vi que era incompatible, aunque sigo siendo socio y apoyando».

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