El sábado 4 de noviembre se puso punto y final a la segunda edición de Épica Atacama, la prueba de mountain bike en la que se recorren más de 500 kilómetros a través de uno de los desiertos más áridos e inhóspitos del mundo.

El 30 de octubre dio comienzo desde Copiapó la que es considerada una de las competiciones de MTB más duras del mundo, una maratón de temperaturas extremas y un terreno hostil que quienes lo transitaron este año comprobaron en sus propias piernas. En definitiva, un desafío para todos los y las ciclistas que creen que ya lo han vivido todo encima de un sillín… hasta que viven esta experiencia.

Ese es el principal motivo por el cual terminar es ya una victoria. Aun así, es imprescindible destacar al ganador de esta segunda edición de Épica Atacama, el catalán Oriol Colomé, que se proclamó campeón con un tiempo en la última etapa de 50k de 1 hora y 55 minutos. Colomé se refirió a la experiencia en Épica Atacama como “una carrera muy bonita”, añadiendo además que “veníamos sin conocer nada, a ciegas. Pero ha salido muy bien, estamos muy contentos con el resultado. Aunque la carrera en sí no es fácil, ya que hay mucha arena y mucho llano. Pero las cosas se dieron y llegamos hasta aquí”. El ciclista español pertenece al equipo Estévez Citroën, el mismo para el que corre Anna Ramírez, ganadora absoluta de la categoría “mujeres elite”.

Igual que tampoco queremos dejar de contaros la formidable historia de superación de Adolfo Almarza, el deportista chileno que a los 12 años perdió las dos piernas en un accidente de tráfico en Argentina y que completó los 500 kilómetros de la modalidad ultra maratón de la Épica Atacama.

Lo hizo en la categoría dúo, junto al corredor Nelson Sepúlveda, formando el Team Almarza y obteniendo un tercer lugar en dicha categoría con un tiempo de 38 horas. Sus palabras nada más finalizar la prueba fueron: “Estoy muy contento, quiero dar las gracias a mi compañero de equipo. Me hizo sacar fuerzas y logré seguir (…) La carrera más difícil de mi carrera, mucho dolor, el roce de mis piernas con las prótesis, intenso calor… (…) hubo veces que le decía, Nelson para. Pero él me repetía, Adolfo, si quieres ser un deportista (…) tienes que seguir”.

Dos testimonios que son sólo la punta de un iceberg de todo el mar de historias que hay detrás de la Épica Atacama. Porque que a nadie le quepa duda que esta aventura es mucho más que una carrera de bicis.

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